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Inicio/Opinión/La Constitución en el camino hacia la transición

Opinión
La Constitución en el camino hacia la transición

jueves 23 abril, 2026

La Constitución en el camino hacia la transición

               

Julio César Hernández

FERREA ESPERANZA

En estos tiempos, en donde vibra en la Nación venezolana, la esperanza de que, marchamos indefectiblemente hacia una _“liberalización de libertades y subsiguiente democratización”_, es conveniente recordar que, la Constitución vigente, será la herramienta mensurable, para avanzar en la superación de los obstáculos, que el régimen coloca para tratar de sobrevivir; por ello, es menester que los distintos actores, partidos políticos y movimientos de la sociedad civil, sigan anclando sus legítimas pretensiones de restauración democrática en el texto constitucional, como una necesidad estratégica.

           PUNTO DE PARTIDA

En el camino hacia la transición, la actual Constitución, será la base a partir de la cual podremos tener la medida o al menos una aproximación a lo que queremos restaurar. Sus normas, ahora más que nunca, deben ser, la carta de navegación invariable hacia el puerto de la libertad y de una mejor calidad de vida. No hacerlo, sumaría una situación adversa más, a las que ya existen y se confrontan con baja intensidad, ponerla de lado, como hicieron los promotores de su marginación, sin duda, traería más opacidad social y política, sobre el destino que pudiese tener este proceso que ya es de por sí, bien complicado y exigente.

  CUMPLIR LA CONSTITUCIÓN

Volver con vigor los demócratas, a los postulados constitucionales, evitaría su aplicación arbitraria, los cuales han sido interpretados y aplicados, conforme ha convenido al actual régimen gobernante. Enunciar a los 4 vientos, su cabal cumplimiento, constituiría un mecanismo de mayor presión nacional e internacional, frente a la actual gobernante, que asumió o aceptó el compromiso de facilitar la _“convivencia democrática”,_ sin que, hasta la presente fecha, no se note mucho ese compromiso, por lo que puede decirse que, la interina usa el tiempo y sus decisiones personales, como factores ajenos ese deber por cumplir.

      ¿QUÉ BUSCA EL INTERINATO?

Puede decirse entonces que, contrario a los fines perseguidos por el Estado venezolano, de construir una sociedad que viva en paz, con respeto a la dignidad de todos sus ciudadanos y con prosperidad y bienestar; desde el poder se busca sembrar incertidumbre entre la población, y por ende desesperanza, sobre su salida y principalmente la de sus actuales cabezas o auxiliares, que cuentan con nula _“aprobación social”_, y solo se mantienen al frente del Estado venezolano, haciendo malabarismos, para no aceptar la actual realidad que,  les muestra que, su presencia es desaprobada por la soberanía popular, digan lo que digan.

 SOPORTE INCUESTIONABLE

Sustentar la Constitución, permitirá que etapas previas a la transición, como la recuperación de las libertades civiles y políticas, así como la democratización, no sean vistas, por los autoritarios como excusas contra ellos, para ser posibles sujetos de venganzas o de retaliaciones, todo lo contrario, nuestra aporreada Carta Magna, sería la garantía de que, quienes lesionaron esos derechos y libertades, serán juzgados con imparcialidad  y equidad, y los que no lo hicieron, podrán continuar con sus actividades políticas, eso sí, sometidos a la Constitución, a la cual deben aprender a obedecer y no manipularla. 

En la transición que aspiramos, la Constitución debe servir como una brújula, en medio de la tormenta que ella comporta, pues caer en un indeseable caos socio-político o de anarquía en el direccionamiento correcto, seguramente nos haría andar por un camino muy diferente al que lleva a la paz, la justicia, el bienestar y la prosperidad. Y es que, aplicarles la Constitución que fue traicionada por sus propios autores, implicará usar una herramienta a la cual estaban acostumbrados a manipular, y serviría a la vez, para prevenir que, quien pretenda hacerse justicia por sus propias manos, en ese camino, será justiciable con las garantías debidas.

