Opinión
La ofensiva del Estado contra el bolsillo vacío de los venezolanos
sábado 22 agosto, 2026
Carlos Casanova Leal
El ciudadano venezolano presenta en su diagnóstico una carga económica, tarifaria y tributaria en su estructura de cobros que han pasado del subsidio pleno a una esquematización de la tarifa indexada al dólar, con base a la tasa BCV o fija en petro/unidades, euros tributarios municipales, mientras los ingresos reales pero menguados permanecen estancados en bolívares.
Si sumamos todos los renglones, incluyendo gastos fijos, tributación indirecta, costos de movilización y conectividad, para mantener un hogar operativo se requieren entre 112 a 239 dólares mensuales. Este monto no incluye, aún, alimentos, medicina, ropa ni educación. Solo hasta aquí el costo aproximado de la operatividad del hogar.
Si a esta cifra le agregamos la realidad de la canasta alimentaria familiar, calculada entre 4 y 5 integrantes, supera ampliamente los 500 o 550 dólares mensuales. Como ven, la ecuación se hace dramática; este es el espejo de cada familia venezolana.
Visto así, los venezolanos estamos en situación de “pobreza absoluta”. En esta etapa, el ciudadano no está debatiendo su nivel de consumo relativo frente a otros sectores, está decidiendo literalmente qué necesidad biológica básica atiende primero, o qué necesidad deja para después; por ejemplo, come o compra medicinas.
¿Cuáles son las políticas que se están diseñando para superar la pobreza absoluta estructural del venezolano?
La respuesta nos la da el BCV con su última decisión: Busca darles oxígeno a los bancos y proveedores ajustando comisiones, tarifas y recargos electrónicos sobre el medio de transacción más usado por el ciudadano, ya que dinero en físico en la práctica no se usa como consecuencia de la inflación, por cierto la más alta del mundo, señala el economista Leonardo Vera: “Al existir una masa de 20 millones de pagos electrónicos diarios la imposición de una comisión mínima de 14 bolívares por operación o transacción fallida, se genera una transferencia masiva de recursos desde el bolsillo del usuario y el comercio”. Por otro lado, todo comercio que posea un punto de venta debe pagar un 500 % más por mantenimiento ¿Quién pagara esto al final?
¿Quiénes, y con cuál política se está enfrentado esta paradoja insostenible que vive el ciudadano al que se le exige operar en un mercado con tarifas, impuestos y trámites ajustados a precios internacionales, mientras ingresos y pensiones están rezagados en bolívares?
Hoy se habla de transición en el país, por lo que es imperioso exigir la sustitución de los actuales directivos del BCV por economistas serios, el modelo asistencialista fracasó, por lo que la autonomía debe regresar al Banco Central para impedir que siga financiando el gasto público imprimiendo dinero inorgánico.
Desde la acera de los demócratas demandamos el desmantelamiento del sistema Patria, ya que es un sistema inútil de control que no frena la pobreza, debe dársele paso a la libertad económica, nació como un mecanismo de racionamiento y control socio-político propio del modelo socialista ortodoxo cubano que sustituyó el salario real con “bonos” discrecionales de rápida devaluación que no generan pasivos laborales ni seguridad social. Es conceptualmente incompatible con el modelo democrático, el Estado no puede ser el distribuidor arbitrario de la supervivencia digital. El sistema Patria distorsiona los precios, arruina la capacidad operativa de las empresas de servicios y degrada la dignidad del trabajador.
La tarea en el marco de la transición es recuperar la dignidad del salario que hoy no existe restableciendo el valor del trabajo.
El Estado no puede seguir tratando al venezolano como una fuente inagotable de recaudación mientras ignora su realidad económica. La reconstrucción del país pasa obligatoriamente por apagar los mecanismos de control social, devolverle el valor al dinero y garantizar que el esfuerzo de trabajar sea suficiente para vivir con dignidad.
Quiero hacer público mi agradecimiento a Samuel Clavijo Carrillo por el rosario que me obsequió.
Dios bendice a los venezolanos.













