Opinión
Miranda, pionero de la integración continental: La fragmentación que frustró el primer sueño americano
sábado 31 enero, 2026
Carlos Casanova
Conocido como el Precursor de la emancipación Hispanoamericana, fue el primer político que concibió de manera sistemática y documentada la idea una América Unida; se trataba de una independencia total de las posesiones españolas en América, desde el río Misisipi hasta Cabo de Hornos: Una sola entidad política unida.
Todo el continente hispanoamericano, que incluía el Virreinato de Nueva España, Nueva Granada, Perú y Río de la Plata, más las Capitanías Generales, lo denominó América Meridional o Colombia, en homenaje al Almirante Cristóbal Colón.
De Miranda, los demócratas verdaderos debemos reivindicar la democracia directa que era la propuesta de elección en los cabildos locales, por votación directa, lo ejercían los ciudadanos mayores de 21 años con renta mínima de 50 pesos anuales; estos electores locales elegían delegados a asambleas provinciales, que a su vez seleccionaban representantes al Congreso Nacional o Concilio Colombiano, culminando en la designación de altos cargos como diputados y senadores. El jefe ejecutivo (“El Inca”) lo elegía el Congreso en comicios indirectos, responsable de sus actos en la Corte Suprema.
Miranda fue el primero en pensar en un Estado soberano hispanoamericano anterior a Monroe, y fracasa en razón a que su proyecto requería unidad supranacional entre estas 33 regiones diversas, todo esto en pleno caos colonial, sin consenso, dependiendo de alianzas externas, entre ellas Inglaterra y EEUU que lo traicionaron y no lo acompañaron por temor a un rival continental poderoso, sumado a ello, lo que actualmente sucede rivalidades locales y fragmentación política.
Traigo a Francisco de Miranda a la mesa de su análisis para que reflexionemos juntos en la necesidad de romper el ciclo histórico de debilidad continental, requerimos hoy en la reconstrucción esa grandeza mirandina, cabildos o cámaras municipales en permanente asamblea de ciudadanos por vía digital verificable de consensos piramidales, desterrando el caudillismo civil y militar, priorizando políticamente la descentralización con unidad federal; la fragmentación debe dar paso a la unidad político-social que blinde la tarea educativa más grande que en Venezuela se haya dado, en formación ciudadana de pensamiento enraizado en los valores democráticos que impidan que elementos populistas nos traigan de regreso a estas posturas de pensamiento político comunista contrario a nuestros valores y del cual estamos apenas comenzando a salir.
Los venezolanos debemos extraer lecciones vitales del colapso de la llamada “Revolución Bolivariana o Socialista”, un modelo que prometió igualdad, pero engendró crisis permanente por estatismo extractivo, polarización y desconexión de realidades globales, similar a cómo la fragmentación pos imperial frustró el sueño unitario de Miranda.
La revolución iniciada en 1999, centralizó poder en un Ejecutivo mesiánico, destruyendo los balances con control, político, fiscal, judicial, mediático y electoral, lo que permitió corrupción rampante (PDVSA saqueada) una dependencia petrolera (95 % exportaciones), el Populismo clientelar, misiones asistencialistas sin inversión productiva generó inflación hiperbólica (millones %), éxodo de 8 millones de compatriotas y hambruna selectiva, mientras hegemonías externas como las de Rusia, Cuba y China frustraron la soberanía.
Enseñanza clave para los venezolanos es evitar los mesianismos ideológicos; ningún “Socialismo del siglo XXI” ni sus parientes sustituye las instituciones federales piramidales como las de Miranda, verbigracia los cabildos locales virtuosos ascendiendo a consensos nacionales; la concentración de poder corrompe inevitablemente, como en los caudillos que surgieron después de la Independencia.
Superar polarización binaria, esto es el Chavismo vs. Oposición elitista/exiliada que repite divisiones criollas-peninsulares; la reconstrucción exige pactos entre todos los factores y sectores con auditorías ciudadanas digitales, juzgando corruptos de ambos lados sin revanchismo, para que lo nuevo venga de la mano de los que no tienen huella del pasado que dejamos atrás.
Hoy requerimos de liderazgos que al hablar enseñen, que su actuar sea ejemplo, que la humildad sea su manera de conducirse. Dejar de lado el debate estéril y seudodirigencias desligadas y desconectadas del pensamiento vital actualizado es prioritario, el mundo avanza y existen muchos dirigentes que están en el siglo pasado aún.
Regresemos a la inspiración de la grandeza de Miranda.
Dios bendice a los venezolanos.
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