Economía
La radiografía económica de José Rozo frente al comercio binacional
lunes 10 agosto, 2026
El expresidente de Fedecámaras Táchira recalca que la empresa privada requiere garantías institucionales y exoneraciones fiscales temporales antes que prebendas gubernamentales
El debate sobre la reactivación del comercio entre Venezuela y Colombia sigue generando profundas divergencias en los sectores productivos de la frontera. Para analizar la realidad del intercambio comercial, el papel de la empresa privada y las condiciones actuales de la economía tachirense, conversamos con José Rozo, expresidente de la Cámara de Comercio y Producción de San Antonio del Táchira y expresidente de Fedecámaras Táchira.
A lo largo de esta entrevista, Rozo ofrece una mirada crítica sobre el impacto del actual modelo de apertura comercial, los desafíos estructurales de la región y la urgencia de un cambio de enfoque para rescatar la legalidad y la producción nacional.
“El comercio binacional favorece a los intereses colombianos”
— ¿Cuál es el estado real del comercio binacional?
— El comercio binacional, el que se da entre los dos países, favorece a los intereses colombianos. Cuando se reactivó, alerté que Colombia vendría con todo y por todo, y así es. Colombia se lleva materias primas vitales e importantes como el hierro, el acero y el aluminio, que luego nos lo venden como manufacturas. Este carrusel, además de afectar la poca producción nacional, les apalanca también sus exportaciones a otros países. La culpa no es de ellos; la culpa es de las erradas políticas de comercio interno y externo del actual gobierno.
Creo sinceramente que el comercio binacional amerita, en nuestro caso, una revisión milimétrica, con un poco de sentido común y de pertinencia. Nuestra industria nacional, en general, está muy debilitada por las políticas ruinosas de los últimos 20 años. Hoy no hay dólares preferenciales para importar; los interesados lo tienen que hacer con sus propios dólares o comprarlos al BCV, sin ningún margen de maniobrabilidad cambiaria. Por esta circunstancia, la recuperación de la producción industrial y manufacturera será muy lenta, y la balanza comercial continuará siendo beneficiosa para Colombia.
Súmele a esto el poco poder de compra y consumo que tiene la población venezolana, más los 10 millones de venezolanos que se han ido. Esto incide enormemente en el crecimiento de nuestro PIB. Con esta situación, el comercio con los países vecinos será desbalanceado y empobrecedor. En cuanto al comercio interfronterizo —el comercio no formal, el “lleva y trae”—, es un alivio de sobrevivientes ante la falta de trabajo; es el rebusque para el sustento diario, pero de una forma explotadora, pues se ven obligados a pagar coimas a funcionarios corruptos y a bandas criminales bajo amenazas.
San Antonio del Táchira: Urgencia de una reingeniería
— ¿Qué falta para que San Antonio del Táchira recupere su antiguo motor industrial?
— El comercio y la industria en San Antonio del Táchira y de Ureña requieren una reingeniería. Muchos me expresan de buena fe que desean que volvamos a lo que teníamos, a lo que éramos antes. Con respeto les respondo que esa frontera tachirense que anhelan fue la que nos trajo hasta aquí. La industria y el comercio del siglo XXI en estos municipios tachirenses no pueden ser lo mismo del siglo pasado.
Las zonas económicas especiales no se decretan, se construyen. Una zona donde no se va la luz, sino que llega de vez en cuando; donde el que no tiene para comprar una pipeta de agua no come ni se baña; donde para tener telefonía móvil útil hay que comprarla en Colombia; y cuyas vías son todavía las construidas por Juan Vicente Gómez hace 101 años… Ante estas penurias, cualquier propuesta es una burla. Arreglemos primero el terreno, limpiemos la maleza, abonemos la tierra con los mejores abonos y escojamos las mejores semillas para sembrar, para luego recoger buenos frutos.
— ¿Siguen operando los pasos informales (“trochas”) al mismo ritmo que antes?
— Los pasos ilegales o trochas son el resultado del cierre de los puentes por parte del régimen de Caracas en 2015. El gobierno de Caracas es el padre de esa criatura. Esos pasos ilegales siguen abiertos y controlados por la criminalidad, a la espera de que la Fuerza Armada cumpla con lo que manda la Constitución Nacional.
Seguridad jurídica e incentivos para la empresa privada
— ¿Qué incentivos fiscales necesitan las empresas locales para volver a competir?
— Más que incentivos, lo que requieren es seguridad jurídica, y no un Estado controlador dueño de todo al que hay que pedirle o rogarle favores. La empresa privada de verdad no es un ente menesteroso que busca prebendas; busca oportunidades para poner sus capitales a producir bienes y servicios, generar trabajos dignos y pagar impuestos que se traducen en obras sociales.
Lo que debe hacer el Estado es invertir en la modernización de la vialidad y en servicios públicos de calidad, garantizando y respetando el estado de derecho. Ahora, ante la precarización industrial generada por el Gobierno como política de estado, le corresponde dar incentivos necesarios para evitar el hundimiento total: Debe aprobarse la exoneración del impuesto sobre la renta para las empresas instaladas y por instalar, y del IVA para las ventas de sus productos elaborados, así como para los insumos y materias primas comprados en el interior. Esto por cinco años, y puede hacerse ya por vía decreto presidencial si hay voluntad política.
— ¿Cómo evalúa el papel actual de Fedecámaras frente a las políticas del Gobierno?
— Los gremios empresariales no son amigos del poder; lo vigilan para que no viole los derechos que representan y defienden, como el de la libre empresa, la propiedad privada y la libre iniciativa. Si se hace lo contrario, se desfiguran y pasan a ser gremios clientelistas, opacos y oportunistas. Cuando fui presidente de la Cámara de Comercio de San Antonio del Táchira y de Fedecámaras Táchira, mantuve relaciones interinstitucionales, pero no fue excusa para no alzar la voz ante los abusos. En resumidas cuentas: mano tendida y pulso firme.
— ¿Es posible hacer empresa en la frontera venezolana sin ceder ante la presión política?
— Ante el panorama político nacional que tenemos, no hay ganas de hacer empresa; lo que hay son rebusques, llamados emprendimientos. El empresario invierte para ganar, y no están dadas las condiciones para arriesgar. La Biblia dice que hay un tiempo para todo; creo que debemos esperar un poco más. Si hemos esperado 20 largos años, esperemos un poco más, que por los tiempos que soplan, el 2027 será el año para empezar a sembrar.
— ¿Qué mensaje le da a los jóvenes empresarios que intentan abrir negocios en Táchira?
— Es estupendo y maravilloso que exista ese interés de la generación de relevo. Fedecámaras Táchira debería promover la Cámara Junior en esa dirección. Nuestros gremios deben mirar más hacia dentro, hacia nuestro estado, en lugar de desgastarse promoviendo negocios para otros. Debemos apoyar y abrirles las puertas al capital humano fresco y joven. La Venezuela del siglo XXI está en sus manos. // Maryory Bustamante











