Venezuela al desnudo

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Cuando el difunto presidente Hugo Chávez ordenó “voltearle” la cabeza al potro blanco de nuestro escudo patrio, me dije: esto se jodió (disculpen la expresión popular. No es mi costumbre). Pienso que desde allí se inicia el desnudo a la República. Se corrobora aún más mi tesis, cuando vimos el cambio del semblante que sufrió el rostro de El Libertador y la posterior exhumación de sus restos en el Panteón Nacional (2010). No cabía la mínima duda de que Venezuela sería “aniquilada” por el régimen en todos los órdenes. Ver a aquellos hombres vestidos con batas blancas, máscaras, guantes, capuchas, inmersos en un silencio sepulcral, manipular los restos del cadáver de Simón Bolívar, era para tragar grueso. No es normal pues. Estamos entonces, ante unos personajes dispuestos a vender su “revolución” cueste lo que cueste. Así lo dicen ante el mundo en cadena nacional de radio y televisión. Por lo anterior, pienso que puede haber un desequilibrio emocional. ¿Lo estamos viviendo? Si. Eso dicen los expertos.

A ver. Hoy, el venezolano perdió la esperanza, la fe, la capacidad de confiar en su par. Anda como sonámbulo por calles y avenidas. Muy fácil entra, pero le cuesta salir del torbellino de la miseria. Su papel en la sociedad es como una carta abierta sin contenido. Su voz es apagada por el estruendo de la algazara que forma el grupo que domina el país.  El contraste de la Venezuela de los años 70-80 (por ejm), con la que hoy tratamos de sobrevivir, es total y diametralmente opuesto. El ciudadano de hoy es vilmente engañado (ofertas incumplidas), manipulado (“carnet de la patria”), burlado por quienes pretenden “anclarse” en el poder. Allí están los múltiples videos donde el mundo ha observado sin asombro (ya se perdió esa capacidad), las declaraciones que nos “obsequian” algunos señores de la cúpula del régimen de Nicolás.

Dije “algunos”, porque la mayoría del tren gubernamental, pareciera que no están autorizados a dar declaraciones sobre su gestión. De esto se encarga Nicolás, y además, en cadena nacional de radio y televisión. Él es quien dice lo que (no) está pasando en las áreas, por ejm., de electricidad, economía, inseguridad, transporte, entre otras calamidades que aquejan a la sociedad.  Igualmente, escuchamos al señor Diosdado decir tamaño despropósito referente a la migración venezolana: “Vénganse para Venezuela, esas familias, vénganse para Venezuela, jamás van a estar mejor en ninguna otra parte del mundo que aquí en Venezuela”. Lo que señala este “compatrioto” y ver la realidad de lo que ocurre en las calles de toda Venezuela, no podemos pensar sino en una burla o mofa hacia el gentilicio venezolano.

Y desnudan aún más a la Venezuela vapuleada por las múltiples incoherencias, cuando afirma que la migración es una “campaña que busca destruir el autoestima del venezolano”. Las preguntas obligadas: ¿quién o quiénes destruyen la autoestima del ciudadano? ¿Acaso es autoestima que jóvenes recién graduados de bachilleres o universitarios no pueden adquirir una casa, un apartamento, un vehículo, un trabajo que le depare estabilidad a él y a su familia? ¿Es autoestima, bienestar o felicidad que el ciudadano venezolano (sin importar su edad, raza, sexo, credo o condición social) permanezca hasta DIEZ horas en una cola de automóviles para surtir combustible? (Yo las viví el sábado próximo pasado en una “bomba” en San Cristóbal, Táchira). No me van a venir con el cuento chino de que eso es producto de su “guerra económica”. Pregunto: ¿Quién tiene el monopolio de la producción y distribución de gasolina, cemento y gas en la otrora Venezuela petrolera? ¿Es autoestima  no poder desarrollar actividades deportivas o académicas por falta de energía eléctrica por más de 2,3,4 y hasta 12 horas? El mutis del régimen es obligado. Nos quedamos cortos con la lista de incongruencias que desnudan a la Venezuela que hoy ocupa uno de los primeros lugares en  diáspora obligada. Se abre el debate pues.

alfredo.monsalve10@hotmail.com

@monsalvel

Alfredo Monsalve López