Diálogo para la paz y el desarrollo en la frontera

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Me parece positivo que se ponga en vigencia un carnet para registrar  la entrada de nacionales colombianos a Venezuela, eso debió hacerse hace tiempo. Pero tengo algunas observaciones. La primera, el Alcalde de Bolívar declaró que solo  se aplicará en los municipios San Antonio y Ureña, no sabemos quien asesoró al Presidente y a Gustavo Vizcaíno Director del Saime, pero todo el Táchira es fronterizo, no solo esos dos municipios. Esto tiene los siguientes impactos: A San Antonio y Ureña podrían llegar muchos colombianos  a medida que registren los carnets, y aunque los precios de muchos productos son más caros que en Cúcuta como la harina de maíz, el tipo de cambio puede favorecer la demanda o compra de algún “producto estrella”  que sea más favorable comprarlo de este lado, eso podría hacer que escasee y suba de precio.

Por eso entre  otras razones, debe extenderse el uso del carnet a todo el estado esto permitiría al lado de aplicar el principio de reciprocidad con el carnet colombiano, generar efectos positivos para la venta de bienes y hasta inmuebles en San Cristóbal además se estimularía la actividad turística pues a los cucuteños les gusta el clima, los hoteles y la comida de la ciudad.

.Otra observación que hacemos al Carnet  es que debe pensarse en una política migratoria y no solo controles, hasta este momento hay reciprocidad en que ambas partes han emitido un carnet a la contraparte, Proponemos lo que venimos haciendo desde el 2002 un carnet fronterizo no un carnet para cruzar los puentes. Cuál es la diferencia? , que en Norte de Santander deben elaborar un carnet para los tachirenses y viceversa     con el que se pueda ir de compras  al otro lado, visitar familiares, estudiar, vivir y trabajar: Lo que los fronterizos hacen actualmente pero con impedimentos limitaciones  e imposibilidad cuando los puentes son cerrados, para lo cual tiene que haber cooperación entre  Venezuela  y Colombia para garantizar que solo sean  habitantes de frontera los beneficiados. Los  caraqueños y bogotanos y demás personas de los dos países, viajarían  con pasaporte parte o con un “carnet de vecindad  binacional”.

Dialogo Fronterizo Regional y crear constitución fronteriza de Táchira

Pero se necesita una política de frontera, proponemos un dialoga fronterizo regional, que reúna a todos los sectores representativo. Con una agenda que considere temas como: Discutir crítica y creativamente la Ley de Fronteras para aplicarla al Táchira  sobre todo porque va a cumplir 4 años de promulgada y no se ha ejecutado. Replantear la discusión sobre la Zona de Integración Fronteriza ZIF entre Táchira y Norte de Santander,  durante gestión del Gobernador Ronald Blanco se avanzó  bastante, por su parte la ULA y la UFPS elaboraron un proyecto que sería  punto de partida.

Entre Táchira y Norte de Santander hay continuidad espacial, de las relacione familiares, un comercio y `producción complementarios desde siempre, la historia común, recordar a  Bolívar y Cipriano Castro, cultura y costumbres también compartidas Esa continuidad hace que tanto  las ventajas como  los problemas   sean tratados de manera conjunta, si se espera darles soluciones adecuadas.

Para eliminar  contrabando y otros delitos económicos no basta solo con actuación  policial y probablemente nunca se logrará así, hay que desaparecer   el factor monetario y el ambiente de restricción a la cabeza de los puentes, que generan e contrabando. Para ello debe crearse una unidad económica compartida y complementaria no solo en lo productivo sino en la normas laborarles, darle el mismo valor al peso y al bolívar en frontera  la política migratoria que ya mencionamos. Se trata de relocalizar las industrias  y ubicarlas donde sean más productivas,  por la cercano de materias primas, energía, mano de obra con experiencia, transporte, (es más barato llevar al exterior un producto desde el aeropuerto de Cúcuta que desde la Fría. y más barato desde Ureña si es por vía marítima desde el puerto de La Ceiba). Otro asunto que no puede estar a la discreción y cobro de peajes de algún funcionario inescrupuloso es la cantidad de alimentos y otros bienes que pueda ingresar país una persona, debe aplicarse la tarifa establecida en Venezuela de 1000 dólares en esta frontera serian unos tres millones y medio de pesos. Buscar una solución a la gasolina que no sea vender en divisas.

