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Cinco señales para saber si sufres de bruxismo del sueño
miércoles 21 enero, 2026
El estrés y la ansiedad se consolidan como los principales disparadores de este hábito involuntario que afecta a millones de personas, desgastando su dentadura y afectando su calidad de vida.
En un mundo que no se detiene, el cuerpo humano ha encontrado formas particulares de manifestar la tensión acumulada. Una de las más comunes, pero a menudo ignorada, es el bruxismo: la acción involuntaria de apretar o rechinar los dientes, ya sea durante el día o, más frecuentemente, mientras se duerme.
¿Qué es exactamente el bruxismo?
A diferencia de otros trastornos dentales, el bruxismo no es una enfermedad en sí misma, sino un trastorno neurofisiológico. Se divide principalmente en dos tipos:
-Bruxismo del sueño: Ocurre durante las horas de descanso y suele ser el más dañino, ya que el paciente no tiene control sobre la fuerza ejercida.
-Bruxismo de vigilia: Sucede durante el día, generalmente asociado a periodos de alta concentración o estrés laboral.
Los síntomas
Muchos pacientes llegan a la consulta odontológica no por dolor de dientes, sino por migrañas crónicas o molestias en el cuello. Los especialistas señalan que los signos de alerta incluyen:
Desgaste del esmalte y dientes que lucen «planos», dolor facial o sensibilidad en los músculos de la mandíbula, cefaleas tensionales que inician en las sienes al despertar, y trastornos del sueño y cansancio persistente.
“El paciente suele darse cuenta cuando un compañero de cuarto escucha el sonido del rechinar por la noche, o cuando el daño en las piezas dentales ya es visible», explican expertos de la Sociedad de Ortodoncia.
El factor emocional: El detonante moderno
Si bien factores como la alineación de los dientes (maloclusión) pueden influir, la comunidad médica coincide en que el estrés y la ansiedad son los motores principales. La incapacidad de «desconectar» el sistema nervioso durante la noche provoca que la mandíbula descargue toda la tensión acumulada.
¿Existe una cura?
Aunque no existe una «pastilla mágica» para detener el bruxismo, el tratamiento es multidisciplinar:
Placas de miorrelajación: Protectores de resina diseñados a medida para evitar el contacto directo entre dientes y relajar la musculatura.
Gestión del estrés: Prácticas como el yoga, la meditación o la terapia psicológica han demostrado reducir significativamente los episodios.
Fisioterapia: Ejercicios específicos para relajar la articulación temporomandibular. (Nira López/El Impulso)
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