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Inicio/Opinión/¿Qué hacer con el peso en Táchira? (II)

Opinión
¿Qué hacer con el peso en Táchira? (II)

domingo 4 octubre, 2026

¿Qué hacer con el peso en Táchira? (II)

Pedro Morales *

Respuestas económicas ante la realidad cambiaria

En la primera entrega de esta serie, demostramos que la presencia abrumadora del peso colombiano en Táchira no responde a un decreto ni a un capricho comercial, sino a una asimetría estructural de reservas operativas en caja entre el Banco Central de Venezuela y el Banco de la República de Colombia, donde el peso actúa como un vehículo eficiente para acceder a la estabilidad del dólar. Continuamos ahora con esta segunda entrega abordando dos dimensiones fundamentales: el drama social del portador de bolívares junto al origen de los marcadores cambiarios, y el mito de la dolarización por decreto sin reformas de fondo.

5. ¿Por qué el drama del portador de bolívares y la triangulación cambiaria en Táchira explican el malestar social y el origen de los marcadores del dólar?

Durante décadas, el salario y la pensión en Venezuela representaron una garantía sagrada de dignidad y estabilidad familiar. Hoy, una parte fundamental de nuestra población —en especial nuestros educadores, trabajadores del sector público, jubilados y pensionados que dependen de una renta fija— enfrenta una amarga e injusta realidad: su vocación y tarea ha sido servir y formar a la patria, por lo que no tienen por qué verse forzados a convertirse en expertos en finanzas informales ni a especular con monedas en la calle para cubrir sus necesidades básicas. Al recibir sus asignaciones en bolívares, sufren cotidianamente las consecuencias de la distorsión cambiaria: desde la reticencia y complejidad en la aceptación de la moneda nacional en los servicios cotidianos, hasta la imposición de recargos e ineficiencias en el comercio local. De este drama humano y de la dificultad objetiva de acceder a divisas nace el reclamo plenamente comprensible de «sacar al peso del medio».

Sin embargo, el análisis económico riguroso demuestra que el peso no es el causante del problema, sino el reflejo de un mecanismo cambiario dinámico. Dada la contigüidad fronteriza, la masa de transacciones en pesos y bolívares que ocurre diariamente en centros de elevado flujo (como los alrededores del Terminal de Pasajeros y la franja limítrofe) interactúa directamente con la cotización peso-dólar del mercado de Cúcuta. El seguimiento analítico a esta mecánica evidencia una clara correlación y aproximación entre la triangulación fronteriza y los marcadores de referencia cambiaria en el país, derivando de allí una tasa implícita Bolívar/Dólar. Comprender este fenómeno es vital: el deterioro del tejido social y la depreciación de la divisa no los causa la moneda colombiana, sino la erosión del respaldo de la moneda nacional y la pérdida de su poder adquisitivo real.

6. ¿Por qué una «dolarización por decreto» tampoco funcionaría sin resolver los problemas macroeconómicos de fondo?

La dolarización formal suele presentarse como una receta mágica, pero sin los correctivos macroeconómicos de fondo es un arma de doble filo. Para que una economía se dolarice de manera estable y sostenible, no basta con declarar al dólar como moneda oficial; se requieren dólares reales en el flujo del sistema.

En Venezuela existe desde hace tiempo una dolarización de facto asimétrica y distorsionada, donde prácticamente todos los bienes, insumos y servicios se cotizan, calculan y actualizan continuamente en dólares (aunque se paguen en bolívares a la tasa de cambio del día), a excepción de los salarios de la clase trabajadora. En una economía donde los trabajadores padecen remuneraciones congeladas con un salario que no alcanza para cubrir la canasta básica vital, decretar la dolarización formal sin una reforma económica integral dejaría a la gente exactamente en el mismo nivel de precariedad, pero expresado en la divisa norteamericana. Convertir matemáticamente un sueldo de hambre a dólares no produce poder adquisitivo real.

