Economía
Casas de cambio: orden y legalidad que el Estado necesita urgente
lunes 5 octubre, 2026

“Las casas de cambio permitirían establecer una tasa de referencia oficial real y diaria respaldada por el Banco Central de Venezuela (BCV). Esto frenaría la especulación generada por la volatilidad de la Tasa Representativa del Mercado (TRM) de Colombia” Dilio Hernández
Freddy Omar Durán
Descartado está para muchos economistas que las casas de cambio vayan a representar un impulso del uso del bolívar frente a otras monedas como el peso, el dólar o las criptos; mas sì puede propender a ejercer un control sobre los abusos que se comenten con el diferencial cambiario.
Ante todo, hay que aclarar que resulta inconveniente el mal uso del término “casa de cambio”, ya que no se puede adjudicar a todo “mercado de moneda extranjera”, en tanto su actividad se define en la regulación establecida por las leyes venezolanas y ejercida por el Estado venezolano.
Como explicaba Indover Sayago, de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de San Antonio del Táchira, “una casa de cambio es una empresa establecida legalmente y autorizada por el BCV para intermediar en la compra y venta de moneda extranjera, a partir de una tasa que también estaría bajo vigilancia de la Sudeban”.
Sobre el tema, Dilio Hernández, director del Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivo, considera que las casas de cambio jugaron un rol de primer orden en el comercio fronterizo, hasta que los controles como parte de las medidas para detener la devaluación del bolívar se impusieron, ya hace más de 23 años, situación que ha experimentado poca variación:
“La reactivación formal de las casas de cambio en el estado Táchira es una herramienta importante para ordenar el mercado y eliminar las distorsiones de precios, pero por sí sola no solucionará el desequilibrio de fondo que mantiene al bolívar relegado a un ínfimo 1,7 % de las transacciones”.
Frenar la informalidad
Más allá de compensar desequilibrios de carácter estructural, volver a las casas de cambio, con un alcance de cobertura a todo el estado Táchira, sin ser la panacea, sí frenaría una informalidad que propicia, entre otras cosas, la existencia de hasta 8 tipos cambio distintos.
“Las casas de cambio permitirían establecer una tasa de referencia oficial real y diaria respaldada por el Banco Central de Venezuela. Esto frenaría la especulación generada por la volatilidad de la Tasa Representativa del Mercado (TRM) de Colombia. Además, ofrecerían a los empresarios y productores fronterizos un mecanismo legal para convertir sus ganancias en pesos o dólares a bolívares (y viceversa) para el pago de aranceles, tributos y reposición de inventarios”.
Credibilidad, disponibilidad del efectivo y fortaleza son factores que a la larga no juegan a favor del bolívar, y ante lo cual el sentido de preferencia por el peso y el dólar hasta el día de hoy está lejos de ser revertido.
“Los límites de retiro en la banca nacional (que rondan apenas los 6.000 bolívares diarios en la región) equivalen a menos de 20.000 pesos colombianos. Ante la falta de billetes nacionales físicos, la economía transfronteriza adoptó el peso por pura necesidad de supervivencia y liquidez inmediata. Tanto comerciantes como ciudadanos prefieren mantener sus ahorros y fijar sus precios en monedas fuertes (pesos o dólares) para protegerse de la pérdida de poder adquisitivo del bolívar. De otra parte, una parte importante de los productos en los anaqueles del Táchira provienen de Colombia, y al ser importados directamente desde el Norte de Santander, toda la cadena de suministros se calcula naturalmente en la moneda de origen”.
Prohibiciones radicales contraproducentes
Para el economista Dilio Hernández, prohibir radicalmente el uso del peso paralizaría la frontera, y que antes de pensar en la aplicación del decreto para impactar los efectos negativos de la especulación cambiaria, se deben tener en cuenta las soluciones macroeconómicas.
“La apertura de las casas de cambio formales traerá el orden cambiario y legal que el estado necesita urgentemente. Sin embargo, para que el bolívar recupere terreno, el Gobierno nacional debe aplicar primero reformas macroeconómicas profundas, frenar la inflación generalizada y garantizar la inyección masiva de billetes de alta denominación en la banca regional”.
Consideró que no se trata simplemente de permitir sin más la operatividad de las casas de cambio, ya que se necesitan reformas legales, estrategias y un conjunto coherente de medidas para que sí sean realmente parte de la solución. Se debe aceptar la falta de competitividad frente al mercado cambiario cucuteño, por ejemplo, que en estos 23 años no ha parado, y ha buscado provecho de las contingencias propias de la economía venezolana, donde la informalidad, el fracaso del control de cambio y el frustrado intento en 2017 de reabrir 8 casas de cambio o disponer de alternativas en servicios de remesas han marcado un atribulado camino.
“La experiencia de las casas de cambio en la frontera entre el Táchira y el Norte de Santander ha operado históricamente de forma asimétrica. Se describe como una historia de contrastes: mientras del lado colombiano representan un sector legal altamente dinámico, del lado venezolano han sufrido décadas de parálisis institucional, abriendo paso a la clandestinidad y a la informalidad. Cúcuta cuenta con más de 263 de casas de cambio registradas ante la DIAN. Históricamente, este eje ha sido catalogado como uno de los puntos con mayor movimiento de dinero en efectivo de toda Colombia. Cuando Venezuela entró en hiperinflación, las casas de cambio de Cúcuta se convirtieron en las “taquillas de abastecimiento” y recepción de remesas para millones de venezolanos que cruzaban la frontera en busca de efectivo. Ellas absorben los flujos de dólares y devaluados bolívares, marcando la pauta real del valor de las monedas en el día a día transfronterizo”.
Se requiere estrategia
Insistió el economista en que para reactivar de forma exitosa las casas de cambio formales en la frontera del Táchira, no basta con abrir oficinas o taquillas físicas. Se requiere una estrategia conjunta que involucre reformas legales nacionales, incentivos financieros locales y acuerdos binacionales. Se requiere flexibilidad del BCV y el marco normativo, habilitación de licencias especiales con trámites expeditos; permitir la “flotabilidad” del tipo de cambio con un margen para la competencia entre las casas de cambio, en vez de una tasa inflexible; compensar la escasez crónica del papel moneda nacional en el Táchira y establecer acuerdos bilaterales.
“Se necesita reactivar canales de comunicación financiera directa entre los bancos comerciales de Venezuela y Colombia. Esto permitiría a las casas de cambio venezolanas compensar sus saldos en pesos de manera electrónica y transparente con el sistema bancario colombiano, autorizado por la Superintendencia Financiera de Colombia”.












