Regional
Basura, huecos y zanjas en la calle 6 de La Concordia
miércoles 5 agosto, 2026

Freddy Omar Durán
Ni el relleno colocado por los mismos vecinos ha podido amortiguar la incomodidad y riesgo que ya por muchos años ha representado el tramo de la calle 6 de La Concordia que va llegando a la Prolongación de la Quinta Avenida.
Pero si no es suficiente la colección de huecos y zanjas que allí se ha aglomerado, para el desaseo también hay lugar entre tan ostensible abandono, concentrándose especialmente en la esquina aledaña a una institución educativa.
El golpetear de la rejilla del alcantarillado ya se ha convertido en “banda sonora urbana” de esa zona, estruendoso aun cuando los automóviles la intenten pasar con mucho cuidado. Delante y detrás de ella están los inmensos baches que ponen a sufrir a conductores y motociclistas, con más razón cuando cae la lluvia.
La actividad comercial propia del lugar se ha visto afectada por esa situación, dificultándose la movilidad de la potencial clientela y, por supuesto, de los propietarios de los negocios cercanos.
Por años se ha constituido en un punto negro de la vialidad urbana sancristobalense, y las súplicas de conductores y vecinos a través de los medios de comunicación ha sido una constante que aún no ha tenido la respuesta debida, más allá de acomodar la rejilla del alcantarillado, cuyos baches se rellenaba con extraños objetos.
Como prueba de la Teoría de las Ventanas Rotas, el mal aspecto de la vialidad pareciera dar carta blanca al abandono, y las aceras se han convertido en depósito de basura. La esquina ha sido la más utilizada para esa costumbre poco cívica, y desafortunadamente las tanquillas sin tapas terminan convertidas en pequeños contenedores bajo suelo.
En este sentido, las afueras de la escuela La Concordia no han tenido dolientes, y ha sido lugar para acumular todo tipo de desechos, algo que no se compadece con el hecho de que por ahí pasan muchos estudiantes, además de una gran cantidad de transeúntes. Como se vio el pasado día martes, hasta una poceta fue arrojada en toda la esquina, que llenada de agua de lluvia, adquirió un desagradable aspecto.
Huecos de todos los colores y profundidades dependiendo del color del material con el que los propios vecinos se han empeñado en rellenar, y que apenas viene siendo una solución provisional. Algunos de esos huecos son picotazos para ablandar el asfaltado que se realizaron con miras a los trabajos de alcantarillado impulsados por la municipalidad, que se han venido desplazando desde más arriba de la plaza Miranda.












