Noche de Ronda
NOCHE DE RONDA 395
sábado 10 octubre, 2026
QUIEN ODIA, MUERE, y quien perdona, avanza. El odio, al igual que el embeleso, no dura más de un par de años en los hombres cuerdos… HAY CIERTOS aspectos de la vida que pertenecen al universo de las emociones: el odio es una de ellas, pero que sin embargo no puede ser punible como tampoco sería el penar el amor… METER A LA CÁRCEL por odiar sería como meter tras las rejas al hombre por amar. ¿Pero quién es capaz de medir estos sentimientos, los jueces o los psiquiatras? Los primeros a través de sus “sabias” sentencias y los segundos en el diván de los culpados… NOS ENCONTRAMOS en el umbral de los cambios y ya se ha pedido su reforma parcial a los mismos que la sentenciaron y los más sensatos exigiendo su derogación total… PARA EL PSICOANALISTA oriundo de Brasil Christian Dunker, esta pasión no existe pues es efímera. Para otros, es producto del rencor mineralizado por ambiciones insatisfechas… PERO LO CIERTO, lo real, es que la Ley contra el Odio se instaló en Venezuela, y amparándose en la misma, se ha aplicado con penitencias de hasta por veinte años, por haber destilado un recado contrario a las manifestaciones gubernamentales, convirtiendo a este instrumento no solo en un programa punitivo sino en la aplicación que solo recordábamos de las épocas de la Santa Inquisición en la era medioeval de nuestra historia… PERO HA tenido que pasar casi una década desde su promulgación por una Asamblea Nacional Constituyente que legisló de todo menos corregir la Constitución, que no solo acordó este instrumento, sino que lo aplicó con todo su rigor contra la disidencia, en donde cayeron jóvenes, trabajadores, profesionales, por el solo “delito” de mostrar su contrariedad de un socialismo que no satisfacía sus necesidades… HOY NOS ENCONTRAMOS ante la sensatez, ante la vuelta atrás, ante la búsqueda de la fraternidad, de la armonía, en donde no caben por cierto leyes como esta contra el odio sin haber siquiera prevenido sus abusos y connotaciones que ha traído a lo largo de estos últimos diez años… ESPEREMOS, pues, el RIP a la Ley contra el Odio, no a una edulcorada reforma “para que nada cambie y todo siga igual” como la sabia sentencia de “El Gato Pardo” y que por fin se remedien los errores que tanto llanto y dolor han llevado a humildes hogares venezolanos.
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Y ESTO, es todo por hoy.
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MENTIRAS universales:
“Juro que jamás te odié”.
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DIOS los bendiga, ¿Saben?
VICTOR MATOS












