Economía
Emprendimientos se debaten entre la subsistencia y la necesidad de transformación productiva
lunes 11 mayo, 2026
Actualmente cobra especial relevancia la promoción de espacios orientados a convertir ideas en proyectos viables, como parte de una estrategia para impulsar un emprendimiento basado en valor y sostenibilidad. De acuerdo con estudios del CIAP, la baja tasa de éxito del emprendimiento en el país está asociada a múltiples factores estructurales.
Humberto Contreras
El emprendimiento se ha consolidado como una de las principales alternativas económicas en América Latina y Venezuela. Sin embargo, en nuestro país, su crecimiento no necesariamente refleja un desarrollo productivo sostenible, sino en muchos casos una respuesta a la falta de oportunidades laborales formales.
Así lo señala la doctora Yudi Chaudary, directora académica del Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivo, CIAP refiriéndose a la realidad de los emprendimientos en nuestro país, que muestran una baja tasa de éxito, la cual, según Chaudary, está asociada a múltiples factores estructurales.
Indica al efecto la profesora titular de la UCV, que desde una perspectiva teórica, el emprendimiento ha sido entendido como un motor de transformación económica. Para el especialista Joseph Schumpeter, economista y exministro de Finanzas en Austria, el emprendedor es un agente innovador capaz de generar cambios estructurales en la economía, mientras que Frank Knight lo define como quien asume decisiones bajo condiciones de incertidumbre.
En el ámbito empírico, dice la doctora Chaudary, el Global Entrepreneuship Monitor, GEM, define al emprendedor como la persona que se encuentra en proceso de abrir un negocio en los últimos 12 meses, o que posee una empresa con menos de 3,5 años de antigüedad. Esta definición incluye tanto a quienes emprenden para desarrollar una actividad rentable, como a aquellos que lo hacen por necesidad, ante la exclusión del mercado laboral formal.
— Desde su creación en 1999, el GEM, es el más prestigioso y extenso estudio sobre el estado del emprendimiento a nivel mundial, ha evaluado a nivel global las motivaciones y comportamientos asociados a la creación de empresas, aunque su metodología ha sido objeto de críticas relacionadas con limitaciones en la representatividad general y sectorial de sus mediciones.
Frente a esta perspectiva, el Centro de Investigación y Análisis Prospectivo, CIAP, propone una definición diferenciada: el emprendedor es aquel que transforma una idea en una iniciativa económica rentable, distinguiéndose de las actividades de subsistencia originadas por la falta de oportunidades laborales.
A nivel global, dice la profesora, se estima que en 2025 existían aproximadamente 665 millones de emprendedores, de los cuales 252 millones son mujeres, 37,89 %. En América Latina, la cifra ronda los 100 millones de emprendedores, con mayor participación en países como Brasil, México, Chile y Colombia.
Este fenómeno se desarrolla en un ecosistema empresarial donde 99 % corresponde a mipymes: 88,4 % microempresas, de las cuales 76 % son de autoempleo; 9,6 % pequeñas empresas y 1,5 % medianas. En conjunto, estas unidades generan cerca de 60 % del empleo y aproximadamente 25 % del PIB regional.
Emprendimientos en Venezuela

Dice Chaudary que en Venezuela, las cifras del ecosistema emprendedor varían según la fuente y el enfoque. Durante 2024, el Servicio Autónomo de Registros y Notarías, Saren, procesó cerca de 100 mil registros de emprendimientos, de los cuales 26,15 % corresponde a producción de bienes y servicios, mientras que más de 74 % se concentra en actividades comerciales. Destaca además que 82,9 % de estos emprendimientos cuentan con participación accionaria femenina.
Por su parte, el Registro Nacional de Emprendedores reportó a finales de 2025 la existencia de 1,85 millones de emprendimientos, en su mayoría clasificados como iniciativas de subsistencia. Asimismo, datos del GEM indican que, de los 2,7 millones de emprendimientos estimados en 2024, solo 1,4 millones se registraron formalmente, lo que representa una contracción superior a 15 % y una caída en la tasa de emprendimiento de 11,7 % en 2024 y 7,7 % en 2025.
Entre los principales factores que explican esta desaceleración se encuentran la reducción del ahorro familiar, principal fuente de financiamiento, la limitada disponibilidad de crédito privado y la contracción del mercado interno.
De acuerdo con estudios del CIAP, la baja tasa de éxito del emprendimiento en el país está asociada a múltiples factores estructurales. Entre ellos destacan la necesidad de impulsar iniciativas innovadoras -en línea con el enfoque schumpeteriano-, el desarrollo de capacidades para la toma de decisiones en entornos de incertidumbre, así como el fortalecimiento de habilidades gerenciales y estratégicas orientadas a la sostenibilidad del negocio.
El éxito del movimiento emprendedor en Venezuela no dependerá únicamente del esfuerzo individual. Requiere también de políticas públicas efectivas orientadas a su promoción y desarrollo, que superen el discurso y aborden de manera integral las condiciones del entorno.
En la región, menos de 10 % de los emprendimientos logra superar los tres años de operación, mientras que en Venezuela esta cifra se sitúa por debajo de 5 %. Este escenario refleja un ecosistema dominado por microemprendimientos -alrededor de 90 % -, principalmente de carácter unipersonal y con fuerte dependencia del núcleo familiar, frecuentemente en condiciones de precariedad laboral y limitada protección social.
La problemática del emprendimiento en Venezuela exige un enfoque multidimensional que supere las soluciones parciales. No basta con programas aislados de microcrédito o capacitaciones generales sin impacto gerencial. Es necesario articular estrategias integrales en áreas clave como innovación, gestión empresarial, desarrollo de capacidades laborales y acceso a financiamiento.
En este contexto, el sector público debe desempeñar un rol activo como facilitador del desarrollo emprendedor, promoviendo compras gubernamentales al sector, fortaleciendo el acceso al capital de riesgo, incentivando la innovación y mejorando la calidad de la formación laboral. Asimismo, resulta fundamental simplificar los procesos administrativos y fiscales que actualmente limitan la formalización y crecimiento de los emprendimientos.
Una política pública efectiva debe responder a un ecosistema caracterizado por emprendedores con ideas sin acceso a capital, negocios establecidos sin capacidad de expansión, trabajadores por cuenta propia con ingresos limitados y microempresas con potencial de crecimiento, pero sin las herramientas gerenciales necesarias para avanzar hacia niveles superiores de desarrollo.
Finalmente, dice la doctora Chaudary, desde esta perspectiva, cobra especial relevancia la promoción de espacios orientados a convertir ideas en proyectos viables, como parte de una estrategia para impulsar un emprendimiento basado en valor y sostenibilidad.
El desafío no es solo aumentar el número de emprendedores, sino transformar la calidad del emprendimiento en un motor real de crecimiento económico sostenible.
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