Opinión
Real política es el Manifiesto de Panamá
jueves 4 junio, 2026
Julio César Hernández
EFECTOS DE LA REUNIÓN
En ciudad de Panamá, los días 22 y 23 de mayo, se reunieron la líder de la oposición democrática, María Corina Machado, con importantes factores políticos que forman parte de su conglomerado. Dicha reunión, como se ha podido leer, produjo algunos efectos, el primero, la crítica por la presencia en ella, de algunos dirigentes, en segundo lugar, la crítica por la ausencia de representantes de sectores organizados de la sociedad civil en ese encuentro y, por último, la publicación de un documento, denominado “Manifiesto de Panamá”, donde se trató con verdadero realismo político, el rumbo que se debe seguir, hacia la transición.
PLANTEAMIENTOS
A nuestro criterio, el principal efecto de esa reunión, lo constituyó la emisión del mencionado documento, porque contiene una serie de planteamientos reales, serios y factibles, que trazan una ruta política, que puede dar celeridad o alternativas de acción, a todos los actores involucrados en la crisis política venezolana, tanto del sector democrático, como del oficialismo gobernante, que nos guste o no, está presente en el tablero político, debilitado sí, pero con poder institucional, que por lo demás, se ha ido reestructurando cómodamente, sin mucha oposición, ni tampoco cuestionamientos internacionales.
ENCRUCIJADA
El documento reconoce que Venezuela se encuentra en una encrucijada, entre retornar a la democracia o seguir con el actual autoritarismo. Expuso que, es necesario “recomponer”, el funcionamiento de las Instituciones republicanas, para que estén al servicio de los valores del Estado venezolano, sobresaliendo el de la “soberanía popular”, soporte indiscutible de un país, con conciencia de autodeterminación, que ahora debe ser reflotado y respetado en los tiempos porvenir, para que nunca más pueda ser desconocido y relajado, como ocurrió luego del 28 de julio, por ello, la letra del documento muestra que, el mismo constituye “una ruta concreta, ordenada y efectiva hacia la libertad”.
MARCO ESTRATÉGICO
De su contenido se observa que, reconoce el plan de tres fases, propuesto por el Gobierno de los Estados Unidos, con base a su poderío militar, inigualable en el subcontinente del cual forma parte Venezuela, como marco estratégico esencial, para la recuperación de la democracia, pero que, sin embargo, no consta por escrito, con lo cual, esa recuperación quedará sujeta a la discrecionalidad del país del norte, lo que significa que cada etapa iniciará o terminará conforme a las directrices que emanen del mismo, lo que no impide que, a lo interno del país, las fuerzas democráticas, planifiquen estrategias y acciones políticas.
¿QUÉ MUESTRA?
Celebro con mesurada complacencia que, el documento exprese con mera claridad, lo que es una “transición”, que en su esencia es un “proceso de cambio político, mediante el cual un régimen autoritario, como el actual, se va convirtiendo en democrático, gracias a que los autoritarios empiezan a considerar la posibilidad de efectuar reformas en la estructura del Estado”, que conduzcan a alguna forma de democracia política, como por ejemplo, abrirse a la libertad de opinión, al desmantelamiento de los órganos represivos, al libre juego de los partidos políticos o a liberación de todos los presos políticos en el caso venezolano, lo que no termina de sucederse.
¿QUÉ HACE FALTA?
Por supuesto que, esa ruta hacia la transición, inducida desde EEUU, es necesaria y fundamental, “pero no es suficiente”, si se quiere que sea pacífica y verdadera. Hace falta también, “que se establezcan contactos entre las partes en contienda”, es por ello que, el documento, cruzando cualquier prejuicio, sentimiento en contrario o cuestionamiento alejado de la real política, plantea la necesidad de una “negociación política seria, firme y responsable con el régimen interino para restaurar la democracia, con el acompañamiento del gobierno de los EEUU, para dar mayor seguridad y seriedad a esa negociación.
¿PARA QUÉ DE LAS NEGOCIACIONES?
Ahora bien, el documento aclara el objeto de esa negociación, que sería en primer lugar, la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, integrado por personalidades independientes y respetables, que llegará a hacer con urgencia un cronograma electoral, viable, verificable y público y, en segundo lugar, la realización de elecciones presidenciales, libres, transparentes y que respete los resultados de la soberanía popular, por supuesto donde se garantice la existencia política del oficialismo, lo que a nuestro juicio será determinante para la prosperidad del plan de transición.
DESMANTELAR ÓRGANOS REPRESIVOS
Pedimento medular contenido en el manifiesto de Panamá, es el referido al “desmantelamiento del aparato represivo, de los grupos ilegales, armados y terroristas” oficialistas, que han emulado por años a los “camisas pardas” o paramilitares, que operaron en tiempos del nazismo y que, desde el inicio del nuevo siglo, han operado en el sistema político venezolano, como fuerza opresiva del régimen, de manera impune, para perseguir, vigilar y apresar a miles de personas, sobre todo aquellas que, manifestaron disidencia contra los jerarcas del oficialismo, que fueron agredidas en su dignidad personal.
OBSTACULOS A SUPERAR
El documento entonces, pretende superar igualmente, el estancamiento o ralentización que se observa en el camino hacia la transición, sobre todo por causas de moralismos o radicalismos inútiles que, solo han servido para afianzar día a día al régimen, no siendo esa la actitud que espera EEUU, de los diversos sectores políticos, dado que su aspiración, es dejar al país, con estabilidad política y así lo ha manifestado en algunas ocasiones el Secretario de Estado del país del norte; por eso quienes cuestionan tanto a María Corina, como el contenido del documento, en realidad parecieran alinearse con la permanencia del régimen.
Insistir en moralismos absolutos, contra María Corina, los dirigentes participantes de la reunión y el manifiesto, constituye una actitud fútil, ya que los participantes de la reunión, no pueden ser considerados inmorales, por quienes, desde la inercia política o desde la opinión irreflexiva, creen que la salida de este régimen, es un asunto moral o que solo basta ignorarlos, lo cual por supuesto es poco razonable, de ahí el mérito además de este documento, donde sus firmantes tienen el coraje de decir las cosas como son, diciendo con crudeza, cual es el camino hacia la transición, así no guste a los intransigentes.
AMPLIA INCLUSIÓN
De otra parte, a diferencia del actual socialismo excluyente, que tuvo el tupé de considerar que la soberanía popular se representaba en la entelequia denominada poder popular, el documento llama al país entero y para la tarea de restaurar la democracia convocó a una gran alianza de ciudadanos y de instituciones, dentro y fuera del país, sin distingos ideológicos, entendiendo que es la única manera de lograr “cohesión democrática”, sin descartar por supuesto, la activación en su momento de la justicia transicional, pero donde todo, debe sucederse gradualmente, con base a las necesidades democráticas de la Nación.
EL LIDERAZGO
Por supuesto que, todas esas acciones, se reconoce en el manifiesto, deben ser lideradas por la ingeniera Machado Prisca, a quien la mayoría de venezolanos le reconoce “legitimidad”, para conducir esta durísima tarea; de otra parte, seguir planteando dilemas morales, propuestas inviables o ataques contra las elecciones, solo favorecen la permanencia del régimen, las anteriores son solo excusas, la actual encrucijada, exige pragmatismo, vale decir, no actuar para la masa o la tribuna de fanáticos, sino para la Nación entera; ya está bueno que se hable de transiciones, sin conocer su alcance y costos, por eso el valor político y democrático de dicho manifiesto.
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