viernes 3 febrero, 2023
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Falleció por mordedura de serpiente  

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Oscar Padrón fue un hombre muy querido en el municipio, dedicado a la docencia y al trabajo en el trapiche familiar


Juan José Contreras


Uno de los hijos del municipio Lobatera más apreciados, por su dedicación al bienestar de la comunidad, como docente y productor de panela, Oscar Padrón, falleció a los 59 años edad derivado de la mordedura de una serpiente. Las acciones por atenderlo no fueron suficientes para preservar su vida.

El entierro fue masivo en Lobatera. (Foto: Juan J. Contreras)

El 18 de octubre cuando Oscar Padrón salió del trapiche de su familia ubicado en la aldea La Cabrera del municipio Lobatera, río arriba rumbo al casco urbano de la capital, una serpiente venenosa lo mordió en la mano. Sus familiares narraron la descripción que él dio de los hechos, ágilmente se hizo un torniquete para hacer presión en el brazo y siguió caminando en dirección opuesta al cauce de la quebrada para llegar al pueblo.

Con el veneno en su sistema, caminó el largo trayecto hasta el pueblo de Lobatera, directamente llegó al Ambulatorio Rural, siempre conocido y señalado por tradición como la “Medicatura”, allí no contaban con el suero antiofídico. Con el arribo inmediato de familiares, fue traslado al Hospital Central de San Cristóbal.

El suero antiofídico se le suministró en la capital del estado Táchira, pero fue mucho el tiempo que transcurrió entre la mordedura de la víbora y la aplicación del remedio. Por 10 días Oscar Padrón luchó por su vida, en algunos momentos con una notoria recuperación que alentaba a todos, pero después con otros de decaimiento. Finalmente, este 28 de octubre y derivado de la afectación de las toxinas que comprometieron órganos vitales este hombre trabajador de Lobatera falleció.

Oscar Padrón durante su vida fue profesor, desde el liceo “Dr. Francisco Javier García de Hevia” de la capital del municipio Lobatera, y por otras instituciones, la formación de las nuevas generaciones fue una constante, incluso, altruistamente y sin cobrar, orientaba y explicaba a estudiantes sobre temas que requirieran para sus clases pese a ya estar jubilado.

Con el trapiche de su familia, heredado de su padre, Oscar Padrón en todas las épocas, las buenas y las que no lo fueron tanto, laboró sobresalientemente para no detener la producción de panela, para que el producto pudiera llegar a las familias tachirenses, siendo este emprendimiento también una fuente de empleo para los lobaterenses en tiempos de molienda de caña de azúcar.

El aprecio de los habitantes de Lobatera por Oscar Padrón es notorio. Su velorio casi puede describirse de masivo, así como el sentido funeral en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, y el solemne entierro.

La mordedura de una serpiente fue un amargo elemento que finalizó la existencia de este loable ser que siempre estuvo vinculado a las cosas dulces de la vida, no solo por su labor panelera, sino porque de él siempre surgieron las acciones más dulces y altruistas para sus semejantes, siempre listo para atender y ayudar a quien lo necesitara. Paz a su alma.

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