Opinión
La sociología ambiental explicada en una película: Wall-E
jueves 21 mayo, 2026
Ronny Chacón Cárdenas
En un futuro lejano, un pequeño robot limpiador se embarca en una odisea espacial que decidirá el futuro de la humanidad. Un futuro que se desarrolla en el siglo XXIX, específicamente en el año 2805. Así es la reseña de la película de Disney Wall-E del año 2008.
Desde la perspectiva de la ingeniería ambiental, los primeros minutos de WALL-E describen un planeta Tierra que ha perdido por completo su capacidad de carga. La atmósfera saturada de polvo, la ausencia total de biodiversidad y las megaciudades construidas con cubos de basura compactada son el resultado directo de una economía lineal llevada al paroxismo: extraer, producir, consumir y desechar. La corporación Buy n Large (BnL) representa el fracaso institucional en el manejo de residuos y desechos sólidos urbanos. En lugar de implementar políticas acordes, la solución planteada fue: la evacuación de la especie humana hacia el espacio mientras que la automatización de la limpieza seguía en la tierra.
Se podría asociar a lo actual, en el sentido de que colapsa un vertedero, se busca otro terreno, pasa lo mismo en unos años, se busca otro y así de manera indefinida ¿se imaginan varios vertederos El Palmar – San Josecito y proliferando nuevos puntos?
De la sociología ambiental
La sociología ambiental examina cómo las estructuras sociales impactan el medio ambiente y cómo los cambios ambientales alteran, a su vez, el comportamiento humano. Estudia esa interrelación.
El comportamiento humano en la película ha mutado hacia un estado de infantilización y pasividad extrema. Al perder el contacto con los ciclos naturales como el día, la noche, las estaciones, pues están en una nave, la producción de alimentos, los seres humanos perdieron también la noción de corresponsabilidad y no solo ecológica. ¿No les ha pasado que están varios días de “home office” sin salir, encerrados o época de proyectos y entregas y no saben de mundo? Que luego de superar esos días “vuelven a ser personas”, porque tenemos esa opción, ahora si es permanente, el ser humano es de comportamiento y el entorno amolda, podríamos hablar de una mutación del comportamiento. Natural, impuesta, ya es tema de debate.
Por ejemplo, en la película los habitantes del Axiom (así se llama la nave/casa/crucero espacial) no interactúan entre sí ni con el espacio físico que los rodea; sus proporciones físicas, su fenotipo es casi que un patrón, sentados, flotando, comiendo (epa, no suena tan malo pero solo unos días), sus realidades están mediadas por pantallas holográficas flotantes. El espacio público ya no es un lugar de intercambio social, sino un canal de tránsito para consumidores flotantes. Un Instagram permanente asociado a Binance y pago móvil sin tanto protocolo, lo que sumaría a lo que es conocido en la sociología del consumo, como “ceguera de la huella”, que no es más que consumo pero no me interesa de donde proviene ni que impacto tiene.
Pensando como locos, ¿estaremos ya sufriendo esa ceguera de la huella?
La inteligencia artificial ¿salvadora?
El punto más crítico de la película, es la transferencia total de la toma de decisiones a los sistemas algorítmicos. En este universo de WALL-E, un probable futuro, la humanidad no solo delegó el trabajo físico a las máquinas, sino también su capacidad de juicio moral y político.
El control operativo de la nave está en manos de “AUTO”, el piloto automático. Cuando la planta es descubierta por Wall-E y EVA (robots protagonistas) en la tierra, siendo evidencia de que ya existe fotosíntesis y posibles condiciones de habitabilidad, oxígeno, suelo con materia orgánica, se activa el protocolo de regreso a la Tierra, resulta que AUTO sabotea la misión siguiendo una directriz corporativa obsoleta de hace 700 años que declaraba el planeta “irrecuperable”. El AUTO actual, corresponde a la improductividad por estar scrolleando en redes sociales y sumando cada vez más a la procrastinación.
Estos escenarios ilustran perfectamente el riesgo de creer que la tecnología por sí sola resolverá los problemas, los conflictos, un fuera de juego en un partido de fútbol (el bendito VAR), y en este caso los problemas de índole ambiental, sin necesidad de ajustar nuestros hábitos de consumo o nuestros marcos éticos, las máquinas deciden qué visten las personas (el cambio de color de los trajes con un solo clic), qué consumen y hacia dónde deben mirar, cada persona es uno más, siguen un patrón, son administradores de la comodidad, testaferros del sin preguntar, solo hacer lo mismo, sin importar hasta cuándo ni que puede existir algo mejor.
¿Les parece familiar estos comportamientos de un universo en la película del año 2805 con hoy día año 2026? Un café artesanal, una chela artesanal con eso para digerir.
El clímax de la película ocurre cuando el Capitán decide apagar el piloto automático para tomar el control manual del timón. Este acto simbólico representa el despertar de la humanidad: la decisión consciente de asumir el riesgo, el esfuerzo físico y la responsabilidad política de restaurar su planeta, aunque cuando ese regreso no es color de rosa, no es seguir la comodidad habitual, esa “normalidad” asumida, sino un trabajo duro de regeneración económica, ambiental, cultural y reconstrucción social, recordándonos que la vida, la sostenibilidad no es un algoritmo que se pueda programar, sino una elección consciente cuyo aporte es día a día, paso a paso y de todos los niveles y espacios.
Es peculiar, que lo que a primera vista parece una tierna historia de dos robots, tipo la dama y el vagabundo tecnológico, en realidad es, un crudo manifiesto de ingeniería, sociología y ética planetaria. No crean, si disfruto las películas, no todo es un análisis ingenieril y observatorio. Lo demás, a la filosofía rawy “…deja, deja que el pasado, permanezcan recuerdos hoy, no se limite y dejémoslo a un lado…”
Quizás si fuese un dibujo animado, fuese un Wall-E. Gracias por su lectura. Nos vemos cuando nos veamos, siendo probable el viernes 22 en la mañana entre Cotatur y la estación de servicio Rodelca, plantando araguaney.
Profesor de la Universidad Nacional Experimental del Táchira – UNET
Comentarios [email protected] IG @ronnychacom
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