“Vestían como funcionarios del Sebin, pero luego dijeron que eran guerrilleros”

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Germán Plata, narró los días de su cautiverio.(Tulia Buriticá)

“A mi administradora y al chofer los llevaron aparte y a mí,  en otra  camioneta. Llegamos como  a una casa. A mí me separaron, nuevamente de ellos,  y  como el domingo a las 5 de la mañana, me dijeron que teníamos que irnos porque nos estaban buscando”, contó este lunes Germán Plata

Germán Plata y José Santafé Romero, los dos liberados.(Tulia Buriticá)

“Obviamente  lo que querían era  dinero, ‘un porcentaje’, me decían, pero no se de qué, si la empresa que tengo está parada desde hace  tiempo”

“No secuestraron en La Mulera. Nos estaban siguiendo desde que salimos de la alcabala de la GNB de Ureña. Lo supimos después que  vimos un video. Era una camioneta; se bajaron seis tipos con fusiles,  con capuchas  que decían Sebin,  pero me di cuenta que no eran del Sebin por la postura que tenían. Hubo  gente que vio todo, pero ellos simularon un procedimiento, supuestamente nos estaban deteniendo, ¡ya los capturamos!, dijeron,  pero en realidad nos secuestraron, nos esposaron y nos llevaron hacía bien arriba. Más adelante dijeron que  me conformara con saber que eran guerrilleros, pero no se identificaron de qué célula. Los tres muchachos que nos cuidaban y nos daban la alimentación, tenían acento colombiano”.

Así comenzó a relatar el comerciante Germán Plata Palacios, de 64 años, el inicio de lo que fue su secuestro de 20 días en las montañas de Capacho- Independencia, a pocos días de que una comisión del Gaes21 Táchira, adscrito al Conas, logró rescatarlo  junto con su chofer, José Guillermo Santafé Romero, el pasado jueves.

Aún en cautiverio  de los secuestradores permanece su administradora, Norma Loaiza, de 38 años de edad, a quien dos días antes del rescate, la separaron de Santafé Romero, con quien  estuvo en el mismo sitio, durante 18 días. Su actual paradero es desconocido,  y en función de regresarla a la  libertad, trabaja aún el Gaes21-Táchira.Eso fue después de La Mulera.

 —A mi administradora y al chofer  —continuó Plata — los llevaron aparte y a mí,  en otra  camioneta. Llegamos como  a una casa. A mí me separaron, nuevamente de ellos,  y  como el domingo a las 5 de la mañana, me dijeron que teníamos que irnos porque nos estaban buscando. Me llevaron como media hora en una camioneta, como  tres más a pie montaña adentro. Amarrado  y con  los ojos vendados, siempre. Unas veces a pie, otras en carro. Me cambiaron de sitio varias veces. Una vez me dijeron que porque la plaga estaba cerca, o sea las autoridades.

“No quise comer como  por 10 días, hasta que finalmente tuve que hacerlo, porque amenazaron con no sacar del cambuche los orines y las heces fecales que  yo tenía que  hacer ahí mismo, en un balde. Bajé 20 kilos de peso. Sí me dieron el medicamento para la hipertensión, pero  yo sufro de la cervical y  dormir en una colchoneta, no fue fácil. Fue un trauma demasiado difícil, tenerlo a uno amarrado como  un perro, no es justo. Nunca hubo algún tipo de maltrato físico  o psicológico hacia nosotros.  Obviamente  lo que querían era  dinero, ´un porcentaje´, me decían, pero no se de qué, si la empresa que tengo está parada desde hace  tiempo, incluso me gustaría que el Estado venezolano me ayudara con eso. Yo fabrico  todo lo que requiere Pdvsa, pero ahora no he podido”, añadió. 

“Gracias al Conas de la GNB,  al ministro Reverol, al presidente Nicolás Maduro, por habernos  rescatado a mí y a mi chofer, pero de la  muchacha, la administradora (Norma) no sabemos nada. Estamos  esperando a que se comuniquen  con nosotros, para ver cómo liberamos a Norma;  y a ese guipo subversivo, que por favor tenga un poquito de conciencia  con ella.También tememos por la vida de nosotros, pedimos seguridad personal”.

Contó que durante los 20 días en cautiverio, lo llevaron de un lugar a otro, que desde  el 7 de junio, el día del plagio, no  volvió a saber de Norma, pero Santafé Romero sí, pues a él lo mantuvieron en una carpa improvisada contigua a la suya.

En este sentido, contó  que mientras estuvo con Norma,  fue testigo que la mujer no fue irrespetada, en ningún sentido, por parte de los secuestradores, por lo menos mientras estuvieron juntos.

“Con Norma estuve casi todos los 20 días”

“Yo al señor Germán lo vi por última vez, el día del secuestro y los volví a ver cuando nos rescataron. Con Norma  estuve casi todos los 20 días, pero  como  dos o tres días ante a mi bajaron, me trasladaron para otro lado.   Como  tres horas y pico en una camioneta, en una zona boscosa. Ahí fu que supe que el patrón también estaba ahí. Y como media hora después escuchamos tiros a lo lejos, como el estallido de una granada. Nos quedamos quietos, y fue cuando  a mí alguien me puso la mano en el hombro, me preguntó el nombre y  cuando se lo di, respondió  ¡bienvenido a la libertad, somos el Conas!.

Dijo Santafé que junto a Norma, estuvo encadenado a los tobillos y encapuchado.

“Nos dieron la alimentación  tres  veces al día. Y realmente no nos trataron mal, pero Norma sufre de un problema en la piel, y  hacía todo lo posible  para evitar la picadura  de los zancudos. Ella  sufre también de diabetes”, recordó con tristeza el joven. (MB)