Internacional
El sospechoso de ataque en Washington
lunes 27 abril, 2026
(EFE).- El presunto autor del tiroteo ocurrido el sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, Cole Allen, envió a sus familiares un extenso manifiesto apenas diez minutos antes del ataque, en el que identificaba como “objetivos” a los miembros del Gobierno de Donald Trump, según reveló este domingo el diario The New York Post.
En el documento de 1.052 palabras, obtenido por el rotativo neoyorquino, detalla una lista de prioridades para el ataque, situando a los altos cargos de la Administración Trump en la cima de sus objetivos, con la única excepción del director del FBI, Kash Patel.
Allen, de 31 años, justifica sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un “pedófilo, violador y traidor” – en posible referencia al presidente Trump, presente en el evento- actúe en su nombre.
“Lo que mis representantes hacen se refleja en mí”, reza el escrito.
El manifiesto también revela que el sospechoso planeó el ataque de manera minuciosa para, según él, “minimizar las bajas colaterales”.
Allen especificó que utilizaría “perdigones en lugar de balas sólidas” para evitar que los disparos atravesaran las paredes y alcanzaran a personas ajenas a sus objetivos.
Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas evitó heridas mortales.
“Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento”, escribió.
Allen describió como “insana” la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. “Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta”, aseguró.
“Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior”, detalló.
Allen, que viajó desde Los Ángeles para cometer el atentado, permanece bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y se espera que comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. este lunes.
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