domingo 22 noviembre, 2020
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Karla conoció a su asesino a través de las redes sociales

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Karla Vanessa Guerrero Suárez (35) conoció al sospechoso del femicidio, apodado Caracas, a través de las redes sociales, y el sábado 17 de octubre, tras chatear por algún tiempo, acordaron encontrarse en Táriba, para conocerse y tomarse unos tragos, según se desprende de la investigación policial. Una fotografía que el sujeto le envió fue localizada por los detectives del Cicpc y utilizada para identificarlo


Por Armando Hernández

Un allanamiento en el pasaje Limoncito del barrio 23 de Enero, parte baja de La Concordia, llevó a la captura de G. I. Hernández Mijares, de 35 años de edad, conocido con el apodo de Caracas, como presunto responsable en el asesinato de la enfermera Karla Vanessa Guerrero Suárez (35), ocurrido en horas de la noche del sábado 17 de octubre en la habitación de un motel ubicado en la vía principal de Patiecitos, a donde habían llegado horas antes.

Las autoridades aún no han revelado detalles sobre el  crimen, pues aún faltan algunas cosas por precisar, entre ellas la ubicación de objetos propiedad de la víctima que fueron desaparecidos por el sujeto en un intento por deshacerse de la evidencia que pudiera involucrarlo con el crimen de la joven mujer, cuyo cadáver fue hallado en la mañana del domingo 18 de octubre en un terreno baldío, en la calle principal de El Hiranzo, parte alta, a donde fue trasladado por el  sospechoso, ya de madrugada, en un vehículo de su propiedad.

Pese al silencio policial, se sabe que un equipo multidisciplinario se encargó de las investigaciones, que fueron dirigidas por los jefes del  Cicpc en la región, comisarios generales Wilfredo Carrasco, jefe del Cicpc en la región Los Andes, y Wílmer Uribe, director del Cicpc Táchira, quienes tomaron parte en las operaciones que llevaron a la captura del presunto femicida en una vivienda ubicada en la carrera 4 con pasaje Limoncito del barrio 23 de Enero, donde dieron con el paradero del sospechoso en horas de la noche del pasado viernes.

Violenta discusión

 

Pese al hermetismo de la policía, se supo que Karla contactó a su desconocido y estuvieron ingiriendo licor en Táriba, mientras conversaban. Deciden trasladarse hasta un motel ubicado en la vía Panamericana, calle principal de Patiecitos, vía a Palmira, donde permanecen por espacio de varias horas.

Al parecer, las cosas se complican cuando la mujer decide retirarse del lugar y el hombre se lo impide. Esto genera una acalorada discusión, en medio de la cual el sujeto procede a golpear salvajemente a la joven, hasta el punto que le causa heridas en el rostro y la cabeza. No conforme con ello, el enardecido sujeto procede a estrangularla y luego introduce el cadáver en su vehículo, un Chevrolet Corsa, color azul, en el cual va hasta la parte alta de El Hiranzo, buscando un lugar distante y oscuro, donde procede a dejarlo en un terreno baldío.

Vecinos que salían hacia el mercado, a eso de las siete de la mañana, localizaron el cuerpo sin vida e hicieron la correspondiente notificación a las autoridades policiales, quienes se apersonaron para las investigaciones respectivas.

Amistad por internet

Se sabe que la enfermera, Karla Vanessa, contactó a Caracas a través de las redes sociales, por donde mantuvieron conversaciones hasta el momento que acordaron conocerse y concertaron una cita, en horas de la noche del sábado 17 de octubre. Según la versión de sus familiares, la enfermera, quien laboraba en el hospital del Seguro Social, salió de su residencia a eso de las siete de la noche. No dijo a dónde se dirigía, pero sí comentó que iba a conocer a un simpático hombre con el cual mantenía contacto a través de Internet.

