Nacional
Voluntario en La Guaira: “Cuando llegamos ya habían pasado horas cruciales para salvar vidas”
viernes 31 julio, 2026
Mayton Suárez, integrante de la Fundación Medicina Holística, conversó en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias sobre su experiencia como voluntario en La Guaira tras el doblete sísmico del 24 de junio y lamentó que, cuando su equipo llegó a la zona afectada, ya habían transcurrido horas cruciales para salvar vidas.
Explicó que la fundación conformó inicialmente un grupo de 115 personas, entre ellas unos 60 estudiantes de cuarto, quinto y sexto año de Medicina de la Universidad de Los Andes (ULA), con la intención de viajar desde el estado Táchira en tres autobuses durante las primeras 48 horas de la emergencia.
Sin embargo, señaló que el despliegue fue suspendido luego de que les informaran que no aceptarían estudiantes en las labores de rescate.
“Eso fue un choque para nosotros porque ya teníamos los equipos, estábamos preparados y decidimos abortar la misión esa noche”, recordó.
Al día siguiente, tras reunirse con el gobernador del estado Táchira, reorganizaron la misión y conformaron un equipo de búsqueda y rescate de cinco personas, integrado por un coordinador logístico, un jefe de seguridad y tres socorristas.
Suárez indicó que salieron por carretera el 28 de junio y, tras un recorrido de aproximadamente 18 horas, llegaron a La Guaira. “Cuando nosotros llegamos ya habían pasado horas cruciales para salvar vidas”, lamentó.
Siete días de labores
El voluntario relató que, tras registrarse como rescatistas en el Poliedro de Caracas, se trasladaron a la base principal instalada en el Estadio Jorge Luis García Carneiro, donde las autoridades les indicaron que debían descansar al menos seis horas antes de iniciar operaciones.
Durante siete días trabajaron en Caraballeda junto a equipos internacionales de búsqueda y rescate, con jornadas de entre 12 y 16 horas diarias y pausas de 45 minutos.
Como coordinador logístico, Suárez estuvo encargado de garantizar la alimentación e hidratación del equipo, mantener en buen estado los equipos de trabajo y verificar el inventario del material utilizado en cada jornada.
Añadió que todos los integrantes recibieron la vacuna antitetánica antes de comenzar las operaciones.
Declaró que muchas personas querían colaborar removiendo escombros, pero advirtió que hacerlo sin la preparación ni los equipos adecuados dificultaba el trabajo de los grupos especializados.
Precisó que la mayor parte de las operaciones se efectuaban durante la noche, cuando la disminución de la temperatura permitía trabajar durante más tiempo sin deshidratarse y facilitaba escuchar posibles señales de personas atrapadas bajo las estructuras colapsadas.
Una experiencia que lo marcó
El voluntario recordó que una de las situaciones más difíciles ocurrió en el primer edificio que les asignaron, donde el equipo intentaba rescatar a tres niños que permanecían con vida.
Sin embargo, debido a la complejidad de las maniobras de extracción, los menores fallecieron antes de que pudieran ser rescatados.
Acotó que en esa edificación, de unos 20 pisos completamente colapsados, solo lograron rescatar con vida a un perro.
El joven expresó que la experiencia le dejó como principal enseñanza la necesidad de fortalecer la preparación para responder a este tipo de desastres.
“Tenemos que estar preparados y saber qué hacer después del desastre, cómo actuar bajo presión”, concluyó.
Por: María Iriarte/ Radio Fe y Alegría
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