Opinión
Pasión por La Vida /”La historia de dos ciudades”
lunes 9 marzo, 2026
Julieta Cantos
Hace un par de días pude ver la película “El teléfono del señor Harrigan”, en la que un millonario con problemas de vista y varios secretos, contrata a un niño para que le lea libros, estableciéndose un estrecho vínculo entre los dos. Está basada en el cuento de Stephen King y cuenta con las actuaciones de Donald Sutherland como el Sr. Harrigan y Jaeden Martell como Craig. Durante el desarrollo de la misma se puede observar a Craig leyendo diferentes clásicos en voz alta; uno de ellos es la “Historia de dos ciudades” de Charles Dickens, publicada en 1859. Craig lee textualmente el primer párrafo de la misma:
“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; era la época de la sabiduría y era la época de la estupidez. Era la época del saber, era la época de la incredulidad. Era la estación de luz, era la estación de la oscuridad. Era la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Teníamos todo ante nosotros y no teníamos nada ante nosotros. Todos íbamos directo al cielo y todos íbamos directo hacia el otro lado”.
“En una palabra, era tan parecido aquel período al actual, que nuestras autoridades de mayor renombre están contestes en afirmar que, entre uno y otro, tanto en lo que al bien se refiere como en lo que toca al mal, solo es aceptable la comparación en grado superlativo”.
Es una novela histórica ambientada en Londres y París, antes y durante la Revolución Francesa, explorando la desigualdad social, la venganza, la resurrección y el amor incondicional, según la visión que tenía Dickens sobre dos ciudades, en un mismo momento histórico, una que entendía y conoció y otra que no entendía ni la conoció.
Pienso que es poco lo que se puede agregar. En primer lugar, las visiones de cada quien, según su origen, cultura y pertenencia. En segundo lugar, el desarrollo de las condiciones socioeconómicas, del conocimiento, el desarrollo de la tecnología y su aplicabilidad según los criterios de quienes la aplican… Es decir, desde su visión: Financiera, política, religiosa… Incluyente o excluyente. Tercero: La gobernanza corporativa y la supremacía blanca occidental racista y sexista versus gobierno y Estado. Las guerras que se están generando en tiempo real son fundamentalmente por recursos, y ubicación geoestratégica, que garanticen su particular visión de vida, sin importar la justicia y el derecho. Se refuerza, entonces, la necesidad de fortalecer los organismos internacionales con base a criterios objetivos para y por el bien común, con capacidad real para accionar.
Se debe separar lo que son los gobiernos corporativos de los pueblos. Se debe profundizar en los conceptos de “sionista” y “judío”. Son términos diferentes. Asimismo, se debe profundizar sobre las diferencias entre intereses corporativos y los intereses de los pueblos basados en una democracia inclusiva y participativa. O esforzarnos por conocer la riqueza cultural del pueblo árabe, incluidos los palestinos. La diferencia entre terrorismo de estado, pertenezca al país que sea, y los pueblos.
El seguimiento y aplicación de las leyes debe ser para todos. Hace más de 10 años fueron clasificados por el FBI los archivos Epstein, y aún hoy día luego de ser evidenciados públicamente, no hay nadie preso. El presidente de uno de los países más importantes a nivel mundial (USA) sigue ejerciendo y degradando a sus ciudadanos, a los ciudadanos del mundo, a las instituciones y a sus leyes. Hay poco que agregar. Mucho por actuar.
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