Opinión
El retrato de Ricardo Acosta
miércoles 22 abril, 2026
Néstor Melani Acosta*
Compañero en la escuela pública “Padre Maya” de Hugo Baptista y de aquella ciudad de La Grita entre los sueños de los pinos y las palmeras de la dichosa Plaza del levita Jáuregui cuando el actor vivía en la casa de los Quintero García al norte y al sur el pintor del lirismo abstracto. Así aprendimos y buscamos en el registro público el nacimiento de Ricardo Acosta Quintero, un 11 de marzo de 1934, entre la partera Sara Andrade y los recuerdos de su abuelo, el sabio profesor Eloy Quintero. Lo dijo en sus pertenencias en aquella escuela de teatro de Caracas.
Entre los espacios del viejo Ateneo donde se unió a las ideas del pensamiento de Carl Marx, muy recordado por César Rengifo en los tiempos de sus actos en el Teatro Nacional. De allí Ricardo Acosta se va al exilio. Estudia en New York y vive desde el dramaturgo Miller en Washington. Para viajar por el aroma del actor y conocer en México a Luis Buñuel. Iniciándose aún más como actor muy cerca a Roma, donde José Torres se convertía en muchos y grandes personajes. Recorriendo teatros y acercándose a los valores de su cultura. Román Chalbaud de describirlo y el maestro Orlando Cárdenas recordando sus escenografías más voluntariosas de la gestación de la ciudad de Aquiles Nazoa. Muestras creciendo su dramaturgia se aferró a los lineamientos de Alejandro Casona y del mundo de las escuelas hasta la conformación de saber los testamentos de Eugenio Ionesco. Es el actor amigo en Italia de Giorgio Chirico y quien logró dirigir el Teatro de la Ópera de Milán y verse a los idearios del DaDa, viajando naciones y creciendo en los méritos de Moscú. Mientras se oían clamores de la Venezuela del General de Michelena y su compañero de infancia nos representaba en la Bienal de Venecia.
A su obra dentro de la dramaturgia se podrá decir de los sueños y una realidad de aquella patria herida por los señores amos. Francisco Herrera Luque le hace una preciosa descripción al actor y señor de dos mundos en el teatro. Y desde tanto peregrinar se convierte en sus creaciones para el trono de las tablas: Es “el asfalto de los infiernos”. “El baile de los cautivos”. “Agonía y muerte del Caravaggio”. “La vida es sueño”. Nunca más volvió a su pueblo natal. Mientras se convirtió en un ejemplo del Teatro latinoamericano me lo dijo una mañana desayunando en mi casa con Rafael Briceño. Fue de recuerdos cruzar la casona donde habitó de muchacho en la otra Grita el maravilloso gestor del Teatro. Pasando los años en tiempos de fundarse “El Teatro Libre La Grita” el joven actor Nelson Duque me mostró los estatutos de la nueva dramaturgia gritense después de José Laurencio Zambrano. Y yo les sugerí que se llamara: “Teatro Libre Ricardo Acosta”. Aparecieron los sueños por el señor de los telones y el más fiel a los encuentros con José Ignacio Cabrujas, dicho por la hermosa Isabel Palacios. Esto de ideas, de hacer teatro popular como de los caminos de Francisco Octavio Sosa en la huella gritense de Raúl Montenegro. Y ya junto a Oscar su hermano se abrieron las páginas y desde mis obras, ellos hicieron teatro. Entonces el “TELIRA” se fue con mi “Mamatoco” y caminó los tiempos con “Bolívar vestido de Andino”. “Bolívar en La Grita” más cercano a la orden de la logia de la Trinidad.
Siempre pedí colocar muchas placas en los lugares donde existieron los humanistas, los oradores y hasta los poetas. Y en la transversal de la calle cercana al colegio seminario, allí una testimoniando la esencia de Don Ricardo Acosta Quintero. Para vivir las presencias entre las eternidades y demostrarnos ser hacedores de los tiempos, desde aquellos en las virtudes y de aquellos enalteciendo la ciudad bautizada con pétalos de hortensias por Isaura como la “Atenas del Táchira”. Para decirlo en la Academia de La Grita de José Pascual Mora. Decirlo en la universidad de Alejandrina Reyes y asentarlo en los libros de la Academia del estado en las manos del digno actor y académico José Antonio Pulido. Más ahora de este 2026 entre La Grita celebrando sus 450 Años. En la permanencia que algún día se concederán las verdaderas almas…
*Artista Nacional. Maestro Honorario. Doctor en Arte. Cronista del Municipio Jáuregui.










