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Inicio/Opinión/Iconoclastas contra la Hispanidad

Opinión
Iconoclastas contra la Hispanidad

domingo 11 octubre, 2026

Iconoclastas contra la Hispanidad

Luis Fernando Ibarra*

Cada 12 de octubre, algunos radicalismos se atrincheran en agravios contra su origen hispano. En más de una ocasión, los más desadaptados destruyen estatuas como argumento desaprobatorio de la época en que América fue parte de España. Son manifestaciones irracionales protagonizadas por hordas irreconciliables que decapitan estatuas de Colón, embadurnan las de fray Junípero Serra y, en el colmo de la ignorancia, vandalizaron en San Francisco el busto de Cervantes, un hombre que fue cinco años cautivo esclavo en Argel. En algunos casos, los iconoclastas poseen identificación. Dos años después de que una de las fechas más importantes de la historia fuese rebautizada como “Día de la Resistencia Indígena”, el 12 de octubre de 2004, en Caracas, desconocidos derribaron el Colón de Plaza Venezuela. En Buenos Aires fue el kirchnerismo, que en 2013 desalojó al Almirante de su sitio detrás de la Casa Rosada. En México, en 2020, el gobierno capitalino de Claudia Sheinbaum retiró el Colón del Paseo de la Reforma “para restaurarlo”, y nunca más reapareció. En Colombia y Chile, grupos nativos misak (Suroeste Colombia) y mapuche echaron abajo a los conquistadores Belalcázar, a Jiménez de Quesada y a Valdivia. En Estados Unidos, durante las protestas de Black Lives Matter, las turbas de 2020 decapitaron a Colón en Boston y lo arrojaron al puerto en Baltimore. En San Francisco derribaron a fray Junípero y pintaron a Cervantes. Solo en Estados Unidos fueron retiradas unas treinta estatuas de Colón, muchas por decisión de alcaldes. Hoy consuela que Trump  en marzo de 2026 ubicó una estatua de Colón en los jardines de la Casa Blanca, donde el Almirante de la mar océano yace pensativo por el futuro de su testa si regresan los progres demócratas. Distintas banderas, pero el mismo gesto ignorante al creer que la historia puede corregirse tumbando símbolos de bronce.

En Mérida está la plazoleta Colón, donde un 11 de noviembre de 2006, vándalos decapitaron el busto en mármol del Almirante. Erigido en 1895, el mutilado busto conserva una placa en que se lee: “Era estrecho el Mundo y tú lo ampliaste, la humanidad agradecida te bendice”. No discutieron con él ni lo refutaron. Con furia le cortaron la cabeza, conducta visceral del fanático ciego que almacena mucha violencia, pero carece de argumentos. Un sitio con potencial de atractivo turístico con el descubridor guillotinado.

Aquí precia recordar lo ocurrido. En 1492 el planeta tierra conocido se duplicó en su extensión. Treinta años después, la expedición de Magallanes y Elcano cerró el círculo del planeta. Ninguna otra empresa humana ha alterado tanto la geografía, la dieta, la economía y la imaginación de la especie. Se pagó con miles de marinos castellanos sepultados en el mar, sin lápida ni nombre. La nación que acababa de concluir ocho siglos de Reconquista, y que en Lepanto contendría al violento turco islamita, fundó ciudades, algunas hoy reconocidas como patrimonio de la humanidad. Santo Domingo tuvo hospital en 1503 y universidad en 1538. México y Lima tuvieron universidades en 1551, ochenta y cinco años antes que Estados Unidos su Harvard (aunque no dedicada a la ciencia, sino a  formar religiosos protestantes). La imprenta llegó a México en 1539. Cuando el argentino Ricardo Levene tituló su libro “*Las Indias no eran colonias*”, describió un orden jurídico de reinos y virreinatos, con cabildos, audiencias y vasallos de la Corona. España no hizo como otras naciones europeas que fundaron factorías costeras para extraer y marcharse, no sin antes “genocidar” a los nativos.

