Regional
Total abandono y olvido en el Parque La Petrólea
sábado 1 agosto, 2026

Lo que antes funcionaba como un concurrido atractivo turístico y pedagógico, hoy en día no tiene visitantes por el severo deterioro de sus espacios. La zona boscosa y la falta de resguardo institucional amenazan la existencia de la cuna del petróleo venezolano
El Parque La Petrólea, en el municipio Junín del estado Táchira, es un referente nacional por albergar el pozo “Eureka”, primer yacimiento petrolero explotado comercialmente en el país.
Aunque fue decretado formalmente como área recreativa el 12 de octubre de 1978 para preservar esta efeméride, la realidad actual es alarmante: El complejo se encuentra rodeado de maleza densa, fauna silvestre descontrolada y una infraestructura prácticamente inhabilitada.
Inicio de la historia industrial
La relevancia de este lugar no es menor; representa el nacimiento de la Venezuela contemporánea. La trayectoria del lugar está enlazada a la visión de Manuel Antonio Pulido, propietario de la hacienda La Alquitrana, quien tras notar las emanaciones de hidrocarburos decidió aliarse con mentes ilustradas de aquellos tiempos, como José Antonio Baldó, Carlos González Bona y Pedro Rafael Rincones.
Rincones viajó a Pensilvania, Estados Unidos, para estudiar las técnicas de perforación más avanzadas del momento y traer al Táchira la maquinaria necesaria. Así nació formalmente la Compañía Minera Petrolera del Táchira, logrando extraer crudo a una profundidad de apenas 60 metros y refinando insumos para iluminación y combustible mucho antes de que el país se convirtiera en una potencia energética mundial.
De la bonanza a las ruinas
Este acontecimiento tuvo su inicio por consecuencia del terremoto de Cúcuta, el 18 de mayo de 1875, que sacudió con fuerza la región tachirense, la tierra se fracturó provocando la aparición de brotes de crudo. Fue a partir de allí que la recién fundada compañía comenzó a producir querosén, gasolina, carbolíneo y alquitrán, abasteciendo a los pueblos aledaños.
Hoy, el epicentro de la era de los hidrocarburos en la nación ya no recibe turistas. Sus caminerías, antes llenas de estudiantes y familias enteras, son transitadas únicamente por el personal de Inparques, quienes hacen lo humanamente posible por proteger y dar recorridos; cuando se puede, a las personas que se acercan, por las pocas instalaciones que quedan en pie frente a la desidia estatal.
Saqueo a la memoria cultural
Hace años este complejo recreativo abría sus puertas de martes a domingo para alojar a los ciudadanos y residentes que acudían al lugar de paseo para poder conocer de cerca la fosa original, los equipos utilizados para la extracción y las reliquias y objetos que albergaba su galería.
Aunque la estructura física se mantiene a pesar de las infiltraciones en el techo, se aseguró que las salas están vacías. Ya no cuentan con ningún material trascendental, debido a los constantes desvalijamientos y sustracciones que ha sufrido.
Las voces de la comunidad
Quienes habitan en los alrededores de La Petrólea son los testigos directos de la situación que va en declive. El contraste entre los años de esplendor y la negligencia actual genera tristeza entre los vecinos, quienes recuerdan con nostalgia el tiempo en el que el conjunto era el orgullo de la región y afirman que no había tachirense que en ese entonces no lo visitara.
“Esto era muy bonito. Incluso llegamos a ver cómo lavaban las caminerías con cepillo y jabón para mantener las áreas en óptimas condiciones. Antes esto pasaba lleno, pero ya no se ven visitantes en el lugar”, lamenta un habitante de la zona, al rememorar las visitas en compañía de familiares y amigos.
“Lo mejor es que en este parque se dio a conocer el petróleo en todo el país”.
Según los relatos, el abandono comenzó oficialmente hace más de una década. Las fuentes consultadas calculan que el flujo de turistas fue evidente hasta más o menos el 2009.
“En ese mismo año realizaron algunas remodelaciones, pero se perdieron debido al descuido y el olvido. El año pasado volvieron a hacer algunos arreglos superficiales, pero desde entonces lo dejaron abandonado otra vez; apenas hace poco fue que volvió a ingresar personal de Inparques”, relata otro lugareño.
Factores del aislamiento
Esta crisis es el reflejo y la suma de un conjunto de factores que afectan al municipio Junín. Los pobladores enfatizan que la falta de los viajeros no se debe de manera única al estado del complejo, sino también a las pésimas condiciones de las carreteras locales que conectan este sector con San Cristóbal, Río Chiquito y San Vicente de La Revancha.
“Para que haya turismo, tiene que haber vías en buenas condiciones, posadas, restaurantes y transporte. Esta es una zona con muchísimo potencial turístico, pero la carretera está destruida. Es la misma comunidad la que colabora y trabaja para no terminar de quedar incomunicados, porque ningún ente gubernamental se acerca a este lugar”, denuncian los residentes.
Mientras las calzadas no sean reparadas y el empeño por salvaguardar el legado siga en el último plano jerárquico, lo que queda del pozo y los espacios comunes llenos de historia continuaran sepultados, resistiendo gracias al esfuerzo comunitario y el empeño de los guardabosques. (Oriana Vergara/Pasante ULA Mérida)










