Internacional
El plan Trump para impulsar el crudo venezolano, una ruta plagada de complejos obstáculos
lunes 26 enero, 2026
(EFE).- El ambicioso plan del presidente estadounidense, Donald Trump, planteado para la industria petrolera venezolana tras la captura de Nicolás Maduro tiene ante sí una compleja mezcla de obstáculos técnicos, financieros y políticos que hacen muy difícil resucitar los anteriores niveles de producción de crudo en el país caribeño.
Venezuela ha pasado de los 3 millones de barriles diarios que producía antes de la llegada del chavismo, hace más de un cuarto de siglo, a producir apenas un millón en la actualidad, una situación que los expertos atribuyen a la corrupción, a la falta de mantenimiento y también a los crecientes paquetes de sanciones de Washington.
Esto incluye la orden del Gobierno Trump del año pasado para bloquear la producción de Chevron, la única petrolera estadounidense con presencia en el país y que ahora mantiene solo los mínimos procedimientos operativos en suelo venezolano.
El economista Gustavo García, que es coordinador del equipo económico de la opositora venezolana Maria Corina Machado, consideró esta semana en un foro celebrado por el Atlantic Council de Washington que la producción se podría aumentar rápidamente reinvirtiendo en infraestructura en un plazo de unos 3-4 años, pero ve el principal problema en el sector eléctrico.
“Para producir crudo necesitas proveer, incluso incrementar el suministro eléctrico, y el sector eléctrico (venezolano) está en ruinas”, apuntó García, que consideró necesario contar con financiación de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para esta problemática.
Tras la captura de Maduro, Trump se reunió con representantes de compañías petroleras de todo el mundo y aseguró que se invertirán “al menos 100.000 millones de dólares” para reavivar el sector y exprimir el potencial de unas reservas que el Servicio Geológico de EE.UU. estima que pueden superar los 600.000 millones de barriles recuperables, principalmente en la Faja del Orinoco.
Trump sabe además que las refinerías estadounidenses, en particular las que operan en la costa del Golfo de México, son expertas a la hora de procesar crudos pesados como el de Venezuela.











