Opinión
La aviesa práctica de la desinformación
jueves 15 octubre, 2026
Julio César Hernández
¿PARA QUÉ?
La desinformación, desde hace centurias, ha sido utilizada para buscar fines inconfesables, contra las Instituciones o las personas. Tiene una intencionalidad diversa, consistente en distorsionar los hechos, manipular la realidad de una determinada manera o atacar la personalidad o la moral, de cualquier personaje, sea del ámbito público o privado. La desinformación, ha sido característica de la comunicación humana desde tiempos romanos, concretamente en el año 41 A.C. el general romano Marco Antonio, fue blanco por parte de su rival político, Octavio, de una campaña de descrédito, con el fin de arruinar su reputación, tratándolo de mujeriego, borracho y además de ser títere de la reina Cleopatra en la era del antiguo Egipto.
HISTORIA
Esas dolosas posturas, no constituyen nada nuevo en relación a nuestros días. Modernamente el fascista italiano Benito Mussolini, conocido históricamente como el “Duce”, fue primero, antes que abrazar la carrera militar, director del periódico “El Pueblo de Italia” que publicaba bajo esa práctica, en el año 1914. Este personaje, según algunos historiadores, tenía muy arraigado el poder de la propaganda en los medios de comunicación, para influenciar a la opinión pública. De la misma manera y simultáneamente el nazismo también se inspiraba muchísimo en esa estrategia comunicativa, difundiendo ideas e imágenes negativas sobre los judíos, y resaltando las fortalezas de ese régimen político.
POST GUERRA
Después de la segunda guerra mundial y de acuerdo con diferentes fuentes históricas, la palabra desinformación comenzó a volverse internacional a partir de la década de los años 50, cuando fue usada como táctica de engaño, por agencias de inteligencia, como la CIA de Estados Unidos y el Servicio Secreto de Inteligencia de Reino Unido en contra de la Unión Soviética. La desinformación, de otra parte, ya se practicaba desde la segunda década del siglo XX, en su capital Rusia, denominándose –dezinformatsiya-, para hacer alusión con ello al departamento de propaganda negra de la agencia de espionaje e inteligencia KGB, que se encargaba de todo lo relativo a la seguridad, al espionaje soviético y al manejo de información.
EN LA ACTUALIDAD
En nuestros días, la información falsa o engañosa, tiene la capacidad de provocar entre otras cosas, “intensas reacciones emocionales” que llevan a la gente a compartirla, sobre todo entre sus grupos o amistades, sin investigar muchas veces la veracidad de la información recabada en cualquiera de las redes sociales principalmente, que se usa más, cuando se forma parte de grupos tribales o de identidades comunes en lo político, que, con tal de oír, ver o leer, una información de su preferencia o que no, se le contradiga, la cree, aunque después sufra una decepción o desmotivación anímica en su actitud de lucha. Todo lo anterior, generará también, según expertos, desconstrucción del dialogo social ciudadano y polarización.
DEFECTOS
En el caso concreto de nuestro país, es frecuente observar, una desinformación constante, desde medios digitales que, se aprovechan de la ansiedad o la incertidumbre ciudadana, por vislumbrar el futuro cercano del país, publicando noticias, información u opiniones alejadas de la realidad, manipulándola o distorsionándola a conveniencia del destinatario, que muchas veces solo lee títulos y no el interior de la información o no escucha ciertos vídeos, lo que es aprovechado por autores de contenido tendencioso, para distorsionar una realidad, adjudicándole al protagonista de esa imagen, actos o hechos, distintos a la realidad verdadera, creando matrices de opinión falsas, aunque posicionadas en las creencias y convicciones de muchas personas.
USO DE LAS REDES
Ahondando sobre este asunto, se resalta que, el uso del internet y de las redes sociales, sin probidad, han multiplicado los riesgos de la desinformación. En tal sentido, se difunden contenidos fraudulentos y faltos de ética, que son creídos y compartidos con facilidad, mientras que las noticias contra ciertos líderes políticos, son regularmente malentendidas, no obstante, la cuestionada reputación o anonimato de quienes las emiten, y a pesar de ello, son compartidas como noticias verdaderas, sin excluir de este comentario a las falsas identidades cibernéticas, que aunque ficticios e intrascendentes, algunas veces, logran su cometido de engañar o confundir, con la consecuencias emocionales, para quienes son sus víctimas.
