Regional
Cortes de electricidad y agua, crisis de servicios públicos
miércoles 11 marzo, 2026

Usuarios denuncian racionamientos eléctricos de hasta 15 horas y fallas críticas en el suministro de agua que afectan la salud y la economía. Y además, cronogramas oficiales que no se cumplen
Bleima Márquez
La crisis en los servicios básicos en el estado Táchira ha pasado, según los usuarios, de ser una molestia a convertirse en una situación difícil y tormentosa.
Los habitantes de diversos municipios denuncian que la combinación de cortes eléctricos de hasta 15 horas, en algunos sectores, y la irregularidad en el suministro de agua potable, ha transformado la rutina diaria en un calvario que afecta el trabajo, el estudio y la salud física y mental de la población.
Cronograma que no se cumple
A pesar de que la hidrológica publicó recientemente un plan de abastecimiento donde dividió en cinco grupos a la entidad, varios usuarios aseguran que el cronograma es, en la práctica, inexistente.
Las denuncias se multiplican en sectores como Campo C, donde los vecinos reportan haber pasado hasta cinco días sin el servicio, para luego recibirlo apenas por unas horas durante la madrugada.
“La colocaron a las 9 de la noche y a las 6 de la mañana ya la habían quitado. Muchos no alcanzamos ni a llenar los tanques”, manifestó un vecino afectado de esta zona.
La situación es aún más alarmante en sectores como Luisa Teresa, en San Josecito, municipio Torbes, donde los residentes claman por piedad, tras sumar más de 10 días sin el vital líquido. En Palmira, municipio Guásimos, la indignación crece debido al aumento constante en las facturas de un servicio que brilla por su ausencia.
La capital tachirense y el resto de los municipios de la zona metropolitana tampoco escapan de esta severa carencia de agua. La crisis se agudiza especialmente en la parte alta de San Cristóbal, donde los vecinos reportan que el caudal llega con una presión insuficiente, lo que impide que el líquido suba por las tuberías con la fuerza necesaria.
Esta situación golpea con mayor dureza a las familias que residen en edificios o segundos pisos, quienes ven con frustración cómo sus grifos permanecen secos mientras el servicio se agota en las zonas bajas, dejando a cientos de hogares en una parálisis doméstica total.
Hacia el eje fronterizo, el panorama no es distinto. En los municipios Bolívar y Pedro María Ureña, los habitantes denuncian que las fallas en el suministro se han vuelto una constante que asfixia la dinámica binacional.
En sectores como El Palotal, Tienditas y Aguas Calientes, la falta de agua potable se suma a los prolongados apagones, creando un escenario crítico donde la población debe recurrir a planes de contingencia costosos o improvisados, ante la ausencia de respuestas efectivas por parte de los organismos encargados de garantizar estos derechos fundamentales.
Oscuridad prolongada
El panorama eléctrico no es más alentador.
Los cortes, que, en zonas como El Valle, Santa Rita y los municipios de frontera como Capacho Nuevo, Capacho Viejo, Bolívar y Pedro María Ureña, superan, según las denuncias, las 15 horas continuas, mantienen paralizada la actividad comercial y en los hogares.
A diferencia del sector hídrico, Corpoelec no ha emitido un pronunciamiento oficial detallado sobre el racionamiento actual.
Si bien el gobernador del estado, Freddy Bernal, atribuyó las fallas a trabajos de sustitución de cableado en la línea Buenavista-Las Morochas, que enlaza Yaracuy con Zulia, los ciudadanos sienten que la explicación no mitiga el impacto de vivir a oscuras.
Los tachirenses exigen a las autoridades competentes una solución inmediata y, sobre todo, efectividad en los tiempos de respuesta, pues consideran una “falta de respeto” el incumplimiento en los horarios que se anuncian. (Bleima Márquez)
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