Regional
Apagones ponen contra las cuerdas a los talleres de costura en Táchira
lunes 19 octubre, 2026

La crisis eléctrica en Táchira golpea con fuerza a talleres de costura. Mientras unos invierten en inversores y plantas eléctricas, otros trasladan sus máquinas o esperan hasta que se restablezca el servicio, ajustando sus horas de trabajo
María Cárdenas
En los últimos meses, los apagones y fluctuaciones eléctricas se han agudizado en el Táchira, al igual que en otras regiones del país. Y esta situación ha comenzado a pasar factura a diversos sectores. Uno de los más afectados es el de la costura, una actividad en la que el servicio eléctrico resulta imprescindible para el funcionamiento de las máquinas y equipos.
Ante los constantes cortes, muchos costureros de San Cristóbal han optado por buscar energía de manera alternativa, como la compra de inversores y plantas eléctricas. Sin embargo, se trata de una inversión elevada para cada negocio y, debido a los costos, algunas pequeñas empresas del ramo no pueden permitírselo.
Laura Ramírez, quien trabaja en un pequeño taller de costura con más de una decena de máquinas, asegura que para mantener los tiempos de entrega han realizado la compra de una planta eléctrica de gasoil.
Asegura que esta, además de ser costosa, representa una inversión constante, puesto que algunas veces se les dificulta encontrar el combustible para que funcione:
“Compramos la planta, pero a veces no se consigue el gasoil y nos toca detenernos. Son cortes muy prolongados y tocó hacer la inversión en la planta porque no podíamos trabajar y no podemos quedar mal con los clientes”.
“La luz se ha ido en medio del trabajo, entonces nos tocó comprar un inversor, porque si no teníamos que esperar hasta seis u ocho horas para seguir trabajando. Eso es un gasto que uno no espera y, bueno, el inversor no logra prender todas las máquinas del taller, pero quedan funcionando tres y con eso seguimos trabajando”, expresó Andrea Guerrero.
Quienes no logran asumir los gastos buscan trasladar sus máquinas y equipos a zonas donde el servicio eléctrico esté funcionando, aunque estas movilizaciones resultan incómodas para algunas trabajadoras. Otras, en cambio, esperan a que se restablezca el servicio para reanudar sus labores.
Karelis Tolosa expresó que cuando sufre los cortes de electricidad debe trasladar todo su equipo de trabajo, lo cual además de ser incómodo, también corre peligro de que las máquinas sufran una avería en el traslado: “No tenemos planta, entonces para poder cumplir nos movemos a otra zona de la ciudad en donde sí se pueda trabajar, pero las máquinas son pesadas y siempre se corre el riesgo de que les pase algo mientras uno se moviliza; es incómodo y hace más largo el trabajo”.
Por su parte, Martha González señaló que debe modificar sus horarios de trabajo dependiendo del servicio eléctrico, ya que no cuenta con ningún tipo de energía alternativa ni tampoco con cómo trasladar los equipos.
“Ahora toca acoplarse; si la luz se va toda la tarde, hay que coser cuando llegue, porque hay clientes y no me puedo dar el lujo de no aceptar los trabajos ni quedar mal con el tiempo de entrega”.
Gran parte de los entrevistados explicaron que, debido a la situación, ajustan los tiempos de entrega tomando en cuenta los apagones; sin embargo, en algunas ocasiones no pueden permitirse atrasar ningún pedido, puesto que se arriesgan a perder clientes.
Es importante señalar que en el estado Táchira se sufren cortes entre seis y ocho horas seguidas hasta dos y tres veces al día. En algunos municipios, esta situación suele agravarse, sufriendo cortes de hasta 10 horas continuas.
Destacados












