Regional
Crisis multisectorial de servicios y desatención ahoga a los tachirenses
lunes 2 noviembre, 2026

Las fallas de luz prolongadas, la ausencia de agua y gas doméstico, sumado al caos en el transporte y la inseguridad, desatan el descontento ciudadano en múltiples municipios del estado, evidenciando una crisis de desatención institucional
El día a día en el estado Táchira se ha convertido en una constante prueba de resistencia. Pobladores de diversas jurisdicciones alzan su voz ante un preocupante panorama marcado por la precariedad institucional y el colapso sistemático de los servicios públicos básicos, un clamor que desnuda la vulnerabilidad de miles de familias en la región.
El suministro de energía eléctrica continúa siendo la herida más profunda en la rutina diaria.
Las fluctuaciones y las suspensiones golpean con fuerza a Torbes, Capacho, Cárdenas, San Cristóbal, Junín, Torbes y Bolívar, donde los ciudadanos denuncian que “las neveras y enfriadores no cumplen sus funciones correctamente debido a estos cortes prolongados del fluido eléctrico”.
Sectores como San Josecito, al sur de San Cristóbal, reportan apagones constantes con la interrogante de “cuántas veces al día la quitaron; está mañana otra vez, ahora y sin saber a qué hora llegue”, mientras que en Altos de Paramillo los vecinos sufrieron “11 horas sin electricidad”, sin una respuesta clara por parte de las cuadrillas de Corpoelec.
A esta problemática se suman Rubio y la zona fronteriza, donde los residentes califican el escenario como alarmante al reportar que “sin luz, sin agua y colas de gasolina kilométricas en Rubio fue horrible”.
Ante esto, la indignación popular apunta directamente a la gestión oficial; un habitante resume el malestar colectivo al cuestionar: “Hasta cuándo tanta desidia y negligencia de los entes regionales, y el pueblo pasando necesidades”.
Ahora vuelve el gas
El gas doméstico tampoco escapa de esta parálisis. Desde el municipio Torbes, las comunidades exigen respuestas urgentes al afirmar que “si les queda grande resolver los problemas de distribución de gas, renuncien y dejen que personas capaces y preparadas asuman”.
Por su parte, el agua se ha vuelto un bien esquivo. En la Unidad Vecinal, el suministro es tan deficiente que “todos los días la colocan y no dura ni media hora; no alcanza uno ni a llenar los potes, menos lavar ropa”, sumando ya cerca de quince días bajo la misma irregularidad.
Manifestaciones, vialidad y colapso en el transporte
La desesperación ha trascendido las denuncias digitales para traducirse en acciones de calle.
En Coloncito, municipio Panamericano, las protestas pacíficas ocurrieron los días martes y viernes de esta semana por “los extensos cortes de luz que están dejando pérdidas económicas en la jurisdicción”.
En paralelo, el sector transporte enfrenta fuertes cuestionamientos por abusos tarifarios y operativos. Los usuarios acusan cobros arbitrarios al señalar que “ya están cobrando el pasaje a 600 bolívares, es un abuso porque el pasaje está en 300”.
Entretanto, pasajeros de rutas de viaje denuncian maltrato y hacinamiento: “Paga uno los asientos y casi que le montan maletas en las piernas y le cortan la salida a uno de su silla con más maletas ¡Qué abuso!”
La infraestructura urbana también clama atención preventiva ante la llegada de las precipitaciones. Voces ciudadanas advierten sobre la urgencia de “ejecutar limpieza y destapes de muchos, si no son todos, los drenajes o sumideros de calles y avenidas de la ciudad”, recordando que las anegaciones se generan por la “obstrucción de estos drenajes”. A esto se suman alertas sobre fallas de control vial, como la necesidad de atención en “el semáforo de Las Vegas de Táriba”, además de reportes sobre inseguridad nocturna en La Guacara y contaminación acústica comercial en La Concordia.
En ese sentido, la ciudadanía exige respuestas inmediatas y efectivas a los organismos competentes, en un contexto donde la calidad de vida retrocede entre apagones, protestas y la falta de soluciones gubernamentales. (DB)
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