Economía
Análisis de los cinco escenarios para el futuro monetario de Venezuela
miércoles 28 enero, 2026
Diego Mendoza
La moneda no es solo un medio de intercambio, sino un factor determinante para el quehacer de los ciudadanos. En el país, durante las últimas décadas, la pérdida del poder adquisitivo y la consecuente convivencia de múltiples monedas han transformado las diferentes operaciones que a diario realizan los agentes económicos y han llevado a los especialistas a cuestionar la viabilidad del modelo de política monetaria.
En una reciente entrevista para el programa La Ventana Rota de La Nación Radio, el abogado, periodista y asesor financiero Andrés Guevara analizó los posibles caminos que podrían tomar los encargados en materia monetaria a mediano plazo.
Guevara, quien también es docente en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y colaborador de Cedice Libertad, quiso iniciar advirtiendo que la destrucción de la moneda conlleva una “disolución de la cooperación social”. A continuación, se desglosan los cinco escenarios planteados, ordenados desde la libertad absoluta de mercado hasta la continuidad del sistema actual.
El “sueño hayekiano”: Desnacionalización del dinero
Inspirado en las ideas del premio nobel de economía y figura de la Escuela Austríaca de Economía, Friedrich von Hayek, este escenario propone la libre competencia de monedas, suprimiendo por lo tanto al Banco Central. Bajo este esquema, el mercado decidiría qué activo utilizar, incluyendo opciones digitales.
“Es el que te permite mayor grado de libertad y menor intervención del Estado”, señaló el analista, subrayando así su escepticismo sobre la eficiencia estatal en la administración monetaria. Para Guevara, este es el escenario ideal desde el punto de vista teórico; sin embargo, reconoce que la probabilidad de implementación es mínima debido a barreras ideológicas.
Modelo Hong Kong: Caja de conversión
Este sistema sustituye al Banco Central por una autoridad monetaria que mantiene una paridad fija entre la moneda local y el dólar estadounidense, respaldando cada unidad emitida con reservas reales.
Aunque ha sido exitoso en lugares como Hong Kong o Nueva Zelanda, Guevara recordó el fracaso de Argentina a finales del siglo pasado debido a la falta de disciplina política. En el contexto venezolano, dudó de la robustez institucional necesaria para evitar que los gobernantes rompan esta “camisa de fuerza” e incurran en prácticas inflacionarias, tanto para financiar el gasto público como para fines “proselitistas y clientelares”.
Modelo panameño: Un sistema mixto
Establecido en Panamá desde 1904, este esquema adopta el dólar como moneda de curso legal, pero mantiene una moneda local (el Balboa) para transacciones menores o fines simbólicos.
Guevara considera que este escenario tiene una alta probabilidad de ocurrencia en Venezuela porque satisface la “nostalgia” de quienes no quieren renunciar al bolívar por razones de soberanía. Sin embargo, advirtió sobre el peligro de mantener viva una moneda local bajo una administración irresponsable.
“Siempre es peligroso que un Estado irresponsable como el venezolano maneje su propia moneda”, sostuvo el entrevistado, quien para dar sostén a su argumento sugirió hacer un balance de los niveles de inflación padecidos en el país desde 1974 (fecha en que se estatizó el Banco Central de Venezuela) hasta la actualidad. “Ni con los tipos más brillantes a cargo, ni con las personas con la mejor voluntad, hemos podido contener el tema inflacionario”.
Modelo ecuatoriano: Dolarización oficial
A diferencia del panameño, este modelo implica la eliminación total de la moneda local para adoptar formalmente el dólar estadounidense, tal como hizo Ecuador en el año 2000.
Para el asesor financiero, esta es la opción más pragmática para la realidad venezolana actual. Argumentó que la sociedad ya ha adoptado el dólar de forma informal y que es necesario despegarse del “lastre” que genera la inestabilidad del bolívar.
“Los actores económicos hoy necesitan tener certeza en sus previsiones de cálculo económico dentro del país. Eso es un mandato obligatorio”, sentenció, minimizando las críticas sobre la pérdida de soberanía frente a la seguridad que ofrece la Reserva Federal de EE. UU. en comparación con el Banco Central de Venezuela (BCV).
Durante la entrevista, se destacó un dato alarmante sobre la descapitalización del país: se estima que el tamaño del sistema financiero venezolano está alrededor de los 11.700 millones de dólares, una cifra minúscula en comparación con sus pares regionales. Esta realidad, según Guevara, facilita técnicamente una dolarización, ya que no se requieren sumas astronómicas para cubrir la base monetaria actual.
Además, consideró que adoptar la divisa estadounidense sería una manera un poco más acelerada de avanzar hacia la reinstitucionalización del país, al limitar el poder de intervención política sobre la materia monetaria. “También nos olvidaríamos de la tasa de cambio y los controles que se suelen establecer, con las conocidas distorsiones, privilegios y escándalos en los manejos que estos traen consigo”.
La continuidad del modelo
El último escenario es mantener el sistema vigente, basado en un control discrecional por parte del BCV, con intervenciones cambiarias y una fuerte dependencia de los ingresos petroleros (que representan entre el 80 y 95 % de las divisas del país).
Guevara se mostró profundamente escéptico ante esta opción, señalando que la persistencia de la expansión monetaria seguirá presionando al alza la tasa de cambio y generando distorsiones de precios que afectan el día a día del ciudadano y la estructura de la producción, además de quedar a merced de los vaivenes en el mercado internacional petrolero.
Al cierre, el experto reiteró que el debate sobre la moneda es imprescindible y que el país requiere un sistema que detenga la inflación de forma definitiva para recuperar la previsibilidad económica.











