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Eduardo Soto, SJ: La reconciliación requiere una comunicación no violenta
domingo 31 mayo, 2026
El sacerdote jesuita Eduardo Soto Parra, miembro del Centro Gumilla, aseguró que la reconciliación solo es posible si las personas aprenden a comunicarse de manera no violenta, ya que una mala comunicación puede profundizar los conflictos y aumentar el resentimiento.
En entrevista con el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, sostuvo que la comunicación forma parte de todas las actividades humanas porque permite expresar emociones, necesidades, afectos y deseos.
“Cuando nos comunicamos mal es que surgen los conflictos que luego van a demandar la reconciliación”, manifestó.
Desde su perspectiva, uno de los elementos fundamentales en cualquier proceso de reconciliación es la construcción de confianza, algo que depende directamente de la forma en que las personas se comunican.
Indicó que incluso en contextos marcados por heridas profundas, una comunicación adecuada puede ayudar a iniciar procesos de sanación y acercamiento.
“Aunque la herida sea muy grande, si sabemos comunicar lo que nos pasa, nuestras emociones, sentimientos y necesidades podemos incorporar a la otra persona dentro de nuestro proceso de sanación e iniciar una reconciliación”, señaló.
Por ello, insistió en que no basta con tener intención de reconciliarse si las personas continúan comunicándose desde la agresividad o la descalificación.
“Muchas veces queremos reconciliarnos, pero no sabemos comunicarnos para reconciliarnos. Entonces al final hacemos más daño”, afirmó.
Comunicación no violenta y empatía
El integrante del Centro Gumilla explicó que la comunicación no violenta va más allá de evitar insultos o agresiones verbales.
Según detalló, este modelo comunicacional busca que las personas identifiquen sus emociones, comprendan las necesidades asociadas a ellas y puedan expresarlas de manera respetuosa.
“El principio básico de la comunicación no violenta está siempre en preguntar”, apuntó.
Agregó que nadie puede asumir automáticamente cómo se siente otra persona, por lo que es necesario escuchar y generar espacios de empatía.
En ese sentido, destacó que la comunicación no violenta promueve relaciones basadas en la colaboración y no en la competencia o la confrontación.
“Los conflictos pueden convertirse en oportunidades para conocernos mejor y atender de manera colectiva nuestras necesidades”, comentó.
Además, advirtió que ciertas dinámicas comunicativas buscan deshumanizar al otro, lo que termina haciendo imposible cualquier proceso de reconciliación.
Medios y discursos que alimentan el conflicto
El sacerdote cuestionó los discursos públicos y mediáticos que, a su juicio, estimulan el resentimiento, la rabia y el deseo de venganza dentro de la sociedad.
“Si los medios de comunicación trabajan la emocionalidad de la audiencia para generar resentimiento y rabia, eso no nos va a ayudar para la reconciliación”, alertó.
Recordó que la justicia no está separada de la reconciliación ni de la comunicación no violenta e instó a avanzar hacia una comunicación orientada a la convivencia, la paz y el reconocimiento del otro, acompañada a su vez por un proceso de reconstrucción institucional.
Para él, va a ser muy difícil lograr la reconciliación que se quiere si no se incorpora la comunicación no violenta como modo de vida.
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