Opinión
Sobre el Nuevo Pensamiento Fronterizo II
lunes 19 enero, 2026
Pável Rondón *
Las encrucijadas en el mundo de los andares, abren caminos y rutas. Recuerdo encrucijadas cuando recorríamos América del Sur. Una muy significativa, la del desierto de Sechura en Piura, entrando a Perú. Varios caminos sobre la arena, pero ningún aviso sobre próximas ciudades. Y no son solo caminos, las encrucijadas pueden conducirnos a la felicidad, a conocer personas, nuevas ciudades, hasta la posibilidad para iniciar de nuevo el vivir. También llevan a la incertidumbre y a conflictos de todo orden. La II Guerra Mundial, la más cruenta de la historia, se inició en la encrucijada entre Polonia y Alemania, soldados alemanes disfrazados de polacos invadieron a Polonia, allí.
La semana anterior estábamos tratando sobre la necesidad de un nuevo pensamiento fronterizo. Hay una primera razón, digamos expresiva, en el número IX de Desde esta Frontera (29-09-2025). Presentamos quince acepciones sobre frontera, de una lista de más de 30. Los habitantes de la frontera siempre han llamado de manera espontánea la relación entre sus amigos, familiares, compañeros de estudio, o trabajo del otro lado del río. Pero hay una exigencia elemental: Las autoridades, a todos los niveles, deben manejar un término definido, legal y único para referirse a la frontera, pero no sucede así.
La frontera Táchira-Norte de Santander es una encrucijada destinada a lo permanente, a lo significativo. Fue zona de encuentro de aborígenes provenientes de las alturas bogotanas, de la Sierra de Perijá y otros confines venezolanos. Después, el 30 de junio de 1781, se reunieron a orillas del río Táchira un grupo de comuneros de San Antonio y compañeros de la misma causa de Cúcuta y Pamplona y construyeron un gobierno rebelde. Protestaban contra abusos y restricciones económicas, adoptaron la consigna que recorría a América Meridional: Viva el Rey, Abajo el mal Gobierno.
Inicio de la Campaña Admirable: “Bolívar invade a Venezuela el 1° de marzo del año 13 con trescientos granadinos y 220 venezolanos; ubica su Cuartel General en San Antonio…” (Fidel Orozco, 1948). Fue una confluencia de neogranadinos, sanantonienses, taribeños y otros vecinos del Táchira. También, oficiales como José Félix Ribas, de Venezuela, y José D’Elhuyar, Atanasio Girardot, de la Nueva Granada. Bolívar recibe la nacionalidad neogranadina. De allí salió y llegó triunfante a Caracas en agosto, instalando la II República. Históricamente es significativo lo ocurrido en esta frontera y encrucijada.
Pero la deficiencia en saberes fronterizos no está en cómo se nombra la frontera. Así mismo, hay escaso dominio y manejo de los conceptos, la historia y realidad de esta subfrontera, por parte de autoridades municipales, regionales, líderes políticos, empresariales, gremiales y legisladores. Desconocen a fondo la frontera. Y sus declaraciones la reducen a lo económico y la seguridad.
Prevalece un excesivo centralismo desde Bogotá y Caracas en la toma de decisiones sobre la frontera, lo cual implica apartarse de ambas Constituciones, donde la participación social y popular está contemplada. Otro aspecto a considerar es que suelen tomarse decisiones distintas a las que adoptarían quienes no solo analizan un asunto determinado, sino que lo viven y lo enfrentan directamente.
Impera una dinámica monetaria informal que funciona abiertamente con castro signos monetarios: bolívar, peso colombiano, dólar y euro. Ello fomenta la especulación y alto costo de la vida en el estado Táchira.
Desde el siglo XIX se busca definir la zona donde coinciden los dos países; hasta ahora no hay una territorialización definida. En la actualidad se discute una propuesta, no se refiere a toda la frontera (2.280 Km.), pero su aprobación sería un avance positivo. Hay más. Continuamos la semana próxima.
* Presidente de FUNDEFID










