Repelencias 186

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La Feria es de todos, señores. Se inició hace tiempito ya, con la exposición y venta de productos traídos de nuestras regiones andinas. Hasta de territorio colombiano venían los paisas con sus cosas a ofrecerlas a visitantes y habitantes de la Villa. Queso, panes, maquinaria, animales, inventos, aperos y música de cuerda para animar la fiesta. No la dejemos morir, paisanos. Mejoremos su estructura, para que regrese a su expresión internacional, orgullo del Táchira.

Nuevos alcaldes para el desarrollo de nuestros municipios. Muevan sus capacidades para buscar obras en los entes superiores del poder económico. Exijan a sus diputados la cooperación para consolidar su acción de gobierno. Los estamos observando.

Uno está lavando platos y empiezan  a traer más cubiertos y platos sucios. Por eso es que poco se colabora en los quehaceres del hogar, doñitas.

Regresa la batidora de los mismos de siempre al Gobierno. Lo triste es que nadie dice nada al respecto. Los responsables de esta desgracia van y vienen en sus cargos y los otrora come candela de cafetín callan ante la amenaza de perder pellejos ya rancios a la hora de responder a las comunidades por su silencio. Ah, rigor.

La banda que toca en la plaza de toros es magnífica. Ojalá y estos pasodobles recién doblados motiven a Kike Rosales, a Manolo Ordoñez y a Jackson Ochoa a poner en práctica sus virtudes a la hora de un quite tremendista como los que hacen en noches de fantasía torera en la Escuela Taurina. Quiero verlos, panitas.

-Una carga de leña, cuatro guamas y unas chirimoyas pintonas en cuántos petros me salen, don Cosme? – Ya le dije, carreto. –Si sigue burlándose de la bodega, lo voy a sacar a empujones.

Nuestros profesionales de la docencia se están marchando del país. En otras latitudes se prenderían las alarmas. Aquí nos vamos acomodando a ver con quién bailamos este merengue rojito tan desafinado.

José Altuve jugando chapitas en su barrio de siempre. Humildad y amor por su gente. Conozco a un pelotero rufo que cree que porque es el mejor primera base del Club Latino ya lo firmaron a las Grandes Ligas. Vieran el estilo que muestra a la hora de un piconazo rompe tobillos.  –Dígalo ahí, muchilanga.

(Carlos Orozco Carrero)