Economía
“Venezuela puede cerrar 2026 con crecimiento de 3 % a pesar de la hora difícil que padece”
lunes 27 julio, 2026
Si bien las consecuencias del impacto registrado tras los sismos marcan prioridades, el país aún cuenta con elementos para apalancar una recuperación paulatina que se vea reflejada en sus indicadores económicos más importantes, indica el especialista
Las perspectivas inflacionarias para este segundo semestre, muestran señales de moderación correlacionadas con la evolución reciente del mercado cambiario, indica el economista César Aristimuño, director de la consultora financiera Aristimuño, Herrera y Asociados.
–Si bien las consecuencias del impacto registrado tras los sismos siguen marcando las prioridades en el análisis de entorno nacional, el país aún cuenta con elementos para apalancar una recuperación paulatina que se vea reflejada en sus indicadores económicos más importantes– indica el especialista.
En nota publicada en la revista web especializada Banca y Negocios, editada por la consultora, se señala: “Lejos de pronósticos más pesimistas, Aristimuño considera que este segundo semestre, que apenas comienza, traerá consigo cierta recuperación en la capacidad de consumo de la población en general y del poder adquisitivo, sobre todo hacia el cierre del año. Estimó que el PIB de Venezuela cerrará 2026 en azul, con un incremento de alrededor del 3 %”.
Inflación moderada
En el ámbito monetario, las perspectivas inflacionarias para este segundo semestre muestran señales de moderación, fuertemente correlacionadas con la evolución reciente del mercado cambiario, dijo el especialista, y agregó que actualmente, se observa una presión contenida sobre el tipo de cambio oficial, ligeramente sobre los 740 bolívares por dólar, producto de las intervenciones estratégicas del BCV, que ha inyectado a la banca más de 9 mil millones de dólares en lo que va de año y una gestión estricta de la liquidez en bolívares.
–Esta contención ha sido fundamental para evitar un traslado abrupto de la volatilidad cambiaria a los precios de los bienes y servicios, al permitir que la tasa de inflación mensual se mantenga en niveles más manejables en comparación con los picos históricos recientes– indica Aristimuño, quien fue presidente del extinto Banco de Occidente, poco antes de ser absorbido por el Banco Provincial.
A la par de esta dinámica y del repunte que consideramos puntual de la inflación de 13,8 % observada en junio, destaca la ligera disminución de la brecha entre la cotización oficial y el mercado paralelo. Este estrechamiento, indica, es un síntoma de una oferta de divisas que, aunque focalizada, ha logrado satisfacer una porción importante de la demanda corporativa y comercial, precisa el experto.
Agregó que esta situación genera una menor tracción en los marcadores de precios del dólar no oficiales. La reducción de esta distorsión cambiaria no solo genera mayor certidumbre para la planificación y la reposición de inventarios del sector privado, sino que también actúa como un ancla psicológica que favorece la desaceleración del ritmo inflacionario.
“De cara a los próximos meses, las perspectivas apuntan hacia una posible estabilización de estas variables, siempre y cuando se mantenga la disciplina en la emisión monetaria y el flujo constante de divisas hacia el sistema financiero”, concluyó.












