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Inicio/Opinión/¡La inteligencia artificial no es tu psicólogo!

Opinión
¡La inteligencia artificial no es tu psicólogo!

jueves 21 mayo, 2026

¡La inteligencia artificial no es tu psicólogo!

*Rocío Márquez

¿Cuántas veces le hemos confiado a la Inteligencia Artificial cómo nos sentimos? ¿Cuántas veces le hemos preguntado qué opina de algo que nos sucedió? ¿O la hemos convertido en una especie de diario personal donde dejamos nuestras emociones, nuestras dudas y hasta nuestras inseguridades más íntimas?

Estas preguntas ya no parecen extrañas. De hecho, empiezan a ser cada vez más comunes. La inteligencia artificial dejó de ser únicamente una herramienta para buscar información o automatizar tareas; y, poco a poco, comenzó a ocupar un espacio emocional en la vida cotidiana. Muchas personas conversan con sistemas de IA para desahogarse, pedir consejo, aliviar ansiedad o simplemente sentirse escuchadas en momentos de soledad.

¿Cuál es el problema en ello?

Por supuesto que la IA responde rápido, no interrumpe, no juzga y siempre está disponible; y en una época marcada por el cansancio emocional y la dificultad para conectar con otros, esa disponibilidad permanente puede resultar extremadamente seductora. Pero también puede ser peligrosa.

La inteligencia artificial puede simular empatía, pero no sentirla. Puede generar respuestas coherentes y emocionalmente correctas, pero no comprende realmente el dolor, la angustia o la complejidad humana. Lo que hace es establecer patrones de lenguaje y responder según enormes volúmenes de información. Y aunque eso pueda parecer suficiente en una conversación casual, no debería confundirse con acompañamiento emocional real ni con atención psicológica profesional.

La importancia del vínculo

Lo más grave es que empecemos a reemplazar vínculos humanos por interacciones digitales emocionalmente cómodas. Porque, está bien utilizar tecnología para ordenar pensamientos o encontrar orientación inicial. Pero cada vez más personas consultan a la IA sobre relaciones personales, ansiedad, autoestima o conflictos familiares, como si se tratara de un terapeuta disponible las 24 horas. Y aunque algunas respuestas puedan ser útiles para reflexionar o calmar un momento de angustia, la salud mental requiere mucho más que respuestas rápidas. Necesita escucha humana, contexto, interpretación profesional y, sobre todo, vínculo.

Quizá el crecimiento de este fenómeno también revele otra realidad incómoda, y es que vivimos en sociedades donde cada vez cuesta más encontrar tiempo para escucharnos entre nosotros. Entonces, la IA aparece muchas veces llenando silencios emocionales que antes ocupaban amigos, familiares o espacios de conversación real.

Así que la cuestión no es conversar con una inteligencia artificial. El verdadero problema comienza cuando dejamos de buscar a otros seres humanos. Porque ninguna tecnología, por avanzada que sea, puede reemplazar completamente la experiencia de ser comprendidos por alguien que también siente, duda, se equivoca y vive. Y tal vez esta sea la gran paradoja de este tiempo: Mientras las máquinas aprenden a hablar como nosotros, corremos el riesgo de dejar de relacionarnos entre nosotros mismos.

*Comunicadora Social. Doctora en Ciencias Humanas. Profesora en la Universidad de Los Andes, Táchira.

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