Existe el sesgo de asumir que «dolarizar» transforma automáticamente los sueldos en salarios internacionales. Los salarios reales no los determina la simple moneda en circulación, sino la productividad media del trabajo, la acumulación de capital y la solvencia del Estado para cumplir con la constitucionalidad del salario mínimo vital. Hoy enfrentamos una dramática paradoja socioeconómica: una grave depreciación institucional del capital humano, donde tanto profesionales de alta cualificación académica (como nuestros profesores universitarios, educadores y médicos) como la clase trabajadora en general y los trabajadores de oficio —quienes sin poseer un título formal tienen altas capacidades, destrezas y experiencia práctica acumulada— mantienen vivas las instituciones y servicios a pesar de recibir remuneraciones extremadamente precarias y de ver su potencial productivo severamente subutilizado. Decretar una dolarización sin equidad amplía la brecha social (entre quienes cobran en divisas y los empleados públicos, jubilados y pensionados) y agrava el costo de vida por inflación en dólares.

Si se decreta una dolarización formal bajo las condiciones actuales y sin solucionar los problemas monetarios y cambiarios de fondo, ocurren además dos graves distorsiones:

  1. El dilema de la cadena de pagos (iliquidez absoluta): Para que la economía funcione en dólares, el Banco Central o el sistema financiero debe tener la capacidad de proveer efectivo físico en billetes de baja denominación y liquidez digital suficiente. Sin reservas operativas en divisas suficientes para inyectar al mercado, el sistema entra en un estrangulamiento de liquidez.
  2. Pérdida de competitividad y recesión: Al adoptar el dólar, el país renuncia a la política monetaria y cambiaria. Si los costos internos son altos debido a fallas en servicios públicos, infraestructura y baja productividad, el país no puede devaluar para hacerse competitivo, forzando a los precios y salarios a ajustarse hacia la baja mediante recesión.

Próximamente / Tercera entrega:

En nuestra siguiente entrega, concluiremos este análisis con las respuestas operativas y las propuestas de fondo para el desarrollo del país:

  • Manejo práctico frente a la dolarización de facto: ¿Cómo administra en la realidad el tachirense el presupuesto operativo en pesos, la cobertura de ahorro en dólares y el uso puntual del bolívar?
  • Los cuatro pilares para la estabilidad y el desarrollo: ¿Qué debe hacerse realmente para recuperar la renta petrolera, reconocer el valor real del trabajo, cumplir con el artículo 91 constitucional y ejecutar el Plan Integral de Reconstrucción Universitaria (PIRU)?

Invitación al foro académico:

Con el propósito de analizar con rigor conceptual y desde la perspectiva de la economía humana la dinámica monetaria de nuestra región, la Universidad de Los Andes (ULA) Núcleo Táchira invita a la comunidad universitaria y a la sociedad en general al foro académico «¿Qué hacer con el peso en Táchira? Respuestas económicas ante la realidad cambiaria».

De acuerdo con lo expuesto por el profesor doctor Omar Pérez Díaz, vicerrector decano de la ULA Táchira, la actividad se llevará a cabo de manera completamente gratuita para promover el encuentro y la articulación entre la universidad y la comunidad.

Asimismo, la autoridad universitaria detalló que la jornada contará con la ponencia central del doctor Pedro Morales, economista y profesor titular de la ULA y la UNET, y se llevará a cabo el jueves 15 de octubre de 2026, a las 9:30 a. m., en el Salón de Usos Múltiples de la institución.

¡Al final, el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María triunfará!

Artículo anterior:

Morales, P. (2026). ¿Qué hacer con el peso en Táchira? (I). Diario La Nación. Disponible en: https://lanacionweb.com/opinion/que-hacer-con-el-peso-en-tachira-i/

*Economista ULA. Profesor Titular ULA – UNET. Expresidente de APUNET

«Salve María Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera»

[email protected]  | WhatsApp: +58 416 8735028

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