Opinión
Puntos de encuentro y fricción
sábado 31 octubre, 2026
Carlos Casanova Leal
MCM regresa y la esperanza se activa en la aspiración de una transición sería, que acelere sus pasos; mantiene una posición política fuerte en términos simbólicos, su presencia pública en Venezuela, tras casi un año fuera, le permite recuperar protagonismo directo en la calle, en los medios y frente a la comunidad internacional. Su discurso enfatiza que la transición no debe limitarse a acuerdos entre élites, sino incorporar a millones de ciudadanos.
Por otro lado, Delcy presenta señales de apertura en cumplimiento de una agenda establecida por el Gobierno de los Estados Unidos dando pasos reales, pero aún insuficientes para confirmar una transición institucional plena. Por ejemplo, Rodríguez anunció que “habrá elecciones”, organizadas por una autoridad electoral renovada y con “el mundo como testigo”; sin embargo, no precisó fecha, mecanismo de renovación del CNE ni condiciones de la observación.
Necesario es repasar entonces los temas y cuáles son las posiciones que sobre ello se tienen. Así entonces tenemos que frente al tema CNE, MCM señala que las elecciones presidenciales deben ser en el año entrante 2027, con fecha concreta y condiciones competitivas; el Gobierno señala que habrá elecciones, pero sin fecha anunciada. La realidad es que en lo declarativo existe convergencia y divergencia en lo fundamental, fecha y calendario.
Con la trama del CNE, MCM exige respaldada por el sentimiento nacional de una renovación real, aceptada por la sociedad democrática y capaz de organizar comicios creíbles. El Gobierno dice que el CNE debe “renovarse”, sin detallar composición ni plazos. El punto central ahora es la negociación, poniendo a prueba la confianza.
Cuando se habla del TSJ, pareciera que existe coincidencia, pero es en su diseño institucional donde no existe aproximación entre los factores, constituyéndose en el punto central, toda vez que el entramado del sistema de justicia hay que desmontarlo por uno nuevo de estándares modernos. No obstante, existe una distinción importante entre ambas posturas, MCM apoya la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia como parte de la transición, pero el Gobierno dice que se debe es reformar el TSJ.
La presencia de MCM deslegitima la mesa de negociación, sin embargo la apoya en su avance, aunque su equipo no participa por ahora, el Gobierno como es lógico impulsa la mesa con los dos partidos y diputados del 2015; hay quienes dicen que el equipo de MCM debe integrarse a esa mesa de diálogo, yo creo que no debe hacerlo, para que pueda mantener su autonomía, construir una plataforma organizativa que este más lejos que las organizaciones partidistas incorporando a toda la sociedad organizada como el musculo social articulado, de esta forma no se subordina a un canal y mesa que no controla sino que quedaría atrapada en la mesa.
La organización que MCM debe comprometer debe ser del tamaño de Venezuela, solo así garantizara que la movilización ciudadana se amplie como saneamiento de transición y no solo de presión rompiendo la transición de elites.
En cuanto a la soberanía, encontramos que María Corina acepta el apoyo internacional, enfatizando una transición a la venezolana, posición que al parecer no gusta en sectores de EE.UU.; el Gobierno como ejercicio retorico habla de soberanía rechazando la injerencia externa, luego de haber propiciado la injerencia cubana como comisarios en la implantación del proyecto socialista en el país; luego de haber convertido la política exterior de Venezuela en una válvula de la política exterior de Irán, luego de entregar el petróleo a China y Rusia, penduleando ahora del antimperialismo al imperialismo mismo, luego de entregar previa negociación secreta a Nicolas adjudicando igualmente concesiones de petróleo por 100 años; cosa ésta mal vista por los venezolanos.
El punto será siempre que la movilización sea percibida por el Gobierno como desestabilizadora, es en esta línea finita en la que vivimos, entre cooperación internacional e intervención tutelada, pero intervención.
Existen oportunidades y riesgos, la oposición debe abandonar la libreta de fracasos y aprender de ellos, no por el regreso de MCM los partidos por sí solos logran legitimidad en su cuadro dirigencial, el problema mayor del país es la crisis de legitimidad de sus dirigentes principales, no obstante la estructura política que le de soporte debe ser más grande que la de los partidos para no quedar atrapada y subordinada a ellos; la reunión que realizo con 30 organizaciones políticas todos sabemos cómo están.
Finalmente, MCM tiene hoy una oportunidad para convertir su regreso en una fuerza organizadora de la transición; Delcy tiene un incentivo para mostrar apertura, pero también un interés evidente en conservar control sobre el ritmo y los límites del proceso. La diferencia entre una transición real y una reforma cosmética estará en el calendario, la composición de los poderes renovados y las garantías efectivas de competencia política.
Dios Bendice a los venezolanos.











