Opinión
Escenarios de frivolidades políticas
jueves 3 septiembre, 2026
Julio César Hernández
RESETEO
En la tarea de “resetear”, tanto los modos de hacer política, como la degradante y simplista “cultura espectáculo” difundida en los últimos años, se impone para todos los ciudadanos, incluidos los políticos y las asociaciones partidistas, recuperar la transparencia, confianza y credibilidad en la actividad política, para que, el pensamiento en este campo, no se siga quedando en clichés, eslogans o voces vanas, que solo buscan, me gusta o seguidores, sin importarles cómo se van sumergiendo sus más importantes referentes conceptuales o teóricos, que tienen la función de hacerla más inteligible y comprensible a los ciudadanos.
REPENSAR
En los tiempos por venir, se impone la necesidad, de hacer grandes esfuerzos, por “repensar” al país, partiendo de las duras circunstancias que, en esos y otros aspectos de nuestras vidas, hemos vivido; saber, por ejemplo, cómo se podría ir tratando el gravísimo problema o colapso de haber perdido las 3/4 partes (75%) del ingreso per cápita, desastre sólo comparable con una guerra devastadora, por eso, llevar a un vídeo a las redes, para dar a conocer como es esa clase de eventos militares, resulta frívolo, cuando lo que se requiere es difundir, los distintos cauces de solución.
EXIGENCIA
Ello, porque la política, más que un espectáculo o festival de opiniones emocionales, debe practicarse con densidad intelectual, construir perspectivas, donde los hechos se puedan analizar rigurosamente y con profundidad, enmarcados en cualquiera de las figuras o valores de la Democracia, para lo cual, se requieren ciertas capacidades, para interactuar en el mundo político, básicamente para generar políticas de estado, que den soluciones a problemas de distinta índole, que se privilegie lo racional, por sobre lo emocional, lo prioritario general, por sobre lo grupal particular.
MODA RECIENTE
Recientemente hemos visto y leído que, hay una tendencia que, no explica con claridad, el porqué, son partidarios de vender la idea de que los Gobiernos están para generar riqueza, sin ahondar, en el para qué. Este criterio, en el caso venezolano, podría emplearse como fundamento a la necesidad de procurar desarrollar una “justicia social reivindicativa”, en favor de quienes desde hace más de tres (3) lustros, padecen serias desigualdades y limitantes de acceso equitativo a derechos, y no para dejar en el ambiente o en la percepción de la gente, que los gobiernos están para fortalecer grupos económicos.
LA VANALIDAD
Cuando la política se torna vana, pierde su función primordial de transformar la realidad o gestionar la solución de conflictos, pasa como se señaló a convertirse en un espectáculo vacío de contenido y de enseñanzas, sin políticos de pensamiento denso, que, en buena medida de sus razonamientos, no exhiben referentes ideológicos o intelectuales, sobre los temas tratados; olvidando que los buenos políticos, también deben ser “buenos pensadores”, a diferencia de los que se muestran mediáticamente cargados de vanidad o exhibiendo una retórica vacía, dando prioridad igualmente a la estética personal llamativa.
PREVALENCIA DEL YO
La frivolidad, igualmente tiene un severo impacto antipolítico al menospreciar los espacios públicos, para llevar adelante debates o conversaciones con adversarios políticos, pues el frívolo político cree que, se basta y sobra para atender y ejecutar, acciones o políticas, privilegia el “yo”, por sobre el “nosotros”, lo que, en nuestro caso, produjo que, en estos últimos años, no exista un liderazgo colectivo, como si lo hubo en Venezuela, durante el período de independencia o de los 40 años de Democracia, en donde no solo, se ejecutaron acciones militares, sino también políticas, de alta calidad intelectual.
MEJOR LENGUAJE
De otra parte, si bien hay motivos, para que se haga mofa de la política y de los políticos, por los escasos resultados que presentan o falta de “rendición de cuentas”, no es menos cierto que, el lenguaje político que se viene empleando, por quienes pretenden emerger, como alternativas válidas de poder, resulta bastante frívolo, pues no llevan al espacio público, el conocimiento de temas de Estado; sino que, solo se limitan a presentar clichés o imágenes de que son personas importantes, como si estuvieran actuando en un ambiente totalmente diferente a la política y sin que den a conocer, su trayectoria en el sector público.
Evitar la frivolidad en el uso del lenguaje político o en las actitudes, pasa por reconocer y cuestionar ese uso de frases superficiales o espectáculos mediáticos, que distraen la atención de los ciudadanos o seguidores, que deslumbrados, por esos dotes, ajenos al perfil de un político, se aferran más a ese tipo de personalidades, por razones de identidad o mimetización a una determinada personalidad, dando por descontado que, esos particulares líderes, conocen al Estado en sus distintas dimensiones, y ello les asegura en buena medida su bienestar o libertad, así no tengan programa de acción alguno.
ANTIPOLÍTICA
La frivolidad política, puede conducir al “populismo mediático”, en donde se ataca el sistema de partidos, por parte de los políticos que lo encarnan y las plataformas que se alinean o las alinean con ese propósito, para tratar de reducirlos a su mínima expresión, utilizando un lenguaje simple, emocional y polarizador, para “halagar al pueblo” y atacar a las direcciones partidistas, mediante la utilización de un lenguaje simple, emocional y polarizador, sin que se tenga presente que, la Democracia, como organismo vivo, siempre en movimiento, necesita de políticos comprometidos con su vigencia y no frívolos.
MIMETIZACIONES
Consecuencia de lo anteriormente dicho, es que se aprecia un incremento del poder de control de los actores políticos, sobre los ciudadanos adherentes a esa forma frívola de ejercer el oficio político, que por el contrario, hacen de los superfluos referentes de identidad política, una antipolitica, produce, sobre todo, sectarismo y explosividad, en donde la pasión desmesurada se convierte en guía desmesurada de la interpretación, prescindiéndose de lo racional, que es lo adecuado en la política, frente a la visceralidad o las argumentaciones de que todo lo saben, como seres infalibles.
OTRA SUPERFICIALIDAD
En tiempos de emergencia humanitaria, agravada por los dobletes telúricos, resulta bastante frívolo que, se trate de manera superficial o poco profunda, el destino de los sobrevivientes de estos desastres, que no solamente perdieron familiares, sino también sus viviendas, colocándolos en una situación de incertidumbre, que ha hecho que muchas de estas personas, hayan atentado contra sus vidas, sin que se sepa de que se hayan iniciado políticas masivas de atención psicológica, y solo se hacen anuncios de viviendas, como para calmar los reclamos e inconformidad social allá, pero sin profundizar en el cómo.
LO CONTRARIO A LA FRIVOLIDAD
La política actual necesita sustancia, responsabilidad y profundidad, abandonar el ruido vacío que se produce en las redes sociales, el postureo. Se requiere que los diferentes asuntos públicos en curso, se traten con el peso que se merecen, no seguir con los ejercicios de prestidigitación, priorizar el interés de todos los venezolanos, por encima de los shows, exigir una actividad política de calidad, subir su nivel, para que las nuevas generaciones encuentren en ella, una fuente de aprendizaje sobre los asuntos del Estado. Que los políticos en sus intervenciones, vayan más allá de sus propias percepciones o ideas personales.
TÁRIBA, 30 DE AGOSTO DE 2026
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