Elaborar un Plan de Desarrollo fronterizo insistimos, la frontera no es solo control del  contrabando, hay población con problemas de educación salud, trabajo, vivienda, servicios como  transporte agua luz, gas y como se sabe  hay parroquias de Ureña, San Antonio García d Hevia  y de otros municipios que están entre los de mayores necesidades básicas insatisfechas o pobreza extrema de Venezuela, en los últimos 60 años se asocia frontera a inseguridad y no se atiende lo social mientras los casos  de inseguridad se mantienen y han llegado a lo más atroz posibles. Finalmente, salvo asuntos reservados a los gobiernos nacionales, el desarrollo y lo  atinente a la cotidianidad  fronteriza   tienen que ser considerados con la otra parte que es  el Norte de Santander.

Diversas autoridades han dicho que solo se aplicará en San Antonio y Ureña, sin embargo ni en la Constitución ni en ninguna otra ley se dice que solo esos municipios son los únicos fronterizos del estado. Por el contrario si se dice que el Táchira es un estado de frontera. Con otra mirada, ese carnet podría contribuir a la reactivación económica desde la actividad turística, pues  a los cucuteños les gusta el clima y la comida de la ciudad, en un fin de semana podrían adquirir en el comercio sancristobalense 5 millones de dólares y dejar  84 millones de bolívares en restaurantes y hoteles, debe aprovecharse esa ventaja comparativa de  esta ciudad.

.Bogotá y Caracas de la diplomacia

del micrófono a la diplomacia del Twitter

Desde el año 2015 Colombia y Venezuela viven la crisis más prolongada e intensa de la historia común. Caracas y Bogotá han recurrido a los comunicados de los cancilleres, declaraciones a medios y redes y cuando sube el tono entran en escena  los presidentes.  Parecería,  graficando, que la llamada “diplomacia del micrófono” dio paso a la  “diplomacia del Twitter”. En la confrontación se citan el Derecho Internacional Público, Carta de ONU,  Estatuto de la Cruz Roja Internacional, Convenio de Ginebra y a la vastedad de la Convención de Viena.

La tensión en la frontera es en alto porcentaje reflejo de esa controversia binacional, pero su solución no entra en la referencia a los documentos  pues no son asuntos de violación o interpretación de uno u otro articulado. En lo fronterizo  se trata de soluciones a cuestiones  comunes de la gente, como pasar a un lado de la  frontera a una mujer con un parto complicado, o como garantizar el derecho al trabajo, a visitar al hijo enfermo, que los niños acudan a clases o cualquier otro evento cotidiano para el que se requiera cruzar el puente cerrado o abierto.

Entonces no se puede dar el ritmo de lo internacional a lo local, hay ejemplos cercanos; Colombia bombardeo territorio de Ecuador en acciones contra las guerrillas, un motivo para que sin declaración Correa ordenara ataque a Colombia según el  Casus bellum, no lo hizo, rompió relaciones, luego eso no fue motivo para que se desarrollara entre los dos países unas relaciones fronterizas que son ejemplo entre nuestros países. Otro caso; es el de Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas desde hace 41años, cuando fracasaron conversaciones sobre interpretación al Tratado de paz,    como se sabe en la guerra del Pacifico  1879 Chile despojó a Bolivia de su acceso a ese océano. A lo que debe añadirse que hace 9 meses en octubre 2018  la Corte de La Haya falló o favor de Chile y Bolivia no puede solicitar discutir el caso, sin embargo el presidente Evo mantiene insuperables relaciones fronterizas con Chile.

Estos ejemplos no son para restar importancia a los asuntos colombo-venezolanos actualmente en discusión, sino mirar que la ruptura de relaciones no altera la posibilidad de encontrar medios de decidir sobre la frontera común, son unos 10 millones de habitantes  de los cuales 6 de Venezuela.

Por ello se requiere una propuesta regional que seguro será acogida por los gobiernos nacionales. La decisión sobre los carnets aunque no es producto de un tratado, de hecho es un acto de reciprocidad. Se podrán tomar decisiones reciprocas sobre el sistema de valor de cambio las monedas  para hacer que una misma mercancía tenga igual valor a ambos lados de la frontera,  lo que crearía las condiciones para darle  fin al  contrabando, acuerdos en general para alcanzar el desarrollo fronterizo único camino a la paz y tranquilidad y bienestar de los habitantes de todas las entidades fronterizas. (Pavel Rondòn)