Regional
A sus 95 anda en las calles luchando por la sobrevivencia
lunes 19 enero, 2026
Freddy Omar Durán
Con 95 años, la señora Rosa Helena Rozo acude ocasionalmente a la solidaridad de almas generosas en busca de lo fundamental para su sobrevivencia.
Con su hijo Alberto y una nuera, desde muy temprano salen de San Josecito a San Cristóbal, donde recorren por las calles el corazón solidario.
Desde noviembre de 2024 una caída la postró en una silla de ruedas, y eso ha requerido una serie de gastos, entre ellos pañales, sin posibilidad de subsanarlos.
Ella reside en San Josecito, sector Pedro Alberto Duque, y de su hogar debe salir cuando sencillamente ya no hay ni para la comida ni para los pañales.
Su hijo ha tenido que afrontar las críticas de quienes lo señalan por llevar a la anciana a la indigencia; pero él asegura que ha recurrido a varias instancias públicas y privadas sin recibir ayuda efectiva. Además, tuvo que suspender su trabajo como desguarañador porque la señora Rozo requiere atención constante:
“La tengo anotada en tres alcaldías, y ni un pañalito le han dado. Igual hemos ido 3 veces a la Gobernación. Algunos me critican, dicen que yo la saco a pedir limosna para usarla en tal o cual cosa; otros me felicitan porque me he hecho cargo de mi mamá”.
Ella de salud ha estado bien, no obstante, expuesta a los cambios de clima de este inicio de año. Ha perdido la visión por uno de los ojos y en el otro se ha ido mermando. Se mantiene lúcida y está agradecida por tener quien la ayude.
Tuvo 8 hijos, gran parte de los cuales se encuentran en el exterior, y los que residen en el país igualmente padecen la pobreza. A ellos los sostuvo vendiendo medicina por los campos, oficio que le enseñó a un hijo y que ya casi no existe. Al ser ella colombiana, según informó su hijo, una nieta se la llevó una vez para tramitar la ayuda que en el vecino país ofrecen a las personas de la tercera edad, y si bien ganó el beneficio, del mismo no ha visto ni un solo peso.
Por un tiempo, en su vejez ella por sus propios medios se la pasaba por los lados del Terminal de La Concordia, arreglándoselas para sobrevivir, y otro hijo la apoyaba, quien cayó en desgracias particulares.
“Ella es de buen comer, y cada vez que nos sentamos por ahí en un restaurante que nos ayudan, ella se come completo su almuercito. Ella no sufre de la tensión, Gloria a Dios. Yo estaré con ella hasta que sea la voluntad de Jesucristo. La gente nos ha ayudado con ropita y mercadito”.
Salen de San Josecito a las 9 de la mañana y agarran el último transporte de regreso, evitando quedarse en San Cristóbal.
Para todos quienes quieran ayudar a la señora Rosa, está disponible el teléfono 0424 7278275. (FOD)