 

De nada valieron las advertencias para que actuara con cautela y desistiera de la cita. Ella se marchó y a partir de ese momento se perdió todo tipo de contacto. No contestaba el teléfono, ni mensajes, no llamaba, y esto angustió a sus seres queridos, que comenzaron a buscarla, pero sin éxito alguno.

Fue el martes 20 cuando deciden acudir a la sede del Cicpc para denunciar, luego que un vecino les dijo que en la zona de El Hiranzo había sido encontrado el cadáver de una mujer desconocida, según lo publicó Diario La Nación, y que esa mujer tenía dos tatuajes, uno de ellos en forma de dragón, lo cual coincidía con los tatuajes de la enfermera. En la sede policial les mostraron fotografías y resultaron ser los mismos. Pese al lastimoso estado que presentaba en su rostro, a causa de los golpes, lograron reconocerla.

De inmediato se iniciaron las investigaciones y una comisión detectivesca fue al barrio Coconito de Táriba en busca de pistas, particularmente de datos y fotografías que pudieran estar en la computadora de la ahora occisa.

La atroz consternación que el femicidio causó en Táriba hizo que los jefes del Cicpc Táchira asumieran la dirección de las investigaciones, desarrollada por efectivos de la Brigada Contra Homicidios, bajo el mando de los inspectores Denny Abreu y Freddy Ramírez, Brigada de Criminalística, comandada por la comisaria Deisy Castro, así como personal de las brigadas de Telefonía, Delitos Informáticos y otras dependencias. El trabajo fue meticuloso y, en apenas horas, los equipos comandados por los comisarios Carrasco y Uribe lograron identificar al sospechoso.

Este hombre envío una fotografía a la ahora occisa y la misma rápidamente fue localizada por los sabuesos del  Cicpc, que la utilizaron para iniciar su búsqueda. Poco a poco se fue avanzando y los expertos en telefonía, haciendo la correspondiente triangulación, determinaron que uno de los teléfonos con los que Karla mantuvo contactos en horas anteriores a su desaparición, abría en celdas correspondientes al barrio 23 de Enero de San Cristóbal.

Lea aquí el día que identificaron a  Karla

Sospechoso intentó escapar

El trabajo policial fue rápido y tras lograrse la identidad de la víctima, se puede decir que el femicidio fue aclarado, desde el punto de vista policial, en dos días, con la identificación plena de J. I. Hernández Mijares, a quien ubicaron en una vivienda del pasaje Limoncito. Cuando las comisiones llegaron al lugar, el sospechoso se asustó y de inmediato saltó a los techos de las casas vecinas, en un intento por escapar, lo cual reveló su paradero. Los detectives fueron tras él y lograron atraparlo en el solar de una vivienda vecina, donde inútilmente intentó esconderse.

Esposado fue sacado del lugar donde intentó esconderse y trasladado a la sede del Cicpc, ante el estupor de los vecinos, que se preguntaban qué estaba ocurriendo. Caracas estaba a buen resguardo. Las comisiones también ubicaron el automóvil, modelo Corsa, utilizado para movilizar el cadáver.

Se estableció entonces  el itinerario que la pareja recorrió, y la ida al motel de Patiecitos, donde ocurrió el crimen. El sujeto fue con los investigadores, que en coordinación con el Ministerio Público recorrieron los lugares donde estuvieron y finalmente llegaron al motel, concretamente a la habitación donde sucedió el crimen. Allí descubrieron cámaras de seguridad y solicitaron los videos, que se convierten en una evidencia fílmica difícil de refutar. El Ministerio Público conoce de este hecho, a cuya disposición quedó el detenido.

En tanto las investigaciones siguen, por cuanto aún faltan algunos asuntos por aclarar. Entre ellos, la localización de las pertenencias de la víctima, que el detenido dice haber botado en una zona boscosa, pero no sabe exactamente dónde por cuanto no conoce el sector. Simplemente, iba por un sitio y decidió deshacerse del bolso y otras cosas que pertenecían a Karla Vanessa Gurrero Suárez, las cuales aún son buscadas, especialmente el teléfono celular.

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