lunes 6 diciembre, 2021
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El regreso del idiota

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Pedro A. Parra


«Llegar hasta el final de la noticia es solo el principio”.

Me inspiré en este artículo en el “Manual del perfecto idiota latinoamericano”, del peruano-español  Álvaro Vargas Llosa, el cubano-español Carlos Montaner y el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, donde describen la “perfecta idiotez de los izquierdistas”, en donde se han unido en torno a la desconfianza hacia el poder y como dicen coloquialmente “han puesto a parir a más de un político con sus expresiones”.  Allí se hace una crítica muy lúcida que, sin perder rigor, se hace perfectamente entendible. Los tres autores defienden sus ideas con valor de intelectuales, sin dejarse corromper por la popularidad, y, con ese valor le devuelven el color de la nobleza del mejor combate político.

Dícese de aquél que cree que el Gobierno debe resolver sus problemas, o incide en culpar al capitalismo de la pobreza, o dice que la riqueza es obligación del Estado, o afirma que el nacionalismo justifica el aislamiento, o culpa a Estados Unidos del tercermundismo; en este libro se consigue para todos los gustos; se podría decir que nació –según expresa Plinio Mendoza  “como una broma, al ver la gran cantidad de lugares comunes que se emplean al hablar de América Latina”; Carlos Montaner explica que, el humor que tiñe la obra intenta avivar el interés por la forma de hacer política de la izquierda y la derecha estatista; tiene forma de panfleto, pero, es un retrato del idiota basado en la refutación de las ideas y los libros que han colaborado, desde la frivolidad y el error, a la miseria de Latinoamérica.

Veamos algunas frases que nos ayudarán a entender, los señalamientos de este “Manual del perfecto idiota latinoamericano”:

“Si se tratara de un problema rigurosamente técnico, sin interferencias ideológicas, hasta el perfecto idiota terminaría aceptando como evidencia que el modelo liberal rinde mejores resultados. Pero la ideología, como las religiones, se alimenta de dogmas de fe”.

“Ninguna revolución ha logrado traer prosperidad a América Latina. Sólo ha traído corrupción , dictadura y privilegios para la casta gobernante a expensas del grueso de la población sumergida en la pobreza. Nuestras revoluciones no han producido otra cosa que miseria moral, política, económica y cultural”.

“El idiota suele ser buen lector, pero generalmente, de malos libros. No lee de izquierda a derecha, como los occidentales, ni de derecha a izquierda, como los orientales. Se las han arreglado para leer de izquierda a izquierda”.

“Suponer que los balseros cubanos abandonan la Isla por razones que nada tienen que ver con el régimen de Castro es otra alegre temeridad (…) Todo el mundo sabe que huyen de Castro y lo que él representa para el pueblo cubano en términos no sólo de hambre y penuria, sino también de represión política. Buscan no sólo medios de supervivencia sino otra cosa que han perdido en su isla de infortunios: la libertad”.

“Los países africanos se mueren de hambre, en efecto, pero no por obra del Banco Mundial, sino de bárbaros dictadorzuelos que comparten la tesis tercermundista del señor Pierre Galand, precisamente porque ellos suministran una coartada, desviando la atención popular de su propia deshonestidad, rapacidad e incompetencia y echándoles la culpa a otros de los males provocados por ellos”.

“Bolívar celebró, junto a la mayoría de independentistas latinoamericanos, la política de Monroe y de John Quincy Adams, como una salvaguarda contra el peligro de nuevas intervenciones europeas en las Américas”.

Dejemos de ser idiotas; dejemos de actuar como idiotas; dejemos de aparentar ser idiotas; dejemos de dejar convencernos por los idiotas; dejemos de pensar que los idiotas son tan idiotas; una sola es la realidad que debemos y tenemos que evidenciar y, es, que estos que aparentan ser idiotas han ocasionado y están ocasionando muchos males en Venezuela y el mundo, y, cuando los que creen que son muy vivos deciden actuar, ya los idiotas han sembrado el camino de yerba tan mala, que es imposible de sacar. ¡Dejemos de ser idiotas! 

Pedro A. Parra

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