Opinión
Deporte internacional, asimetría ética y el imperativo de un estándar único
martes 27 enero, 2026
María Ninoska García de Morales
La gobernanza del deporte internacional atraviesa una crisis de legitimidad derivada de una aplicación asimétrica de sus principios. En primer lugar, mientras que la normativa vigente reacciona con celeridad ante agresiones externas, por el contrario, se observa una omisión sistémica frente a las crisis de derechos fundamentales de carácter interno. De esta forma, esta distinción jurídica establece una jerarquía de la dignidad humana basada en la geografía del conflicto, permitiendo que la relevancia económica de un Estado actúe como un escudo de impunidad ante sus responsabilidades éticas.
En consecuencia, esta disparidad pone en cuestión la integridad del sistema y la credibilidad de las instituciones globales. La ética en el deporte no puede limitarse a la observancia de reglas técnicas; por el contrario, debe abarcar la justicia, la equidad y la protección de los derechos de todos los actores. Así, la existencia de estándares dobles, donde la geopolítica o los intereses financieros pesan más que los principios, erosiona la confianza en el deporte como un espacio de igualdad y respeto universal.
Por tanto, para trascender esta dicotomía, es imperativo establecer un “Estatus único de la dignidad humana” que unifique la vara de medir para todos los Estados miembros. Bajo esta premisa, la violencia sistémica o la vulneración de derechos básicos deben ser tipificadas como rupturas de la paz deportiva, sin importar si ocurren en un contexto de guerra extranjera o de política doméstica. En consecuencia, al integrar auditorías éticas vinculantes, el deporte se transforma en un garante del derecho internacional donde el respeto civil es la condición sine qua non para la membresía.
Solo así, mediante la implementación de estos mecanismos, la comunidad deportiva podrá consolidar su autoridad moral. En definitiva, la adopción de criterios uniformes permitirá que la ética prevalezca sobre intereses circunstanciales o presiones externas. De este modo, el deporte global reafirmará su función como promotor de cohesión social, ofreciendo un ejemplo tangible de que la integridad y los derechos humanos son el fundamento innegociable sobre el que se edifica la pertenencia a la familia internacional del deporte.
Por un Derecho vivo, crítico y humanista
Referencias
- Casals, J. (2021). Ética, deporte y derechos humanos.
- Ruggie, J. G. (2016). For the Game. For the World. FIFA and Human Rights.
- UNESCO. (2015). Carta internacional de la educación física y el deporte.
Doctora. en Innovaciones Educativas (UNEFA). M.Sc. en Derecho Procesal Penal (ULA). Especialista en Docencia en Educación Superior (UCV) y Derechos Humanos (Unilibre-Colombia). Abogado (ULA). Exdirectora de Relaciones Institucionales de la Asociación Olímpica de Derecho Deportivo de Venezuela (AODDV). [email protected] . WhatsApp +58 426 3764194.
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