Internacional
Condenan a mujer británica por esclavitud y abuso durante 20 años
jueves 22 enero, 2026
Una sentencia condenatoria ha sacudido a la sociedad británica después de que Amanda Wixon, una madre de 10 hijos, fuera declarada culpable de mantener a una mujer cautiva en su casa durante más de dos décadas. El caso, investigado por la Policía de Gloucestershire y juzgado en el Tribunal de la Corona de Gloucestershire, ha revelado una serie de delitos que han expuesto una realidad de crueldad, explotación y privación de derechos fundamentales.
La víctima, cuya identidad se mantiene en reserva, fue puesta bajo el cuidado de Wixon a los 16 años, en 1996. Desde el inicio, la adolescente quedó bajo un régimen de control total, siendo encerrada en la vivienda, privada de libertad y obligada a vivir en condiciones precarias durante más de 20 años. La explotación a la que fue sometida la víctima fue constante y sistemática, siendo obligada a realizar tareas domésticas durante horas cada día, siempre bajo la amenaza de violencia física y psicológica.
Las condiciones de vida de la víctima eran deplorables, sin acceso a atención médica ni dental, vestiendo ropa usada y viviendo en la pobreza, a pesar de que Wixon recibía prestaciones sociales que le correspondían a la joven. La policía ha publicado imágenes del interior de la vivienda, mostrando las condiciones insalubres y la extrema precariedad en la que se encontraba la víctima.
El cautiverio incluyó una secuencia prolongada de maltratos físicos y psicológicos, con la víctima siendo golpeada repetidamente cuando Wixon consideraba que las tareas no se hacían de acuerdo a sus exigencias. Los testimonios recabados por la policía detallan que Wixon estranguló a la víctima, le metió la cabeza en el inodoro y vertió líquidos de limpieza en su rostro y garganta, entre otros actos de violencia.
La situación llegó a su fin el 15 de marzo de 2021, cuando la víctima logró pedir ayuda utilizando un teléfono móvil secreto. La policía llegó a la vivienda esa misma noche y encontró a la víctima asustada, demacrada y con un fuerte olor corporal. Tras el rescate, la víctima fue finalmente atendida por un dentista y médicos, quienes constataron el estado de abandono y las heridas físicas que corroboraban el testimonio de la víctima sobre los años de abuso.
La detective Emma Jackson, de la Policía de Gloucestershire, calificó el caso como uno de los más atroces de servidumbre doméstica y explotación de una persona extremadamente vulnerable. Laura Burgess, Fiscal Principal de la Corona, destacó la “crueldad, explotación y control inimaginables” ejercidos por Wixon, y elogió la fortaleza de la víctima para recuperarse tras su liberación.
Actualmente, la víctima se encuentra en proceso de recuperación, recibiendo la atención que durante años le fue negada. Wixon, por su parte, ha sido puesta en libertad bajo fianza y espera la sentencia definitiva el 12 de marzo, aunque ha negado todos los cargos. El caso representa una muestra alarmante de esclavitud moderna y explotación en pleno siglo XXI, y ha generado un debate sobre la necesidad de aumentar la conciencia y la protección para las víctimas de la esclavitud y el abuso.
WC con información de Infobae
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