En cuanto a leyes para proteger el indígena, el testamento de Isabel la Católica en 1504, las Leyes de Burgos en 1512, las Leyes Nuevas en 1542 y la Junta de Valladolid en 1550. Un imperio en la cima de su poder detuvo sus conquistas para debatir si tenía derecho a hacerlas. Encuéntrese algo equivalente en la historia de sus rivales. No Existe.

Tampoco fue una conquista de españoles contra indígenas. Sin ayuda india, menos de mil españoles no derriban dos imperios en un territorio tan inmenso, defendido por más de 20 millones de pobladores.  Los totonacas de México fueron los primeros aliados de Cortés. Los tlaxcaltecas pusieron decenas de miles de guerreros contra el dominio mexica, que les imponía tributo y guerra perpetua. Los Tlaxcaltecas lideraron la conquista del norte novohispano, y la expedición de Legazpi a Filipinas, de mayoría tlascalteca zarpó en 1564 de la Nueva España, no de Sevilla. El mestizaje empezó en la cúspide. Cortés tuvo hijos con Malintzin y con una hija del emperador Moctezuma. Pizarro, el gran conquistador del imperio Inca, tuvo dos hijos con Quispe Sisa, hermana del Inca Atahualpa. De esa mezcla nació el inca Garcilaso, y de esa mezcla nacimos nosotros, incluidos los destructores furibundos de imágenes castellanas.

Durante dos siglos y medio, la América virreinal fue el eje de la primera globalización. El Galeón de Manila unió Asia y América de 1565 a 1815, por un Pacífico que se llamó con razón el “lago español”. Lo hizo posible el fraile Andrés de Urdaneta, que en 1565 descubrió el tornaviaje, la ruta de regreso Asia a América por el Pacífico, que en vano cuatro expediciones habían buscado. El real de a ocho circuló desde Cantón (China) hasta Filadelfia (USA), y fue la moneda de curso legal en Estados Unidos hasta 1857. El científico Humboldt, quien no era español ni complaciente, quedó admirado ante la modernidad de la Ciudad de México. Aún quedan caminos, puentes, acueductos, murallas, catedrales, colegios, hospitales y universidades. Quedan también el arado, la rueda aplicada al transporte, el caballo, el buey, la mula, cerdos, gallinas y el ganado bovino.

Entonces, ¿por qué tanto odio a nuestro origen? Porque la historia la escribieron enemigos y rivales de España. Julián Juderías la bautizó en 1914 como “leyenda negra”. Una narrativa hecha historia por la Apología de Guillermo de Orange y los grabados de Theodor de Bry, que dibujó inventadas atrocidades españolas sin jamás haber pisado América. Esos difamadores dibujaron españoles asando y comiendo bebés indígenas descuartizados. Un siglo de imprentas holandesas e inglesas alimentaron la campaña de mercadeo más exitosa de la historia. El estadounidense Charles Lummis lo reconoció en 1893, argumentando que la historia de los exploradores españoles se había contado mal por interés y prejuicio. Lo triste es que esa versión acabó enseñándose como verdadera en escuelas de la misma España, y en las  américas hispana y anglosajona.

Sin duda ocurrieron arbitrariedades, sobre todo durante los primeros 50 años de conquista. Sin embargo, muchos abusos fueron denunciados ante las cortes reales por españoles en idioma español. Y También  hubo ejemplarizantes sanciones. Hasta Colón  fue castigado, traído a España engrilletado, quien al final terminó perdiendo sus títulos y privilegios. El gran diplomático conquistador Hernán Cortés también vivió su Juicio de Residencia. Hubo agresores de alto rango que murieron encarcelados. Luego, en la América virreinal, siguieron 250 años de paz y desarrollo. El 12 de octubre rememora la obra humana más grande construida por una estirpe hispana que delimitó el planeta; castellanos que protagonizaron una magnánima epopeya que  no tiene que pedir perdón ni lo exige. Solo celebra que existimos.

*Ingeniero de Sistemas. Jubilado de la Universidad Nacional Experimental del Táchira. Master of Science in Industrial Engineering. Doctor of Management in Organizational Leadership.

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