Opinión
2026: Del ruido de la crisis al mandato de la esperanza
miércoles 11 marzo, 2026
Gerardo Méndez
Durante los últimos 26 años, lamentablemente Venezuela ha sido foco de convulsión política, social y económica, marcada por innumerables procesos, entre los que destacan las manifestaciones ciudadanas, enfrentamientos desproporcionados entre cuerpos de seguridad y civiles, participación electoral, abstención electoral, paros estudiantiles, paros industriales, escases de alimentos e insumos básicos, migración, falta de libertad de expresión, inflación desbordada, violencia, entre otros, marcándose así un hito en nuestra historia republicana; siendo uno de los más recientes el surgido del contexto postelectoral del 28 de julio de 2024, que trajo consigo mucha incertidumbre, zozobra e inestabilidad en el ambiente político en general.
Ahora bien, el 2026 vino con nuevos aires, se respira un ambiente de esperanzas, de sueños, progreso, expectativas y metas por cumplir. En consecuencia, es sumamente necesario y un acto responsable, pisar tierra firme y buscar recomponer la participación de todos los sectores sociales, estudiantiles, políticos, gremiales y sindicales, bajo las premisas democráticas para llevar a puerto firme las esperanzas que se respiran. Debemos reagruparnos para hacer frente a la desmovilización colectiva, puesto que una sociedad desarticulada es una sociedad vulnerable y cuando el ciudadano actúa solo, su voz se pierde en el ruido de la crisis; pero cuando se agrupa, se organiza y participa, esa voz se convierte en un mandato consensuado.
¿Cómo vamos a garantizar que los servicios funcionen?
¿Cómo vamos a vigilar que el poder no se corrompa?
¿Cómo vamos a representar los intereses de las regiones más allá de la capital?
Las respuestas a dichas preguntas se consolidan entre todos, desde la base. Es por lo que en estas reflexiones quiero realzar el gran trabajo de las mujeres el pasado 8 de marzo, quienes con mucha valentía se organizaron para conmemorar su día y para visibilizar la gran capacidad de la mujer venezolana en defender sus derechos y denunciar las opresiones de las cuales muchas han sido víctimas. Aunado a ello, quiero reconocer el gran trabajo de las organizaciones políticas democráticas, que de manera permanente se han venido reagrupando, organizando y fortaleciendo; junto con los gremios, como es el caso del magisterio, que ha alzado la voz en la exigencia permanente de mejoras salariales. Eso construye país y conforma bases sólidas para la nueva Venezuela que está a punto de nacer.
Si queremos un país distinto, debemos empezar por ser ciudadanos distintos. La democracia es un ejercicio colectivo de corresponsabilidad. Tener la capacidad de organizarnos hoy, en medio de las dificultades, es el acto de rebeldía más constructivo que podemos ejercer. La nueva Venezuela debe dar paso a la política de las soluciones; durante años, el debate se ha centrado en personalismos (no en debates basados en datos, argumentos y resultados), en pugnas ideológicas o en posiciones caprichosas, olvidando que la verdadera columna vertebral de una nación son sus organizaciones y sus leyes, sin ellas un país se va a la deriva. Forjemos desde ya las bases sólidas de la nueva Venezuela.
@gerardomendezgv
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