  PAPEL DE LA SOCIEDAD

Como Sociedad Democrática tenemos el deber moral y político, de superar el actual déficit que, en materia de derechos y libertades, tenemos. En tal sentido, nuevamente afirmamos que, todos los sectores que puedan tener participación en el proceso de transición, en sus diferentes espacios de opinión o frente a los ciudadanos, pueden establecer pertinentes contrastes, entre lo que hicieron en 27 años, chavistas y maduristas, y lo que ahora se debe hacer en esas materias, amparados eso sí, en las normas constitucionales, o previendo de ser necesario posibles reformas a la Constitución.

  LA HABILITACIÓN

Conveniente es recordar, en el presente escrito de opinión, el Artículo 333 del texto constitucional, que recuerda que, aunque a la República, se le adhirieron métodos ideológicos de derecho, reñidos con la propia Constitución, ella sigue vigente, ergo, en el camino hacia la transición, todos los ciudadanos que aspiramos a que la democracia funcione, con todos sus atributos, _“estamos en el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”_,  con la finalidad de enviar un mensaje a la ciudadanía de que, el objetivo central de usarla, es para restablecer la segura convivencia democrática, con justicia, paz y equidad.

UNA ESTRATEGIA MÁS…

De otra parte, considera quien escribe que, la recuperación de las libertades civiles y políticas y la expansión de una renovada cultura democrática, no se alcanzarán a corto plazo, con la elección de María Corina Machado, como Presidente de la República, por tanto, se hará indispensable que, para que el nuevo Gobierno pueda operar en un clima de paz, respeto a la dignidad de las personas, progreso y crecimiento económico, mantener desde ya, una estricta observancia  y práctica de dichos valores, para ir trasmitiendo confianza y certeza al régimen saliente, de que, con ella prevalecerá el Derecho y la Justicia, sin distinciones.

  ¿QUÉ PREVIENE?

Transitar con la Constitución hacia la Democracia, es la posibilidad de asegurar que, por muchos años, se cerrarán las puertas del revanchismo o de los resentimientos políticos a esos grupos, movimientos o personas de la izquierda radical venezolana, que siempre han vivido denigrando de la democracia y tratando de desvirtuarla. Es propiciar situaciones entre gobernantes y gobernados, que respeten derechos y deberes, es demostrar que, se pretende construir una sociedad civilizada y preeminentemente civil, en donde el Estado de Derecho sea base y guía del avance social, para acabar de una buena vez, con la violencia en la política

¿QUÉ DETERMINARÁ?

Brevar de la Constitución, en el camino hacia la transición, permitirá prever, cuáles podrían ser los instrumentos legales y administrativos a usar, para garantizar que, los recursos económicos que ingresen al país, sean en realidad utilizados, para atender las emergencias humanitarias derivadas de las múltiples y prolongadas privaciones sufridas por la población. No en balde, el texto supremo en varias disposiciones estableció el _ “principio de responsabilidad patrimonial”_ en los supuestos de daños económicos a los ciudadanos, como en efecto ha ocurrido y que, en este proceso de transición, deberán reconocerse e indemnizarse progresivamente.

CONSTITUCIÓN Y POLÍTICA

Por supuesto que, iniciado el proceso de transición, entre estos términos, habrá una estrecha relación, por cuanto la primera de ellas, contendrá de manera amplia, el sentido o espíritu que cualquier acción política pudiese buscar. Si se habla de liberalizar libertades y democratizar la actividad política, ella no puede ser ajena a los propósitos de la Constitución, ya que, si lo estuviese, no se seguiría un rumbo democrático, sino tal vez, buscar, valiéndose de la transición, dirigirse no a la Democracia, sino a otro sistema político iliberal, con lo cual, la Constitución volvería a estar nuevamente prisionera y alejada del anhelado sistema de libertades.

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