Opinión
Padre Justo, en caminos de santidad -I-
lunes 21 septiembre, 2026
José La Cruz Useche
Monseñor Justo Pastor Arias Lobo, nació en un pueblo de Mérida el 7 de agosto de 1827, proveniente de un humilde hogar conformado por justo Arias y María de Jesús Lobo. Inició sus estudios de medicina en la Universidad de Los Andes y, a punto de graduarse, abandonó sus estudios, incorporándose al seminario de Mérida, siendo ordenado sacerdote por monseñor José Hilario Bosset, un día como hoy 21 de septiembre de 1850 (hace 176 años), designado como párroco de Jajo estado Trujillo, en Mucuchíes y Pueblo Llano en Mérida, posteriormente en Táchira donde sembró sus raíces de santidad, fue párroco en San Cristóbal, Rubio, Capacho, Ureña, San Antonio y al final de su vida terrenal capellán del hospital San Juan de Dios, en Cúcuta, Colombia, donde falleció a sus 92 años. Su corazón sigue vivo en la sacristía de la capilla del Carmen, ubicada frente a la plaza Colón de Cúcuta, vivo y en vigilia y custodia de los desposeídos de Colombia y Venezuela. Esta capilla quedó incólume frente al terremoto de 1875. Me inspira la vida y obra de los grandes hombres que ha parido nuestro Patria; y el Padre Justo, no solo es uno de ellos, sino que, con su cotidianidad y servicio por los pobres se convierte en un gigante de humildad, caridad y servicio ilimitado en favor de los pobres de Colombia y Venezuela, siguiendo los pasos da nuestro Cristo redentor.
Obligatorio es reseñar los trabajos biográficos del doctor Luis Hernández Contreras, Cronista de San Cristóbal, y la licenciada Sara García, periodista, el pasado 7 de agosto cuando el insigne Prelado arribó a los 176 años de su nacimiento.
Sigamos el ejemplo de estos dos distinguidos profesionales de la región e invitemos a la Iglesia Católica, Instituciones y pueblos del Norte de Santander y Táchira a conmemorar El bicentenario de Monseñor Justo Pastor, bautizado en vida por los pueblos de Táchira como un Santo Varón.












