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Inicio/Opinión/Nonagésimo aniversario del escultismo tachirense: el 26 de agosto de 1936, los scouts echaron raíces en el Táchira

Opinión
Nonagésimo aniversario del escultismo tachirense: el 26 de agosto de 1936, los scouts echaron raíces en el Táchira

miércoles 12 agosto, 2026

Nonagésimo aniversario del escultismo tachirense: el 26 de agosto de 1936, los scouts echaron raíces en el Táchira

Bernardo Zinguer *

Al cumplirse este 26 de agosto 90 años de la fundación institucional del Movimiento Scout en el Táchira, conviene recordar que aquella implantación no obedeció a una improvisación, sino a un proceso que maduró durante casi dos décadas antes de concretarse en un acto público perfectamente fechado. Esa fecha, el 26 de agosto de 1936, quedó fijada por la propia prensa de la época y por la memoria institucional del escultismo tachirense.

Un proyecto que quedó en el papel

Dieciocho años antes de aquella jornada, el diario Horizontes, en su edición del 2 de febrero de 1918, informaba que estaba «en la mente de varias personas de esta ciudad el hermoso proyecto de fundar la asociación de Boy Scouts tachirenses». La nota, que constituye la primera referencia hemerográfica al escultismo hallada en la región, describía con precisión la doctrina de Baden-Powell, mencionaba el funcionamiento del movimiento en Colombia desde 1913 y advertía que en el año anterior se había establecido en Maracaibo el primer cuerpo de Boy Scouts venezolanos, bajo la conducción del antiguo marino británico Walter Raleigh Duglass. Confiaba el redactor en que, con «ese centro de irradiación ya encendido en Maracaibo», resultaría sencillo dar calor a un cuerpo tachirense, e incluso anunciaba la próxima constitución de una junta promotora. Sin embargo, no hemos hallado dato alguno que evidencie actividades escultistas en el territorio tachirense durante aquellos años, de modo que aquel proyecto quedó reducido a una declaración de intenciones.

La Gira de Occidente

El impulso definitivo llegó desde Caracas y por decisión del Estado. Cuando el capitán Santos María Rausseo, comisionado nacional scout, organizó la expedición que sería conocida como Gira de Occidente, contaba con el respaldo personal e institucional del presidente de la República, el tachirense Eleazar López Contreras, apoyo gestionado por los buenos oficios del doctor Enrique Tejera Guevara. Por esa vía el escultismo quedó incorporado al Programa de Febrero, el plan de acción gubernamental presentado el 21 de febrero de 1936 y publicado en la Gaceta Oficial N° 18886, como componente de las políticas educativas nacionales.

La expedición partió con solemnidad. El 18 de agosto de 1936, según reseñó El Universal al día siguiente, trescientos scouts y rovers capitalinos marcharon hacia la catedral de Caracas, asistieron a la misa oficiada por monseñor Jesús María Pellín, capellán de los scouts, ofrendaron una corona floral ante la estatua del Libertador y fueron recibidos en Miraflores por López Contreras, quien les expresó su simpatía por «esta juventud a la cual mi espíritu acompañará en esta gira de efectivo acercamiento».

Tras el trayecto marítimo en el vapor Zamora hasta Maracaibo, la delegación se dividió. Un contingente de cien exploradores tomó el 22 de agosto la vía fluvial hasta el puerto de Encontrados, siguió el día 24 por vía férrea hasta la Estación Táchira y, en autobús, alcanzó San Antonio del Táchira, donde acampó. El día 25 cruzaron a Cúcuta para encontrarse con los scouts colombianos, y el 26, luego de almorzar en Rubio, emprendieron la última etapa hacia la capital del estado.

