Opinión
Enfoques epistemológicos versus enfoques de investigación
lunes 26 enero, 2026
Hogan Vega y Dorli Silva
El Diccionario de la Lengua Española (DLE) de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define “enfoque”, en su primera acepción, como “acción y efecto de enfocar”. Allí mismo se presentan como sinónimos de enfoque: Encuadre, perspectiva, óptica, planteamiento, tratamiento. Por otra parte, para la academia, enfoque es el nivel en el que se especifican los supuestos y las creencias sobre la lengua y su aprendizaje. Bunge (2001) lo define como una forma de observar y de abordar los problemas. De ahí que la epistemología o filosofía de la ciencia sea la rama de la filosofía que estudia la investigación científica y su producto.
Por ello se hace necesario diferenciar los enfoques epistemológicos de los enfoques de investigación. Los primeros, es una postura filosófica que asume un investigador para definir cómo se produce, valida y entiende el conocimiento, determinando la relación con el objeto de estudio y la metodología. Al mismo tiempo, guía la investigación al establecer si el conocimiento proviene de la razón (racionalismo), la experiencia (empirismo), la vivencia (intuicionismo) o una mezcla de estos, afectando el cómo se abordan los problemas y se validan los resultados. Por supuesto que existen otros enfoques o corrientes epistemológicas, lo que resulta inadmisible es que se disfracen estas denominaciones universales con términos rebuscados para simular una pretendida innovación.
Asimismo, los enfoques de investigación, llamados también enfoques metodológicos, orientan el proceso investigativo en la práctica, desde la perspectiva general y el sistema de planteamientos que guían cómo se aborda un problema científico, determinando el tipo de realidad a estudiar y las herramientas a usar, siendo los principales el cuantitativo (números, estadísticas, objetividad), el cualitativo (profundidad, subjetividad, entrevistas) y el mixto (combinación de ambos). La elección depende del objetivo del estudio y la naturaleza del problema a resolver.
Por consiguiente, se aborda un problema crítico en la metodología académica, al presentarse la tendencia a confundir la fundamentación filosófica con la operatividad técnica, necesaria para que una investigación sea coherente y rigurosa. Sin embargo, vamos a presentar una síntesis comparativa para clarificar diferencias, entre los enfoques epistemológicos versus enfoques de investigación. Mientras que la epistemología se pregunta ¿qué es la verdad? o ¿cómo es posible conocer?, el enfoque de investigación se pregunta: ¿Cómo voy a proceder para obtener datos?
En otras palabras, un análisis comparativo desde varias dimensiones entre los enfoques epistemológicos (corrientes) versus los enfoques de investigación (metodológicos), es iniciar por la naturaleza de los primeros, donde sus corrientes son filosóficas y teóricas, mientras en los otros son prácticas y procedimentales; atención: Hacer foco significa concentrarse y priorizar una tarea, abstrayéndose de otras. Desde esta perspectiva, el foco, los primeros, su corriente es el origen y límites del conocimiento, y para los otros son las estrategias para responder preguntas; la dimensión relación, para los primeros, son sujeto-objeto (objetivismo vs. subjetivismo), y para los otros, el investigador-datos (cuantificación vs. interpretación); por ejemplo, desde los primeros, las corrientes son racionalismo, empirismo, realismo, y para los otros, son lo cuantitativo, cualitativo, mixto.
Es decir, negar la existencia de los enfoques de investigación o disfrazar los epistemológicos con neologismos genera varios problemas en la producción científica, iniciando con la pérdida de pragmatismo, ya que, si solo nos quedamos en la corriente epistemológica (Ej.: Soy empirista), no definimos si usaremos una encuesta o una entrevista a profundidad; sobre todo, incoherencia metodológica, motivado a que se corre el riesgo de elegir herramientas cualitativas (enfoque de investigación) bajo una premisa rígidamente objetivista (enfoque epistemológico), sin una justificación clara de la transición entre la teoría y la práctica; lo más importante, pseudo-innovación, en el uso de términos rebuscados a menudo oculta una falta de comprensión de las bases universales de la ciencia, intentando presentar como nuevo lo que ya ha sido definido por autores clásicos como Bunge o Hessen.
En consecuencia, para que un diseño de investigación sea exitoso, debe existir una cascada lógica que conecte ambos niveles: en primer lugar, el nivel epistemológico, donde el investigador decide desde dónde mira el mundo (Ej. ¿Los hechos son independientes del observador?); el nivel metodológico (enfoque de investigación), donde el investigador elige el camino (ej. ¿Voy a medir variables o a comprender significados?); el nivel técnico, donde se eligen las herramientas (ej. Análisis estadístico o análisis de contenido).
