Opinión
Emprender en el Límite
domingo 22 marzo, 2026
Maximiliano Vasquez Ayestaran *
Usted, que ha decidido invertir su capital y su energía en la Venezuela de hoy, permítame recordarle la cruda realidad que nos retrata el Banco Mundial en su informe “Doing Business 2025”, en el que Venezuela aparece en el lugar 188 entre 190 países en cuanto a facilidad para hacer negocios, casi al final de la fila global. Emprender en Venezuela es un reto que va más allá de conquistar el difícil mercado, en el que la inflación se asoma como un asfixiante compañero de viaje, se trata también de enfrentar y superara las múltiples barreras que existen en el ecosistema de requisitos, exigencias y permisos necesarios para funcionar. Invertir aquí en 2026 no es solo una transacción financiera, es un acto de resiliencia operativa extrema. Mientras que en otras latitudes abrir y operar una empresa puede ser un trámite de café y galletas, aquí es una batalla épica. Para que su negocio sobreviva, debemos identificar los retos reales que enfrentamos cada mañana. En primer lugar, está el laberinto de la apertura, Venezuela ocupa el puesto 190 en “Apertura de Negocios”. Antes de vender su primer producto, usted ya casi habrá agotado su paciencia y parte de su capital en un sistema de registros que parece diseñado para la inmovilidad. Hasta hace poco había un proceso creado en Venezuela para acelerar y simplificar el registro de pequeñas empresas y emprendimientos conocido como el Plan de Formalización de PYMES que abría una ventana de solución al emprendedor formal. La voracidad del tiempo en el que el sistema tributario exige más de 1.100 horas anuales solo para cumplir con las obligaciones fiscales, entonces, su equipo administrativo no es solo apoyo, es un comando de defensa frente a las obligaciones que asfixian el flujo de caja. Hay que tener presente el valor de la Moneda de la Confianza, pues estamos en el puesto 188 en “Cumplimiento de Contratos”, un documento firmado vale poco. En un entorno de fragilidad jurídica, su activo más valioso es su reputación que es la única moneda que no se devalúa. La clave no es solo competir con precio y calidad en un mercado de bajo poder adquisitivo, sino en identificar los obstáculos burocráticos, operativos y logísticos que ralentizan la economía y convertirlos en una oportunidad de negocio mediante la eficiencia y la innovación. Si la logística es un caos (estamos en el puesto 188 en comercio transfronterizo), la ventaja será una cadena de suministro blindada. Si el crédito bancario es una quimera (puesto 132 en facilidad para conseguir un crédito), su estrategia debe basarse en una eficiencia radical del flujo de caja, buscar proveedores flexibles y/o microcréditos agiles. El puesto 188 no es una sentencia de muerte; es una barrera de entrada que mantiene lejos a los débiles. Digitalice, forme a su gente y, sobre todo, sea ágil. Venezuela no necesita más espectadores, necesita protagonistas que entiendan que en el epicentro de la mayor dificultad reside la mayor de las glorias: porque el que logra levantar una santamaria y mantener una empresa en el puesto 188 de esa lista, ya ha demostrado que tiene la madera para conquistar el mundo entero. En Venezuela, es necesario animar a quienes toman decisiones e intervienen en la formulación de leyes y normas que rigen la marcha del país para que se establezcan canales más expeditos para la actividad empresarial y la generación de empleos, que las trabas para la actividad productiva se eliminen, que los procesos que permiten el desarrollo de una sociedad tengan cauce libre para la actividad creadora y positiva con la que se construyen los pueblos desarrollados, que podamos desarrollar entre todos las políticas públicas que nos permitan abandonar la cola del ranking global y encaminarnos hacia el futuro brillante que nuestra juventud merece.
*Arquitecto
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