La entrada a San Cristóbal

A las cinco y veinte de la tarde del 26 de agosto de 1936, los boy scouts hicieron su entrada a San Cristóbal. Los recibieron en el parque Sucre el presidente del estado, doctor Manuel Antonio Pulido Méndez; el secretario general de gobierno, Jorge Luciani; el jefe militar de la zona con sus ayudantes, una compañía del ejército acantonada en la plaza y un incontable número de ciudadanos. Autoridades civiles, militares y visitantes desfilaron después hasta la plaza Bolívar, donde, frente a la estatua del Libertador, entonaron el Himno Nacional y a continuación el Himno Scout, según registró el Diario Católico del 27 de agosto de 1936. Esa jornada quedaría consagrada como la fecha de fundación institucional del escultismo tachirense, tal como lo recordarían el diario Vanguardia el 26 de agosto de 1937 y el propio Diario Católico el 26 de agosto de 1941.

El campamento se estableció en la plaza de Las Madres, más tarde plaza de la Libertad, situada al oeste del liceo Simón Bolívar y que para entonces era un barranco descampado. Al día siguiente, luego de una partida de béisbol disputada en su honor por los equipos locales Urdaneta y Bandera Roja, los cien exploradores desfilaron hasta el estadio Táchira y ofrecieron demostraciones de campismo. Fue allí donde el capitán Rausseo hizo entrega del pabellón al presidente del estado, quien a su vez lo depositó en manos de Carlos Emilio Álvarez Rangel, designado «presidente de los scouts en el Táchira», según reseñó el Diario Católico del 28 de agosto de 1936. Esa misma edición advertía que existía «gran expectación por parte de los jóvenes tachirenses para conformar aquí una fuerte seccional de scouts», que recibirían instrucción del teniente Amable Martínez.

De la ceremonia a la organización

Álvarez Rangel, joven de 22 años, deportista, funcionario público y uno de los fundadores del club de fútbol de la ciudad, hijo del educador Rafael Álvarez Medina y de María Isolina Rangel, asumió la conducción del movimiento con la aceptación del pabellón nacional. Dos meses más tarde, el 25 de octubre de 1936, la directiva convocó a los representantes al acto de promesa en el cuartel general de los boy scouts, ubicado en la carrera Vigirima, actual quinta avenida, número 48.

La consolidación se produjo con rapidez. Según el Diario Católico del 11 de agosto de 1937, funcionaban ya cuatro tropas en la capital: la Bolívar, dirigida por José Rafael Peralta; la La Salle, por Raúl Romero; la Mariscal Sucre, por Armando Mora; y la Guaicaipuro, por Luis Augusto Chiossone Terán. Entretanto, una reunión extraordinaria reseñada por El Pobre el 19 de febrero de 1937 llevó a la dirección regional al bachiller Marco Tulio Villamizar Moreno, monitor deportivo y antiguo dirigente de la Federación Deportiva del Táchira, en cuya gestión se incorporaron Mario Ramírez como instructor general y el presbítero Carlos Sánchez Espejo como capellán, con Carlos Eduardo Chiossone como colaborador inmediato.

Las demás ramas siguieron el mismo ritmo. El clan de rovers Simón Rodríguez fue fundado y dirigido por Carlos Eduardo Chiossone Terán en 1936, mientras que la primera tropa femenina debió constituirse ese mismo año, pues un aviso de El Pobre del 25 de junio de 1937 menciona ya su reorganización y consigna entre sus fundadoras a Isabel Guerra como jefa de tropa, Aura María Soto como asistente, Antonia Vega como patrolíder y Gertrudis Méndez al frente de la Cruz Roja. La jauría de lobatos, unidad menor, fue la última en aparecer, a cargo del Cub-Master José Arcadio Maldonado en la Escuela Graduada Villafañe, según reseñó la revista Flor de Lis del 16 de febrero de 1940.

La irradiación hacia los pueblos

 Desde San Cristóbal el movimiento se extendió por la entidad, casi siempre mediante excursiones de la tropa matriz que dejaban tras de sí una patrulla en formación. El presbítero Ángel Ramón Parada Herrera fundó el 6 de mayo de 1938, en San Pedro del Río de Independencia, más conocido como Capacho Nuevo, la tropa scout Yocista, adscrita al Centro Cultural Yocista Monseñor Sanmiguel que él mismo había erigido el 17 de octubre de 1937, y para ello solicitó el apoyo de la Bolívar N° 1, que le asignó como instructor al Scout-Master Pablo A. Ramírez. Se trata del segundo grupo scout del cual poseemos referencia cierta en la región.

