Opinión
Para que viva la Feria de San Sebastián
miércoles 28 enero, 2026
Néstor Melani Orozco
…Y de las noches las luces en el retablo de San Sebastián, con la luna de España donde una Maja se vistió de Gloria y un Río Rojo convirtió las edades de la eterna Castilla de las flores al viento y de la pertenencia de una serenata. En el portal de las aldabas y de la campana al cielo, con los claveles rojos; por fin, en el oro de los toreros.
Y muy de grandes ceremonias, Luis Hernández dirigiendo la banda de conciertos en la majestad de los verdaderos dioses. Lo vi como una vanguardia revestida de los años en esta la Plaza de las corridas de Pueblo Nuevo y del alma gritando donde el ritual de los toreros tiene la consagración de San Cristóbal, ciudad vestida de novia en la majestad de un toro y a los encantos de las capas de luces como si Sevilla estuviera en las dimensiones de las multitudes. Y del Rocío la lluvia con agua bendita de La Bermeja. Y de la vida: las Lomas del viento.
Así, de la Feria de San Sebastián poseedora de las letras del poeta viajero y de los maestros donde Eutiquio Hevia vino en los cenáculo de las letras de Fidel Orozco, de Ali Méndez, Godofredo Rojas, Manolo Ordóñez, César Omaña. Y el sentir elocuente de saberes del profesor Pablo Duque donde la Bandera de la ciudad, creación del académico Gustavo Gari Altuve, tendrá en la cima de la Arena de San Cristobal en la más inmensa distinción de más allá de la virtud de un valle de esmeraldas, de la sonata de Hugo Murzi, con la pertenencia de Manuel Osorio Velasco en los eternos violetas, como lo es su canto a los siglos nuestros, con la fe a una virgen hispana y el Cristo más antiguo del barroco colonial en Venezuela.
Donde se hace del tiempo en las promesas de Alicante y con la misma montera de los testimonios perpetuos aún están presentes desde: Antoñete, Curro Romero, César Girón, Curro Girón, Antonio Ordoñez, Luis Miguel Dominguín, Rafael de Paula, en el dichoso Cordobés, Santiago Martín “El Viti”, entre tantos hasta Bernardo Valencia, al valor de Fabio Castañeda y como de amores escritos al azul del Tamá en los acontecimientos del joven Jesús Enrique Colombo, el muchacho de las verdades del mundo para engalanar a Morenito de Maracay y distinguir a Juan José Fandila “el Fandi”, de Manuel Escribano, y de Morante de la Puebla, dicho en las cintas de las luces algún día en la Puerta del Rey. Emilio de Justo y tantos que desdibujan esas faenas como lo hacen los poetas con sus tintes y versos, en los encantos de la gracia, donde Rigoberto Bolívar se vistió de La Alhambra en los faroles del Guadalquivir. Y de Don Anderson Murillo con sus Castoreños como del Quijote en los poemarios y desde el corso de Pablo Hermoso de Mendoza, la otra luna de la silueta del caballo Percherón en la fiesta gigante andina. Porque en la Feria de San Sebastián han estado las más grandes ganaderías del mundo, de decirlo Don Alvaro Domecq. Y de describirlo Antonio Aragón.
Y desde el ayer volví en el pasodoble de Chucho Corrales y me hice a los recuerdos y me vi en las palabras del poeta Omar Mezza, mientras veneraba el traje de luces que me llevó de regalo a La Grita, el Maestro Bernardo Valencia, el torero de las emociones, y desde una carta me escribió: “Néstor, consérvale. Me lo regaló Silverio en Cuernavaca. En México”… Entre los encantos de las herencias de la eternidad de los amos de la fiesta de las multitudes al despertar de la puerta de un paseíllo con mil pañuelos blancos en la monumental del gran arquitecto: Santos Castillo, y en las memorias de Hugo Domingo.
En las gracias de Amenodoro Suárez para decirlo en un cenáculo del vino con la guitarra eterna y del encanto tachirense volver a prometerle a la noche la fiesta de las Reinas. En los toros de los ganaderos; la simiente de las entregas, desde aquel 1620 encontrados en los archivos en La Grita del Espíritu Santo, donde ya se hacían corridas en la ciudad antigua capital de los Andes. Mas en dichas provincias como de Ejido de Mérida y Lobatera de la ronda a la rosa donde han existido los sueños. Por tantas ceremonias mágicas, historias y anécdotas taurinas. Por tantas ovaciones de un mundo a los besos de una preciosa mujer guardados en un pañuelo y de los encantos eternamente de la Feria Gigante. Fue saber de mi hijo Pepe Melani como describió los testimonios taurinos con la esencia de San Cristóbal Maja, ciudad y señora, a una revista de ensueños y en una novela romántica con dibujos de un pintor convertidos en las presencias de millones de lienzos y de amor; la otra esperanza. Testimonio de los años eternos…
*Artista Nacional. *Maestro Honorario. *Presidente de la Comisión Taurina de La Grita. *Doctor en Arte. *Cronista de La Grita.