EL DÍA A DÍA
Se debe recordar también que, a diferencia de los medios de comunicación tradicionales, en las redes, no se requiere contrastar contenidos, lo que hace que estos nos lleguen casi al instante, muchas veces antes que la radio, la televisión o la prensa, y muchos se hacen eco de los mismos; así, temprano diariamente podemos recibir información, a través de familiares, amigos o conocidos, con lo cual tendemos a darle más credibilidad y, de paso, a reforzar nuestras propias creencias y deseos, y las de nuestros allegados, sin verificar nada y encerrándose en las falsas ideas recibidas, las que, guarda como si fueran una base de datos, aunque la realidad le indique lo contrario.
EMOCIONES
Percibida la realidad de esa manera, se ratifica que, la desinformación busca explotar vulnerabilidades emocionales en las personas, con el objetivo de desmotivar la participación ciudadana en los espacios políticos o electorales, dado que, algunas de ellas, pueden no tener la fortaleza psíquica o espiritual suficiente, para seguir afrontando la larga y difícil lucha política nacional. Desafortunadamente, cuando ello ocurre, se habla de que el Gobierno, alivia la presión social y puede incluso llegar a obtener ventajas políticas, como seguir minando valores democráticos, por los que se han venido trabajando o con sus “trolls” intentar crear una nueva y falsa narrativa, como decir que, el país crece económicamente.
INFORMACIÓN REPENTINA
De otra parte, es innegable que, en la actualidad, son las redes sociales, medios muy poderosos de información y de opinión que tallan formas de pensar; pero además existe, lo que algunos académicos llaman el “consumo incidental de información”, lo cual implica que, cuando una persona está manipulando su teléfono, le puede aparecer un contenido con aparente forma de información, pero muchas veces, es en realidad, la fabricación de contenido que alguien hace, para ganar dinero, poder o credibilidad, como es el caso de los medios públicos del país, que bajo el formato de avances informativos, presentan durante un largo tiempo, actos políticos del partido gobernante.
CONSECUENCIA
Ahora bien, resulta evidente, el poder destructivo que produce la desinformación, sobre la psiquis y el ánimo de las personas, que resta energía a muchas voluntades, para continuar en el proceso de recuperación de la Democracia, que tal vez, por falta de reactivos defensivos vigorosos, resulta más vulnerable y afectada que otros sistemas políticos, que usan la desinformación como política de Estado, para someter o desprestigiar a quienes propagan una sociedad abierta, con base en la libertad, la justicia y la tolerancia, desde las redes sociales, cuyos contenidos, van a tener la correspondiente contradicción, con información falsa o tergiversada.
¿SERES MANIPULABLES?
Sobre la desinformación, Victoria Camps, dice que, es “preocupante que seamos tan fácilmente manipulables, que, apenas se necesite un titular sensacionalista, o unas imágenes efectistas o semiescandalosas, para que interioricemos la opinión que ellos quieren que tengamos”. Pero lo que es todavía más alarmante es que ni siquiera se pregunta por la objetividad de los hechos, por la objetividad de la noticia. “Todo lo contrario, asumimos, afirma Camps, sin el más mínimo atisbo de duda que, las cosas que nos cuentan son y suceden como nos las cuentan, o, al menos, no hacemos por corroborar que así sean, aun disponiendo de medios para hacerlo”.
ALFABETIZACIÓN
De otra parte, si bien la tecnología, acerca en tiempo real a mucha gente y a grupos de distintas naturalezas ideológicas en el mundo, los estudios sobre esta materia rebelan además que, las personas siguen a otras que le interesan, por el conocimiento o prestigio en el tratamiento de los temas que abordan, cuyas opiniones les permiten sustentar las de ellos. Por eso, una de las recomendaciones, de lo que hoy en día, se conoce como el “mundo de la alfabetización mediática”, es decirle a la gente que una manera de protegerse contra la desinformación, es tener un consumo informativo variado, lo que implica el tránsito por diversas fuentes digitales, a los efectos de formar opiniones personales serias y fundamentadas.
REMEDIO
Al final de este escrito, se debe recordar que, la batalla de la desinformación, está en pleno desarrollo, las distintas noticias, opiniones o informaciones en curso, ellas tienen una trascendencia que van más allá, de lo que tenemos ante nuestros sentidos; en estos tiempos, como ciudadanos estamos obligados a estar atentos frente a las mismas, a revisarlas, auscultar sus fuentes, contrastarlas y, como señalaba el periodista inglés Matthew d’Ancona, al proponer sus recetas contra la desinformación, a “buscar la verdad en la vida pública, lo cual hoy en día, es una gran responsabilidad ciudadana, que exige también esfuerzo y estudio”.
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