En síntesis, los enfoques de investigación no son opcionales ni sustitutos de la epistemología; son el puente que permite que la filosofía de la ciencia se convierta en hallazgos tangibles. Supongamos, ¿qué pasaría si un enfoque epistemológico específico (como el empirismo) se traduce operativamente en un enfoque de investigación cuantitativo? Para entender cómo el empirismo se convierte en una investigación cuantitativa, debemos ver el proceso como una traducción de una idea filosófica a una acción práctica. El empirismo sostiene que el único conocimiento válido es aquel que proviene de la experiencia sensible y la observación de los hechos. En el empirismo, el objeto de estudio es externo al sujeto y debe ser capturado sin alteraciones, siempre que, en lo epistemológico, se crea que la realidad es objetiva y medible. Mientras, en lo operativo (cuantitativo), esto se traduce en la operacionalización de variables. Si el empirismo dice que solo lo observable cuenta, el investigador cuantitativo construye indicadores (números, escalas) para que ese hecho se convierta en un dato procesable.
En cambio, con el método de la inducción a la generalización, siempre que el empirismo clásico (desde Locke o Hume) busca patrones en la experiencia, y desde la perspectiva epistemológica, si observo que el fenómeno A precede al B repetidamente, puedo inferir una ley. Ya que, en lo operativo (cuantitativo), se traduce en el uso de la estadística inferencial, nos permite que sí se toma una muestra representativa (experiencia controlada) para generalizar los resultados a toda una población (ley universal).
Pero, en la relación sujeto-objeto, la neutralidad para un empirista, el investigador debe ser un observador neutral para no contaminar la realidad. En lo epistemológico, la separación absoluta entre quien conoce y lo que es conocido. A diferencia, en lo operativo (cuantitativo), se traduce en el uso de instrumentos estandarizados (encuestas cerradas, sensores, tests validados). El instrumento actúa como una barrera que impide que los sentimientos o juicios del investigador afecten la recolección de los datos.
Por ejemplo, si un investigador parte del empirismo para estudiar el rendimiento académico, no preguntará ¿qué sientes al estudiar? (eso sería subjetivismo/cualitativo); sí registrará las horas de estudio y la calificación obtenida (datos observables y cuantificables); concluirá mediante una correlación estadística si existe una relación causa-efecto. Sin duda, el enfoque cuantitativo es la herramienta técnica que permite que el empirista deba basarse solo en los hechos y se ejecute de manera sistemática en la ciencia moderna.
De igual manera, si hacemos el mismo análisis anterior, pero con el subjetivismo y su paso al enfoque cualitativo, este es un contraste fascinante: mientras que el empirismo busca leyes universales y distanciarse del objeto, el subjetivismo sostiene que la realidad no es algo externo y dado, sino una construcción que depende de la percepción, los valores y el contexto de los sujetos. Para el subjetivismo, no existe una verdad única allá afuera esperando ser descubierta, sino múltiples realidades interpretadas. A este respecto, veamos cómo esta postura filosófica se aterriza en la práctica del enfoque cualitativo, desde la premisa de la realidad como construcción, en lo epistemológico, donde el conocimiento es una interacción. La verdad es el significado que las personas le otorgan a sus vivencias. Mientras, en lo operativo (cualitativo), esto se traduce en la perspectiva émica, conocida como enfoque de investigación, común en antropología y psicología, que busca entender una cultura, comportamiento o creencia desde el punto de vista interno de sus propios miembros. El investigador no busca medir una variable predefinida, sino entender el fenómeno desde el punto de vista de quien lo vive. No se usan categorías rígidas desde el inicio, sino que estas emergen de los datos.
Por su parte, el método, de la comprensión a la profundidad, en lugar de buscar cuántas veces ocurre algo (frecuencia), el subjetivismo busca entender por qué y cómo ocurre. De acuerdo, en lo epistemológico, se privilegia la Verstehen (comprensión) sobre la explicación causal. Mientras tanto, en lo operativo (cualitativo), se traduce en el uso de muestreos intencionales o por conveniencia. No se busca representar a toda una población estadísticamente, sino seleccionar casos ricos en información que permitan profundizar en la complejidad del fenómeno.
Con referencia, en la relación sujeto-sujeto, tenemos la intersubjetividad, aquí ocurre el cambio más drástico respecto al empirismo. El investigador no es un observador neutral, sino un instrumento más de la investigación. Para tal efecto, en lo epistemológico, se reconoce que el sujeto que conoce afecta y es afectado por el sujeto conocido. Igualmente, en lo operativo (cualitativo), se traduce en técnicas como la entrevista a profundidad, la observación participante o los grupos focales. El investigador interactúa, repregunta y utiliza su propia sensibilidad para interpretar los discursos, gestos y silencios.
Un ejemplo práctico: Si un investigador parte del subjetivismo para estudiar el rendimiento académico, no se limitará a ver las notas del examen; sí realizará entrevistas para preguntar: ¿Qué significa para ti el éxito académico? o ¿Cómo influye tu entorno familiar en tus ganas de estudiar? Concluirá describiendo las diversas experiencias y significados que los estudiantes asocian a su proceso de aprendizaje. En síntesis: Si el enfoque cuantitativo es un termómetro (que mide de forma exacta y fría), el enfoque cualitativo es una videocámara con micrófono (que captura matices, tonos y contextos que el número no puede registrar). Como resultado, es el reconocimiento de que la ciencia no tiene por qué ser una guerra de bandos; no se trata de disfrazar términos, sino de usar las herramientas adecuadas para dar respuestas reales a problemas complejos. Claude Bernard decía: “Quien no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra”.
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