Opinión
El Renacer de las Aulas: Venezuela no solo cambia de Gobierno, cambia de Destino
jueves 19 marzo, 2026
Jorge E. Galiano Joves *
¿Escuchas ese silencio, nadie dice nada?, ¡eso no es paz!. Es el vacío de las aulas vacías, pizarras borradas, de los pupitres rotos y del talento que migró, o que mejor dicho huyó buscando un futuro que su propia tierra le negó. Durante años, el sistema educativo venezolano no fue una escalera al progreso, sino un muro de contención ideológica al futuro promisorio. Pero hoy, en el umbral de una transición histórica, no estamos ante una simple reforma administrativa; estamos ante una urgente y necesaria cirugía a corazón abierto de nuestra identidad nacional.
Es el despertar de la consciencia, y esto llama la atención. Estamos biológica y psicológicamente programados para la supervivencia, y por eso, ver una escuela en ruinas nos duele biológicamente, es la imagen de un futuro que se desmorona. El modelo actual no solo falló en infraestructura, también intentó hackear psicológicamente la mente de nuestros jóvenes y niños para convertirlos en piezas de un engranaje político. Por esta razón pienso que la transición no es negociable en ningún aspecto, menos en la educación, porque la ignorancia es la herramienta de la opresión. Si no reconstruimos el pensamiento, cualquier cambio político será solo un espejismo.
Ese dolor que se transforma en propósito esa la realidad cruda. Educamos con currículos desfasados que ignoran el avance tecnológico, escuelas sin agua y un personal docente que, en muchos casos, fue seleccionado por lealtad y no por aptitud, situación que ha sucedido igual con la salud a través de importación de médicos extranjeros, sin credenciales, que han puesto en riesgo la salud y la vida de muchos venezolanos. Por esta razón y partiendo de la realidad que vivimos con el Diseño Curricular, nos invita a pasar del “adoctrinamiento para la obediencia” al “entrenamiento para la libertad”. El nuevo diseño debe centrarse en las nombradas habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), que representan pensamiento crítico y emprendimiento. El mundo no espera por Venezuela; nosotros debemos correr para alcanzarlo.
En cuanto a la Estructura e Infraestructura, no se trata de pintar paredes. La neurociencia aplicada a la pedagogía, nos dice que el entorno influye en el aprendizaje. Necesitamos “Escuelas Santuarios del saber y del conocimiento”, espacios con luz, conectividad de alta velocidad y ergonomía que le digan al cerebro del niño: “Tú importas, tú eres valioso, y tú eres el cambio que necesitamos”.
Ya es hora de un mañana digno, creo, que todos lo deseamos. ¿Quiénes enseñarán en la nueva Venezuela? La selección del nuevo docente debe partir de la meritocracia radical. Necesitamos atraer de vuelta a los miles de doctores y maestros que hoy limpian pisos en el extranjero, ofreciendo sueldos competitivos y un estatus social de élite. El docente debe volver a ser el ciudadano más respetado de la nación. Y si nos preguntan: ¿Y qué haremos con quienes hoy imparten instrucción bajo el modelo anterior?, debemos partir de la premisa que “la justicia no es venganza, es orden”. Tendremos que promover un proceso de re-certificación humana y profesional. Aquellos que fueron víctimas de la necesidad pero mantienen la vocación, recibirán nivelación y des-ideologización. Sin embargo, quienes convirtieron el aula en una trinchera de odio no tienen lugar en el futuro de nuestros hijos. Los venezolanos buscamos seguridad, y no hay seguridad en un aula dirigida por el resentimiento.
La transición educativa es el “Plan Marshall”, es el primer llamado a la victoria de nuestras generaciones actuantes, ya que esto no es tarea de un ministro, de un gobernador o de un alcalde; es el contrato social que tú y yo hemos tenido la oportunidad de firmar hoy. Miremos y exijamos estándares internacionales, seamos custodios de la nueva infraestructura, vamos a crear el ADN venezolano que es libertadores, de líderes, no de seguidores y mucho menos de borregos. La Venezuela nueva, la que pronto tendremos no se reconstruye con cemento, ni con maquillajes de circo, se reconstruye con neuronas encendidas y corazones libres, inspirados por ellos, por nosotros, por la República.
*Licdo. MSc.
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