Opinión
Repelencias 637
sábado 10 octubre, 2026
Carlos Orozco Carrero
Mi tío Melquiades recibió una plata buena de sus hijos que desde hace tiempo trabajan en el exterior. Como todo buen chácaro, emprendió montando una taguara, bodega de víveres o tienda de abarrotes, como decía Antonio Ruiz Sánchez, y dele que son pasteles, Romantones, agujas para coser calderos, cobijas, zapatos y botas de caucho, pescado seco, ampolletas para el pelo, kerosene, panela y sardinas. Fue creciendo mi tío en su trabajo detrás del mostrador. Eso sí, no tenía paz el pobre viejo. Una insoria de café le traía Pulqueria en las tardecitas, después que salía el pan caliente donde Los Maximianos. Creció la bodega de tal manera que Melquiades compró una casa al lado y la acomodó de depósito para guardar todo lo que le ocupaba lugar en su tienda original. Claro, no era un depósito de los que tenía Pacomio en la calle de La Barranca, allá por los años 50. Con decirles que hasta de Guaraque vinieron a ofrecerle plata algunos paisanos pudientes. De Capitanejo vino un ahijado suyo y casi se cae de espalda al ver aquel enorme almacén. –Virgen Santa, padrino. –¿Cuál es el secreto para vender tanto y crecer en tan poco tiempo? –No pienses mal, ahijado. Yo lo único que gano es el 4 por ciento a todo lo que vendo. –Explíqueme eso, padrino. -Bueno, yo compro algo en 100 bolívares y lo vendo en 400. Con ese 4 por ciento me conformo, ahijado. En cada esquina una historia.
Epa, la cicatriz que mostró Tadeo Pogacar es un verdadero cierre que le recorre casi la mitad del pescuezo debido a la caída que lo alejó de las competencias del Mundial 2026. Triste eso, cariños. Esperamos que recupere sus condiciones para verlo en esas subidas, dejando a todos sus contrincantes muy lejos de su rueda trasera. Hemos visto al gran Cochise, al caníbal Eddy, a José Rujano y a estos eslovenos en acción. Como para que los nuevos aficionados mueran de envidia a la hora de una conversa profesional sobre ciclismo mundial.
Decía el gran Camilo José Celá que el humor es la gran coraza con la que nos defendemos en este valle de lágrimas. Por supuesto que esto lo aseguraba desde hace muchos años mi compadre Miguel Duarte en Pregonero en noches de canciones lindas y sereno alentador de amistades ciertas. Para rescatar sus sentencias estamos preparados desde nuestra hermosa juventud.
Es un verdadero hervidero de historias las que se cruzan entre los afortunados invitados al Bodegón del Buen Estar de La Ermita. Todos llegan con sus experiencias ricas en valores edificantes para darle fuelle al fogón de la amistad solidaria y sonriente. Hoy hay recuerdos bellos para hacer homenaje a Manuelito García y a su solidaridad con todos. Se adelantó en el viaje eterno. Un hermano mayor, señores.












