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Inicio/Opinión/El “Proyecto Panamá” o la versión contraria de la Biblioteca de Alejandría por la IA

Opinión
El “Proyecto Panamá” o la versión contraria de la Biblioteca de Alejandría por la IA

lunes 3 agosto, 2026

El “Proyecto Panamá” o la versión contraria de la Biblioteca de Alejandría por la IA

Mauricio R. Pernía-Reyes *

“Era el secreto mejor guardado de la corte egipcia. El Señor de las Dos Tierras, uno de los hombres más poderosos del momento, daría la vida (…) por conseguir todos los libros del mundo para su Gran Biblioteca de Alejandría. Perseguía el sueño de una biblioteca absoluta y perfecta, la colección donde reuniría todas las obras de todos los autores desde el principio de los tiempos”. Este extracto del prólogo del libro “El Infinito en un junco” de Irene Vallejo expone la intensidad con la que los enviados del Faraón realizaban viajes, esfuerzos, corrían peligros o sometían a otros para hacerse de todo tipo de libros para la Biblioteca de Alejandría. Esta práctica fue iniciada por Ptolomeo I Sóter, alrededor del año 295 a.C., y llevada a su máximo esplendor por su hijo, el faraón Ptolomeo II Filadelfo, durante su reinado, entre el 285 y el 246 a.C.

Luego, Ptolomeo III pagó una fianza a Atenas para que le prestaran los textos originales de autores como Esquilo, Sófocles y Eurípides y prefirió perder una gran fortuna de la fianza antes que devolver los originales, mandando de vuelta copias hechas en Alejandría. Los originales eran para la gran biblioteca, como narra Galeno. Más adelante volveré a este punto.

En los tiempos actuales, debido a filtraciones judiciales del caso Bartz v. Anthropic PBC llevado ante el Tribunal del Distrito Federal para el Distrito Norte de California, EE.UU. e investigaciones periodísticas iniciadas por The Washington Post, se conoció el “Proyecto Panamá”, el cual fue una práctica confidencial de Anthropic puesta en ejecución desde 2024 para escanear destructivamente millones de libros físicos con el fin de entrenar sus modelos de inteligencia artificial con texto humano publicado antes de 2022. El método implica la compra masiva de libros de segunda mano, la separación de sus lomos mediante guillotinas hidráulicas para su digitalización industrial y la posterior destrucción y reciclaje.

Este caso se presenta por la demanda de los autores de no ficción Charles Graeber, Kirk Wallace Johnson y la novelista Andrea Bartz, quienes alegaron que Anthropic había descargado millones de libros de repositorios piratas de la web oscura como Library Genesis y Pirate Library Mirror. Crearon con ello una “biblioteca central” interna con más de 7 millones de archivos digitales duplicados ilegalmente y se habían servido de otros millones en formato papel. El argumento de la demanda fue que Anthropic estaba robando masivamente propiedad intelectual en formato digital sin pagar los derechos u obtener licencias de las editoriales o autores. Por este hecho, Anthropic llegó al acuerdo de pagar la cifra de 1.500 millones de dólares y destruir de inmediato todos los archivos digitales de origen pirata en sus servidores, y ello por cuanto el tribunal determinó que almacenar y estructurar bibliotecas digitales piratas permanentes no entra bajo ninguna excepción legal que la compañía tecnológica oponía en la contestación de la demanda.

De este modo, el caso Bartz v. Anthropic PBC devela dos modelos para entrenar a Claude, la familia de modelos de lenguaje desarrollados por la empresa Anthropic a saber: Primero, la descarga, uso y almacenamiento de libros digitales sin pagar; y segundo, el “Proyecto Panamá” que compra millones de libros de segunda mano, los corta, escanea y destruye. Por el primer caso, Anthropic es civilmente responsable y se resolvió con el acuerdo señalado de 1.500 millones de dólares y la destrucción digital de los libros; pero en el segundo la empresa tecnológica no tuvo responsabilidad civil, por cuanto el juez William Alsup lo consideró un “uso legítimo” de los libros comprados, ello derivado de la interpretación de la institución jurídica de la propiedad en el derecho anglosajón. Este “fair use” se basa en que el cambio de formato facilitaba el almacenamiento y la búsqueda sin crear copias adicionales ni distribuirlas externamente, siendo esto último prohibido. Por lo tanto, la destrucción final de los millones de libros no es ilegal. Puede ver en: https://www.akingump.com/en/insights/ai-law-and-regulation-tracker/district-court-rules-ai-training-can-be-fair-use-in-bartz-v-anthropic

El caso Bartz v. Anthropic PBC merece análisis legales y económicos, así como sociales hasta antropológicos por cuanto el impacto creado por la mutilación, aprovechamiento y posterior destrucción de libros físicos genera desde un legítimo rechazo hasta dudas sobre el destino final del conocimiento de obras escasas, libros raros, ediciones únicas y formas literarias que ahora son estructuras lingüísticas de entrenamiento de chatbots. Piénsese que esta práctica busca obtener datos de obras publicadas para el entrenamiento digital antes del auge de los chatbots, esto es, antes de 2022, y evitar así la degradación de los modelos por entrenarse con texto generado por otras inteligencias artificiales. De manera que los libros físicos comprados en enormes cantidades en muchas capitales del mundo sirvieron para mejorar las respuestas del chatbot, permitiéndole generar un lenguaje natural y estructurado, un lenguaje humano.

Muchas cosas pueden resaltar de este caso, pues los modelos de lenguaje transforman con gran velocidad realidades de distinta naturaleza. De momento señalo que esto roza con la distopía clásica de obras como Fahrenheit 451 de Ray Bradbury o 1984 de George Orwell. En la obra de Bradbury, los bomberos queman libros para borrar las ideas y mantener a la población sumisa ante las pantallas y en la novela de Orwell, los textos históricos se rectificaban y los originales se arrojaban a un incinerador para que el Partido controlara el pasado. Ahora en Silicon Valley, las guillotinas industriales y las trituradoras destruyen el papel físico, pero no para borrar las ideas, sino para tomarlas y convertirlas en estructuras de lenguaje para otorgarle mayor densidad y pureza a la inteligencia artificial, antes de la degradación iniciada en noviembre de 2022.

Irene Vallejo en la obra comentada al inicio de este artículo se propone narrar la historia del libro como objeto y homenajear a las generaciones de salvadores que hizo posible su supervivencia hasta hoy. En los tiempos actuales son las gigantes tecnológicas quienes buscan grandes cantidades de libros, como nuevos faraones. Mientras los Ptolomeos egipcios buscaban obtener y preservar todo el conocimiento, ahora pareciera que se persigue centralizar el saber del mundo, para los servidores de un chatbot.

¿Qué puede salir mal?

En próximas entregas trataré sobre la sentencia de este caso, así como de la importancia de las Bibliotecas Personales como signo de soberanía y depósito de conocimiento no mediado que exige lectura, paciencia, tiempo, disciplina de lectura y el compromiso con su custodia incluso si las circunstancias exigen mudanza.

*Doctor. Profesor-Investigador UCAT.

Miembro directivo de CEDE y de la Asociación Venezolana de Derecho Administrativo. Especialista en Derecho Administrativo y en Gerencia Pública.

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