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Día Internacional del Abrazo: por qué abrazar mejora tu salud física y mental en solo 20 segundos
miércoles 21 enero, 2026
Cada 21 de enero el planeta celebra el Día Internacional del Abrazo, una invitación global a intercambiar este gesto que, según la ciencia, actúa como un potente analgésico natural capaz de reducir el estrés, fortalecer el sistema inmunológico y proteger al corazón. La fecha, ideada en 1986 por el estadounidense Kevin Zaborney, busca revertir la escasez de contacto físico afectivo que observaba a diario en su comunidad. Treinta y ocho años después, la neurobiología confirma que él iba por buen camino: abrazar no es solo un símbolo de cariño, es una medicina gratuita, disponible las 24 horas y sin contraindicaciones.
Un estrecho de 20 segundos libera oxitocina, serotonina y dopamina, la trinidad química de la felicidad. La oxitocina, conocida como “hormona del amor”, disminuye los niveles de cortisol —la hormona del estrés— y activa circuitos cerebrales de recompensa que generan sensación de seguridad y conexión social. La dopamina, por su parte, mejora la motivación y el estado de ánimo, mientras que la serotonina regula el sueño y el apetito, creando un círculo virtuoso de bienestar que se traduce en presión arterial más estable y frecuencia cardíaca más lenta, según datos de la Clínica Alemana de Chile.
Los beneficios no terminan en el plano emocional. Investigaciones de la Universidad de Carolina del Norte demuestran que quienes abrazan con frecuencia presentan una respuesta inflamatoria más baja y un sistema inmunológico 32 % más eficiente, lo que se traduce en menos resfriados y gripes. Además, el contacto prolongado reduce la percepción del dolor: un abrazo firme estimula los receptores de presión de la piel y disminuye la intensidad de señales dolorosas que llegan al cerebro, funcionando como un analgésico natural sin efectos secundarios.
En la era de la soledad digital, donde la Organización Mundial de la Salud ya habla de una “epidemia de aislamiento”, el abrazo se convierte en un recurso de salud pública. “Las personas que reciben al menos un abrazo al día tienen riesgo 24 % menor de padecer enfermedades cardiovasculares”, afirma la Dra. Marcela Urbina, psiquiatra de la Clínica Alemana. El gesto también actúa como escudo contra la ansiedad social: al reducir la activación del sistema nervioso simpático, disminuye la sudoración, el temblor y la taquicardia asociadas al estrés crónico.
Para quienes viven solos o trabajan de forma remota, los expertos proponen técnicas de “autocompasión táctil”: cruzar los brazos sobre el pecho y presionar suavemente durante 20 segundos activa los mismos receptores que un abrazo externo. También existen almohadas ergonómicas que simulan el peso y la temperatura corporal, útiles para personas con trastorno de estrés postraumático o aquellos que experimentan disforia táctil.
La invitación, en este 21 de enero, es simple: regala abrazos largos, de esos que permiten sincronizar la respiración y el latido. La ciencia lo respalda: cada abrazo es una inversión de 0 pesos con retorno garantizado en salud, vínculos y felicidad.
WC
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