Un año después, el 28 de mayo de 1939, y con motivo del día del Árbol, el bachiller Manuel Felipe Peralta implantó el escultismo en la escuela federal graduada Padre Maya de La Grita, jornada en la que los visitantes de la Bolívar N° 1 transmitieron por señalización de banderas un saludo «al laborioso y culto pueblo de La Grita», y en la que se organizó una patrulla del plantel destinada a convertirse en tropa. Hacia mediados de 1940 la Padre Maya contaba ya con su jauría de lobatos.

Ese mismo año de 1939 hallamos escultismo en las tierras altas y en el eje del Torbes. De la tropa scout Sucre de Pregonero conservamos la referencia a una caminata cumplida en agosto de 1939 por su jefe de tropa Vicente Elías Garay, de veinte años, hijo de Darío Garay y Odila Molina, y por el scout de tercera clase Arbonio Rafael Pérez, de diecisiete, hijo de José Arbonio Pérez y Maximina Arellano, ambos nativos de aquella población. La existencia de una tropa en uno de los pueblos más apartados de la región permite suponer que para 1939 las agrupaciones eran bastante más numerosas de lo que la documentación conservada permite hoy acreditar. En Táriba, por su parte, funcionaba una tropa dirigida por Luis A. Quintero, mencionado expresamente en la memoria y cuenta del comisionado encargado de la entidad Aragua publicada en El Boy Scout, órgano oficial de la Federación de Boy Scouts de Venezuela, con ocasión de la gira Maracay–San Cristóbal–Cúcuta de agosto de 1939.

Capacho Libertad, o Capacho Viejo, merece mención aparte por la figura del presbítero Rafael Ángel Eugenio Fuentes, el recordado Padre Eugenio, quien en sus memorias, tituladas Una pequeña historia, situó el nacimiento de los Boy Scouts de la parroquia el 17 de mayo de 1932. Cotejadas las edades de los muchachos y las referencias hemerográficas, y considerando que aquellas páginas se escribieron casi cuatro décadas después, concluimos que la fecha responde a un lapsus del autor, y que los scouts de Libertad debieron funcionar a partir de 1940 con la tropa Fray Juan de Aliaga, constituida luego de la excursión que los sancristobalenses realizaron a esa población el domingo 5 de noviembre de 1939. El acto de promesa de la tropa Pedro Urzúa se celebró el domingo 26 de abril de 1942, junto con el de la tropa Sucre de Táriba, bajo la presidencia del jefe de entidad, doctor Félix María Rivera Pérez, antiguo jefe de la Bolívar N° 1. De aquella tropa conservamos el testimonio del doctor José Antonio Osorio Colmenares, uno de sus fundadores, para quien los scouts del pueblo fueron «una disciplinada tropa que hacía excursiones y campamentos a las doce aldeas de nuestro Municipio, una cada mes», jornadas en las que se aprendía a narrar hechos históricos, a montar obras teatrales y a ejecutar danzas tradicionales.

Observamos, en suma, que aquella tarde de agosto de 1936 no fue una celebración aislada, sino el punto de partida de una obra educativa que en menos de seis años había alcanzado a San Cristóbal, Capacho Nuevo, La Grita, Pregonero, Táriba y Capacho Libertad, y que llevaría a un explorador tachirense hasta el Quinto Jamboree Mundial celebrado en Holanda en 1937. Noventa años después, la fecha conserva su condición de asiento documental para cuantos hemos vestido el uniforme en esta región.

¡Feliz 90° aniversario para mis hermanos scouts tachirenses!

Fotografía del campamento scout en la «Plaza las Madres». Revista Élite, 26 de septiembre de 1936, p. 42.

* Cronista del Movimiento Scout tachirense

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